1 de septiembre de 2010

Ghizele - Ultima Entrega

Entreabrí los ojos y entreví al hombre que otras veces había visto con Naigel, estaba junto a mi y me estremecí, se que me separé y que de nuevo esa fuerza vibraba en mi a la defensiva.

- - ¡No la toques, apártate de ella! – rugió Naigel se que perdí el conocimiento en cuanto él me dejó en la cama tras preguntarme como estaba, no descanse, oía voces lejanas en mi adormilamiento - ¿Pero que has hecho Gizhele? – gimió – Le dije que se alejara de ti, que no se acercara...debí haberle matado yo mismo, no tú...

- ¿Crees que podrás protegerla? Esta más avanzado de lo que creías Naigel. Se te esta yendo de las manos ¿qué crees que vas a hacer? Además… lo ha matado, las leyes…

- Cállate Grimel – susurro Naigel

- ¿Ya has decido de que parte estas? ¿La entregaras o te quieres beneficiar tú sólo? Yo puedo librarte de todo Naigel

- Ni se te ocurra insinuarlo ¿quieres traicionarme? Quien no sabe de que lado esta eres tú amigo. ¿Crees que puedes matarme? Creo que no hace falta que te recuerde quien soy.

- ¿Es una amenaza? Naigel... sólo quiero que no pierdas el norte. No soy tu enemigo.

- No lo parece. Ya no se puede confiar en nadie. El deseo que despierta nubla el juicio a todos- suspiró

- ¿Cómo acabará todo esto? Bien no creo almenos para ella... piénsalo Naigel – dijo poniendo una mano en el hombro de él – Aún estas a tiempo. Sé que la quieres pero…

- ¡No!

- De acuerdo, es tu decisión... la acepto y quiero que sepas que lo entiendo. Estaré contigo hasta el final. Avisare a Abel, el pobre se quedo fuera sin entender nada de lo que pasaba - sentenció y se desvaneció.

- Gracias Grimel.

No se si Naigel sabía que me había enterado de todo, quizás lo había soñado pero fui recuperando la conciencia poco a poco y lo primero que vieron mis ojos fue a Naigel sentado junto a la cama, ahora conocía parte de su fuerza...y era mas poderoso de lo que había podido imaginar y era más que un vampiro corriente… ¿cuan antiguo sería? La pregunta mas importante era quien era en realidad que tanto temor les inspiraba a los demás vampiros (pues Azrael al verle realmente había palidecido, todo y ser uno de los más fuertes). Las cartas aún estaban por jugar y Naigel guardaba más de un as. O puede que no, esa era su mayor virtud, su inteligencia, nunca mostraba más de lo debido.

- ¿Cuánto hace que esperabas a que volviera a casa? – pregunte para romper el hielo aún algo débil.

- - Unas horas. Sentí que me necesitarías y no me equivoque.

- - No me andaré con rodeos Naigel... ¿De qué estaba hablando Azrael? Y ese... ¿amigo tuyo?

- - Gizhele, ya hemos hablado de eso…

- - Me parece que no. Naigel no voy a quedarme aquí esperando que vengan a cazarme. Esta vez seré yo quien mueva ficha y espero que estés conmigo.

- ¿Qué tienes pensado?

Le expuse mi plan y él me escucho en silencio y asintió.

- Es arriesgado…

- No hay otra salida. Y Naigel… creo que se algo que no te gustara…

- ¿Qué?

- La facción que nos quiere destruir a todos… la dirige tú… la que… fue tu prometida, un vampiro la ataco cuando aún respiraba, te atacó a ti que ni lo viste y quedaste inconsciente.

Le observé, se quedo lívido, era incapaz de reaccionar o moverse, le abracé.

- - Nos odiaba tanto… - murmuró con la frente apoyada en mi pecho – Aurea… ella no…

- - Lo siento.

- - Si no puedes... si aún la quieres… yo…

- - ¡Ni lo sueñes! Sólo existes tú para mí – me besó con posesividad – Ghizele yo te quiero deberás, lo que dijo ese… sólo quería hacerte dudar y yo no hago más que meter la pata – bajo la vista.

- Lo sé – enterré mis dedos entre sus cabello.

Medio sonreí acariciándole la mejilla cuando me miro y le dejé un rato a solas bajando al salón y recogí todo aquel destrozo, suspiré acurrucándome en el sofá, al rato bajo él, yo me había sentado en la mesita tras acabar de recoger unas cosas.


Naigel me miró fijamente y sin mediar una palabra se acerco a mí avanzando por el suelo como un gato. Yo seguí sentada como estaba sobre la mesita con las piernas ligeramente separadas, me arranco la ropa interior y acabando de separarme totalmente las piernas me tomo. Me estremecí, cada vez era más certero gemí, me tumbe y le dejé hacer no podía dominarme. Aquella noche la pasamos amándonos sin parar, cuando me levante Naigel estaba tumbado bocabajo sobre la cama, la visión de su cuerpo desnudo me deleito, su trasero respingón quedaba tan a mano...me gustaba mucho observarle y más...así.

El tal Grimel y Abel aparecieron en la habitación, los miré sin mucha simpatía pero miré de no ser demasiado desagradable, al fin y al cabo eran amigos de Naigel.

- Supongo que no necesitáis mi invitación para entrar… - me cubrí con una camiseta extra grande de Naigel que había por el suelo y me levanté de la cama – Os preguntaría si queréis tomar algo pero ya venís servidos.

- Eso parece…

- Os agradecería que por favor otra vez picaseis a la puerta, existe algo llamado privacidad ¿sabéis? – le eche una última ojeada y me metí en el baño encendiendo el agua.

- Claro – carraspeó Abel mientras Grimel llamaba a Naigel intentando no mirar mi cuerpo.

- ¿Qué ocurre?

- Hay que moverse ya vienen…

- Entiendo – se levantó y se reunió conmigo en la ducha me beso tras sonreírme y me miro mientras me enjabonaba.

- ¿Ya es la hora?

- Si.

- Vale… - suspiré y nos acabamos de duchar, nos secamos y nos vestimos, esta vez esperaron a bajo.

Bajamos y cogí una de las armas de Grimel y la volteé en mi dedo.

- Eh, eh cuidado con eso… no sabes usarlo – empezó Grimel pero quite el seguro y recargue el arma apuntándolo.

- Querido… se usar perfectamente todo tipo de armas – puse de nuevo el seguro y le guiñe el ojo a la vez que le quitaba una ballesta a Abel y la probaba con un jarrón – No está mal…

- Vaya con la niña – sonrió divertido el primero a Naigel.

- Os lo dije, es única – se encogió de hombros.

- Tiembla Buffy – rió Abel, le sonreí divertida.

Salimos los cuatro y nos dirigimos al bosque, lejos de los humanos, allí iba a tener lugar la lucha entre los vampiros y los pobres cazadores o hermanos contra hermanos qué más da, no me voy a extender en lo que paso allí, todos tenéis suficiente imaginación y habéis visto bastantes películas de guerra y acción para saber lo que es una batalla sangrienta, cruel y a muerte, fría… sin sentido a mi parecer y eso que era mi vida la que estaba en juego… Algunos entraron en razón, muchos se unieron a nosotros, Naigel fue el que tuvo que destruir a su prometida… y yo… bueno la verdad es que casi muero por culpa de Mael y los suyos… como buenos chupasangres querían mi sangre para ver el sol y ser los reyes del mambo pero no les salió bien… que puedo decir… a veces sí que hay finales felices al fin y al cabo, no tiene por que acabar siempre todo mal o morir alguien... muchos murieron por supuesto, en cuanto a mí y a Naigel… se podría decir que somos una especie de líderes del nuevo movimiento vampírico de todo el mundo, vive y deja vivir. Nos gusta vivir entre vosotros sin que lo sepáis entre caprichos y lujos vánales y por supuesto, también nos gusta el amor y ser felices, yo después de mucho tiempo me reencontré con la felicidad y las ganas de vivir gracias a Naigel. En cuanto a los cazadores… bueno están con nosotros para eliminar las manzanas podridas y Naigel… bueno, esa es otra historia que debe quedar en secreto. Ya sabéis, no desesperéis nunca, por muy lejos que se vea la luz siempre hay una.

La chica cerró la tapa del libro con un suspiro y volvió a dejarlo en el fondo del baúl, se llevo la mano al pecho… le parecía tan familiar y tan real aquella sensación que describía esa chica en el diario que una lagrima rodo hasta la tapa manchándola, sonrió entre divertida y triste y volvió a cerrar la tapa, miro el viejo candado y lo cerró tras guardar la llave en su cadena de plata, se sentía mejor que nunca aquel día y descorrió las tupidas cortinas que impedían la entrada del sol en aquella torre, ahora esa maravillosa casa era suya. Era una adulta y las fantasías debían quedar atrás, la vida real la esperaba ahí fuera. Una ráfaga de aire que se coló por una ventana rota y meció su larga y oscura melena.

- Vamos pequeña, es hora de irnos – dijo la voz de su abuela desde abajo.

- ¡Ya voy! – respondió pero al levantarse y volverse con una sonrisa en los labios y el pelo ondeando tras suyo se topo con la mirada verde de su abuela.

- Hacia tanto tiempo que no volvía aquí – dijo con nostalgia. Veo que has abierto el baúl.

La jovencita sonreía aún y asintió con un cabeceó.

- Ahora ya lo entiendo abuela, quiero saber más sobre nuestra historia.

- Claro cariño, ahora vamos, tu madre nos espera en el coche – le guiño el ojo dándole un golpecito en el hombro.

La chica bajo trotando para despedirse de sus padres. Tenía que emprender su camino pero para ello primero debía entender el pasado y comenzar su aventura en solitario.

FIN



1 comentario:

  1. Una bella historia, aunque me he quedado con ganas de saber más... siempre suele pasar.

    ¿Cómo va todo querida?
    ¿Síndrome post vacacional? Espero y lo hayas pasado bien en tu torre-refugio, supongo que allí también dispondrás de baúles que contengan secretos de fascinantes historias.

    Besos linda

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