4 de septiembre de 2010

El Cazador

Bueno ya iba siendo hora de subir alguna nueva historia así que aquí os traigo la historia de Hades.

Hades es el terrible cazador, ha dedicado toda su vida a perseguir a los seres de la oscuridad, vampiros, brujos, demonios y lobos todos son iguales para él y más desde que uno de ellos mató a su prometida, vive una vida monótona y vacía de no ser por sus amigos hasta que una noche conoce a Naya, una misteriosa chica con un gran secreto.

Espero os guste y me digais que os parece, recordad que vuestros comentarios y aportaciones siempre son importantes y que son de gran ayuda a la hora de seguir creando y ayuda a conocer vuestras impresiones ya sean criticas constructivas, palabras de animo, apoyo, ideas o opiniones personales siempre que sean desde el respeto.

Saludos

Nikta

Os dejo aquí pues la primera entrega de El Cazador, espero vuestras reacciones ;)

El Cazador es una obra registrada y protegida por la Propiedad Intelectual

Identificación: B-3772-10

"Hay veces que el depredador es la presa"

La puerta se abrió con un leve chirrido, debería volver a engrasarla se dijo a si mismo mientras tiraba a un lado la larga gabardina negra que llevaba. Exhalo el humo del cigarrillo y lo tiro al suelo pisándolo con la bota. La pesada hoja de la puerta se cerró resonando en el espacioso lugar. Sus pisadas llenaban el aire con su eco metálico al pasar la pasarela, bajo las escaleras sin prisa y se sacó el jersey de cuello alto negro y ceñido que llevaba y se dejo caer en el camastro apoyando la cabeza en las manos que entrelazo detrás de esta mirando el grisáceo techo. Desvió la vista hacía una pared que estaba entreabierta ocultando otra estancia y se aparto un rubio mechón de la frente con un suspiro pensando que ya iba siendo hora de arreglar ese antro que tenía por hogar o abandonarlo.

Hogar rió para sus adentros, a aquella nave no se le podía llamar hogar sino base de operaciones. En su mente repaso la visita al ático en venta que había visitado la víspera anterior, tenía múltiples posibilidades al tener pocos tabiques, más que un ático era un amplio loft, acogedor y algo frío como a él le gustaba. Recogió el móvil que tenía tirado por el suelo a su lado y marco el número cuando encontró la arrugada tarjeta a la vez que echaba una hojeada a la hora. El teléfono empezó a dar tonos, uno, dos, tres… estaba a punto de colgar cuando escucho la voz de la mujer al otro lado de la línea, esta no estaba sola, por el auricular pudo captar la voz de un hombre y como la mujer intentaba no reír. Él se presento y le expuso el motivo de su llamada, al día siguiente acordaron tener la cita para cerrar la venta.

Rebusco en el bolsillo el paquete de tabaco y lo saco, estaba vacío lo arrugo y lo tiro a un lado incorporándose. Busco cansado por entre la ropa del suelo otro paquete hasta encontrarlo, saco el pitillo y lo encendió con el zipo plateado y dio la primera calada recostándose de nuevo. Volvió a hojear el reloj y se levanto estrellando el cigarro en el cenicero, se quito las botas y se acabo de desnudar metiéndose en la pequeña ducha, abrió el agua fría y dejo que esta se estrellara contra su nuca, el pelo se pego a su cuello y el agua resbalo por su ancha espalda, se giro y levantó la cara para mojársela. Se enjabonó con rapidez y se aclaro, saco la mano en busca de la toalla pero esta como siempre había caído al suelo, la recogió y salió secándose. Se situó frente al espejo y paso la mano mojada por la superficie quitándole una pequeña capa de polvo y se miro sin mucho interés. Su rostro anguloso y masculino se reflejo en el cristal, su piel suave y bronceada aún resplandecía por las gotas de agua, aunque algo duro tenía un cierto aire dulce. Se peino la melena rubia y clavo sus ojos azules enfrente, sus labios eran llenos y carnosos. Cogió el desodorante y se lo aplico, dejo el bote medio vacío por algún lado y se vaporizo un poco de perfume sobre el pecho ancho y musculado. Salió del baño y busco algo de ropa limpia, se enfundo unos tejanos negros y una camisa blanca por fuera. Recogió todo lo que había por el suelo y puso la lavadora antes de salir recogiendo la gabardina del suelo. Arrugo la nariz al descubrir una mancha de sangre y volvió a bajar las escaleras para limpiarla. Reviso el arma y la ajusto tras su espalda, jugueteó con un cuchillo y lo deslizo a su lugar dentro de la gabardina, empujo la puerta de una patada y salió al callejón, una sombra se movió por su izquierda y con una rapidez increíble se giro y acorralo contra la pared a un enjuto hombre cuyo hedor le lleno la nariz, aflojo la mano de su cuello y aún con la bota en el pecho del hombre lo miró apuntándole con el arma, hubiera sido tan fácil apretar el gatillo y ver como su sangre y sus sesos se esparcían por la asquerosa pared…

Volteó la culata del arma escondiéndola de nuevo y soltó al asustado despojo que temblaba de pies a cabeza. Hades se rasco la nariz y volvió a enfilar el callejón estaba amaneciendo, miró al cielo y encendió otro pitillo. Esa misma noche la caza había sido fructífera, parecía que un nuevo grupo se estaba instalando en la ciudad y por desgracia cada vez había más indeseables atestando sus calles. Entro en una vieja lavandería china y cruzó una portezuela tras saludar al propietario, recogió la llave de debajo de una maceta y apartando un armario metió la llave en la cerradura que dejo al descubierto una combinación digital, marco el número y lo abrió. Cogió los fajos de billetes que había dentro y quemo la nota que había con ellos tras guardar el dinero en el interior de uno de sus bolsillos. Cerró la caja de seguridad y salió del patio apartando la cortinilla que repiqueteo a su espalda.

Entro en la cafetería y dejando un billete en la mesa la camarera le trajo lo de siempre, comió sin ganas y cuando acabo salió por la puerta haciendo sonar la campanilla de la puerta, consulto el reloj y se dirigió hacia la agencia, aún faltaban unas horas pero esperaría no le importaba, se apoyo en la pared con un zapato en la misma y entrecerró los ojos. Cuando la mujer llego con las llaves en la mano la ayudo a subir la persiana luego le estrecho la mano y espero en la sala hasta que ella acabo de poner todos los sistemas en marcha mientras le iba hablando de un montón de cosas y de lo acertado de su decisión.

Hades firmo el contrato y le entrego el talón a la mujer que, tras comprobar los fondos del mismo le entrego las llaves del piso. Con este tema resuelto regreso al cuartel y recogió sus pertenencias metiéndolas en cajas, abrió el cajón de la mesita y saco las llaves de su mustang y empezó a meter los bultos en el interior. Comprobó la gasolina y arranco. Cuando llego busco sitió para dejar el coche en la manzana hasta que recordó que tenía una plaza en el edificio al haber adquirido el impresionante ático, era una de las mejores zonas. Pico el ascensor y dejando poco a poco las cosas en el pasillo saco la llave y entro. Se situó en el centro de la habitación y miro alrededor con las manos en la cintura. Miro su billetero y volvió a bajar, compraría los muebles indispensables. El piso estaba perfectamente limpio y recién pintado, hasta la chimenea estaba impoluta. Una vez adquirió lo necesario y de que le trajeran la cama y el armario empezó a llenar los armarios de la cocina y la nevera. Hizo la cama y acabo de colocar sus cosas. Saco el polvo con cuidado del estéreo y puso un Cd enterrado años atrás en una caja, subió el volumen y dejo que las desgarradoras notas resonaran por el piso. Hizo algo para cenar y cuando hubo comido encendió el televisor, como siempre no había nada bueno en las noticias, la apago con el mando y acabo de fregar el plato. Aparto la cortina oscura y miro la luna, hoy tendría faena. Acabo de comerse el último trozo de melocotón que tenía en la navaja y se puso la gabardina.

Esa noche no fue distinta a las demás, hizo su faena y nada más, empezaba a amanecer. Dio un trago a su cerveza y observo a un grupito que venía por el final de la calle, iban riendo y haciendo algunas eses, venían de fiesta y se notaba que alguno había bebido de más, una de las chicas tropezó y se tambaleo hacia delante produciéndole otro acceso de risa mientras otra la sujetaba apartándole el pelo de la cara. Pronto llegaron a su altura. Los ojos de Hades no pudieron apartarse de la chica que sujetaba con firmeza a su amiga. Había algo en ella que alertaba sus instintos y aún así estaba desconcertado, no parecía ninguna de las criaturas que perseguía y eliminaba, era una chica en apariencia normal muy hermosa eso sí, resplandeciente y fresca como la luna. Además le recordaba vaga y dolorosamente a…Mirelle. Escucho su risa cristalina al pasar por su lado, la mujer que sostenía volvió a perder pie haciendo que la otra se echase sobre él rozándole, estaba apoyado en la pared y le fue fácil hacer que la chica aguantase el equilibrio. Esta se disculpo sin mirarlo y Hades pudo aspirar su aroma dulce y sensual. Los observó alejarse aún hablando demasiado alto y recogió el móvil de la chica que había caído al suelo al empujarla la otra. Vacio la birra y con un ondeo de su gabardina empezó a seguir con discreción al grupo a la vez que reseguía la torneadas piernas de la joven. Tenía el cabello negro como la noche y un perfecto cuerpo lleno de sugerentes curvas, aprecio sus pechos firmes bajo el escotado vestido rojo. El grupo se fue dispersando poco a poco hasta que sólo quedo la chica. Esta espero en la esquina hasta que la otra desapareció dentro del portal, suspiró y apartándose el pelo que el aire había movido delante de su cara se giro para volver sobre sus pasos, iba distraída mirando al suelo pero se detuvo al sentirse observada, miro alrededor y volvió a caminar. Hades se paro frente a ella que a punto estuvo de topar con él si no hubiera visto sus pesadas botas de cierto aire militar. Levanto los ojos desconfiada hacia él que le tendía el móvil. La muchacha extrañada miro el teléfono de su mano y se llevo la suya al lugar donde se suponía que debiera estar el suyo.

- Se te cayo – explicó él mirándola fijamente como atrapado por esos ojos salvajes, verdes y brillantes enmarcados por unas espesas y largas pestañas negras. Sus ojos parecían aún más felinos gracias al perfilador.

- ¿Nos has seguido todo este trecho sólo para devolverme el móvil? – se sorprendió ella recuperando el artilugio.

Hades se encogió de hombros aún escrutando su hermoso rostro, tenía la piel fina, bronceada y unos labios carnosos y suaves que parecían gritar bésame. Eran tan hermosa… perfecta hasta su voz tenía un acento entre salvaje y dulce, seductor. Era muy femenina pero tenía un aire de peligro. Se estremeció involuntariamente cuando sintió el roce de sus dedos al recuperar el móvil y desvió la vista.

La chica sonrió y le dio las gracias avanzando de nuevo, Hades se giro y observo el leve contorneó de su cuerpo, andaba con seguridad por las calles, con la cabeza alta, sin miedo. Una botella de cristal rodo por uno de los callejones y Hades se asomó, no había nadie, cuando regreso a la calle principal ya no había rastro de la mujer. Tenía que admitirlo, esa chica lo había turbado. Había despertado ciertas sensaciones hasta ahora bastante aletargadas, se llevo la mano a la nuca y se dirigió al Local de Carmela, pidió por Rosalía y pago sus servicios aunque luego tan sólo hablase con ella. Rosalía era una bonita chica de piel canela, pelo corto negro y rizado y unos pequeños ojillos rasgados color miel, era delgada y menuda.

- Ya te extrañaba papacito – le sonrió como siempre desde su silla de mimbre barajando las cartas.

Tras esto regreso a su ático, entro y al poco escucho el timbre de la puerta, abrió extrañado y lo asaltaron los fuertes y potentes brazos de uno de sus colegas, el otro le salto encima y lo echaron hacia dentro, los saludo y acepto los cumplidos de estos sobre el cambio de vivienda.

- Ya era hora de que dejases ese asqueroso antro.

- Joder tío, tus vecinas están de muerte – grito el otro asomado al rellano, el que ya había entrado salió a su vez y Hades fue para meterlos dentro hasta que vio en el rellano una chica agachada recogiendo un paquete, se levanto sujetando la escueta toalla y cuando hecho la melena atrás le ardió la sangre y algo más al ver que era la chica del móvil. Esta desvió sus ojos hasta ellos y sonrió.

- Vaya, tu otra vez… ¿eres el nuevo vecino?

- ¡¿Nuevo vecino?! – se escucharon dos voces femeninas desde el interior del piso de abajo seguido de una corrediza, una rubia y otra pelirroja sacaron la cabeza por la escalera y dedicaron sus mejores sonrisas a Hades presentándose.

La morena las disculpo y las metió dentro cerrando la puerta.

- Siempre se confunden y dejan nuestro correo aquí – dijo y despidiéndose con los dedos bajo haciendo caso omiso a las protestas de las otras dos.

- ¡Espera, espera! No seas mal educada – la riñó la rubia volviendo a salir – Es costumbre hacer una fiesta para el nuevo, estáis invitados a bajar – les guiño el ojo.

La morena suspiro resignada y meneando la cabeza se metió dentro.

- Yo no me lo pierdo, ¿Qué dices tío? – lo miro uno de ellos – y no me vengas con que estas cansado por qué no se me ha escapado esa mirada…

- ¿A que ha venido lo de tu otra vez? – pregunto el otro socarrón.

Hades los miro y sabiendo que dijese lo que dijese no le harían caso les dijo que al menos lo dejasen cambiarse, total para hablar de lo de siempre y echar unas partidas con la consola ingiriendo cerveza y patas tenían otro día, ahora tenía una vivienda en condiciones para ello.

Se ducho en un momento mientras los ponía en antecedentes y tras vestirse bajaron, picaron al timbre y la despampanante rubia les abrió con su amplia sonrisa, aún apoyada en el marco se aparto para dejarlos pasar moviéndose hacia delante y atrás mientras los repasaba de pies a cabeza mordisqueándose los labios al llegar al trasero. Cerró la puerta de un tirón y fue con ellos hasta el comedor, se puso bien los pliegues de lo que parecía un camisón rosa y les ofreció de beber.


Continuara...


1 comentario:

  1. Sabía que esa cabecita creativa pronto nos deleitaría con una nueva historia. Sabes que te seguiré de forma incondicional, y que te leeré sorteando el escaso tiempo libre que me va quedando.

    En principio tiene muy buena trama, un chico solitario, apuesto, callado, fumador(eso no me gusta tanto, aunque con el zippo plateado me recuerda a alguien...jeje), cazador de demonios y almas impuras...

    Ánimo en tu empresa, seguro llegará a buen término.

    Besos.

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