9 de septiembre de 2010

El Cazador - Tercera entrega

Miles de ideas lujuriosas se le pasaron por la cabeza pero las desecho levantándose y saliendo tras él sin cambiarse. Hades abrió la puerta y la dejo pasar primero, Naya miro alrededor encantada, el acero inoxidable, el cristal y algo de mármol y madera configuraban el loft, era increíble.

- Guau… es perfecto – giro sobre sí misma – Frío pero acogedor.

Hades sonrió y le alargo un refresco. Naya paseo por el amplio loft iluminado por la cálida luz del apagado sol.

- Me gusta… aunque a la mayoría de la gente no les va ¿Juegas? – giro el rostro hacia él señalando la video consola.

- ¿Quieres echar una partida?

- Vale – se encogió de hombros.

Las horas fueron pasando y Naya acabo dormida en el sofá, el resto subieron a buscarlos. Al final quedaron en verse en el restaurante, los chicos se quedaron un rato más, hasta que Hammer y Hades salieron a trabajar tras explicarle lo increíble que era Ilda. Cuando llegaron ya cambiados Naya arrugo la nariz casi imperceptiblemente, olía a sangre...

Kelly les presento al resto y acabaron de pedir, luego se fueron de fiesta, aunque los tres chicos parecían algo tensos ante tres de los amigos de ellas, incluso estos parecían reacios a acercarse mucho a ellos, aún así fueron todos correctos.

- Así que Hades… Dios de los muertos, soberano del inframundo, el juez de las almas, el que decide sobre la vida y la muerte – lo miro uno de los chicos – Un nombre interesante, desde luego adecuado – dejo caer mandándole un aviso claro de que sabía quién era él.

Una vez las cosas se calmaron al mezclarse entre la multitud Hades se quedó en un lado junto a Hammer que observaba a Ilda bailar insinuantemente con uno de los chicos.

- ¿Bueno que? ¿vas a acercarte ya a ella? – lo miro aún con los brazos cruzados Hammer en la misma posición que un segurata.

- Déjate de tonterías.

- No las digo amigo, he visto como la miras, no eres de piedra, es realmente preciosa, tiene algo… salvaje, oscuro…no sé.

- ¿Tú también tienes esa sensación?

- Me desconcierta.

- Ya…

- Vamos tío, diviértete, eres humano, tienes tus necesidades, tampoco te estoy diciendo que te cases – rió empujándolo discretamente hacia Naya que había cambiado de sitio y parecía que iba a decirle algo cuando Kelly se colgó de la nuca de él algo pasada de rosca.

Hades miro de sacársela de encima elegantemente sin que se notase dejándola en los brazos de uno de los chicos normales bajo la atenta mirada de uno de los vampiros. Sí, él se dedicaba a eliminar a todas esas razas de la oscuridad, escoria infrahumana que no debería existir.

No había duda, uno de los chicos era un vampiro puro y el otro era un vampiro creado, su aura de seductor era visible para el experto ojo de Hades. Había otro que también se le antojaba dudoso pero aún no lo tenía claro. Su instinto de cazador estaba sumamente agudizado y lo avisaba. Estudio las miradas de odio que estos les dedicaban y bebió un trago de su birra, el vampiro se acerco a Naya y cogiéndola de la muñeca se acerco diciéndole algo al oído, Naya miro a Hades y se deshizo del guaperas irresistible. Kelly empezaba a hacer tonterías así que Naya se la llevo a casa. Hammer y él intercambiaron una mirada significativa, esa noche al igual resultaba más provechosa de lo que creían.

Naya volvió al poco y se sentó en la mesa con Hades y Hammer mientras Cool a falta de Kelly bailaba con Ilda.

- Que rápida – dejo caer Hammer observando como la chica respiraba sin ninguna muestra de fatiga.

- Me gusta correr – le respondió sorprendiéndole de que lo hubiese oído estando en el lado opuesto y haberlo apenas murmurado.

Hammer la miró un instante más frunciendo el ceño y la desvió centrándose en la gente que invadía el local de moda.

- ¿Cuánto hace que los conocéis? – le peguntó Hades refiriéndose a los tres sospechosos.

- Pues… unos dos años ya.

Hades removió pensativo el hielo de su bebida y saco un pitillo del bolsillo encendiéndolo. Naya cambio de lugar poniéndose a la derecha de este para evitar el humo.

- ¿Te molesta?

- Ahora no tanto, pero no lo apagues – sonrió

- ¿Seguro?

- ¡Claro! Ya tendría que haberme acostumbrado al olor, todo esto está lleno de humo – hizo una mueca de desagrado.

Un tirante de su vestido negro resbalo por su hombro al echarse hacia delante para alcanzar su copa, puso la pajita entre sus labios y volvió la vista hacía la entrada del local, su cuerpo se tensó, se quedo rígida y su rostro adopto una expresión… ¿oscura? Estaba sería y Hades podía percibir de ella una vibración que le indicaba que estaba alerta, lo que no pudo determinar era si era porque se sentía amenazada o estaba mandado una señal de advertencia, aún así sus ojos relampaguearon con ese aire salvaje que tanto le había llamado la atención.

Desvió la vista hasta el punto donde ella la había dirigido pero ya no vio más que una masa de gente entrando y saliendo. Naya vació su copa y la dejo en la mesa moviendo la muñeca nerviosa, la pulsera tintineo y paro de moverla. Él no dijo nada pero enarco una ceja estudiándola.

Tras un par de canciones se acerco una camarera y planto un chupito de color verde frente a Naya.

- Yo no he pedido nada.

- Es de esos chicos de la barra – le sonrió guiñándole un ojo a la vez que se alejaba.

Naya clavo su mirada desafiante en ellos y cogió el vasito de absenta. Uno de los chicos, levanto el suyo y se lo bebió cuando ella hizo otro tanto. Un grupo de chicas se acercaron entonces a ellos, aún así Naya aún tenía los ojos fijos en el hombre. Era innegablemente atractivo, que demonios para cualquier tía eso era un DIOS, estaba buenísimo, aunque esa expresión también la habían usado sus amigas con Hades. Pero Naya sabía quién era ese tipo irresistible que soplaba apartando un oscuro mechón de su frente, su cara y su cuerpo eran el prototipo perfecto de belleza griega, atlético, fuerte… sus labios esbozaron una leve sonrisa sarcástica que alargaron sus apetecibles labios y prestó atención a las féminas que lo rodeaban. Naya aún podía ver sus ojos color miel sobre ella. Sus ojos parecían rodeados por una línea negra sus negras pestañas daban intensidad a su tonalidad dorada, se estremeció y cerró sus fosas nasales a su atrayente olor para que sus hormonas no se alterasen más de lo que ya estaban.

Hades y Cool intercambiaron unas miradas y miraron a Naya.

- ¿Los conoces? – pregunto Hammer girándose lo justo para tapar con su corpulencia el lugar donde miraba la chica.

Ella asintió aún con una mirada fiera y la mandíbula apretada.

- ¿Ocurre algo? – quiso saber Hades

Ella negó con la cabeza y se levanto volviendo a la pista a bailar, estuvo un rato con Ilda y Cool y regresó a por ellos tendiéndoles las manos.

- ¡Vamos, no seáis aburridos! – sonrió llevándolos hacía el lugar donde estaban los demás.

Bailaron durante un buen rato, hasta que el grupo de chicos que habían invitado a una copa a Naya se aproximaron con aire de superioridad.

- Naya… ha sido una grata sorpresa encontrarte aquí – torció la boca en una sonrisa intencionadamente maliciosa e irresistible cruzando los brazos sobre su pecho, la miraba con la cabeza alta, orgulloso. Su voz potente y masculina se distinguió perfectamente entre el volumen de la música – Veo que vas mejorando ¿Que tal la caza? – medió río sarcástico – Aún así tus compañías siguen siendo…dudosas.

- Déjame en paz.

- Me temo que no, vámonos – la cogió del brazo y Naya se revolvió soltándose con decisión.

- ¡No! ¡Lárgate! – lo miro desafiante mostrándole a él discretamente los colmillos afilados. Sus amigos hicieron intención de rodearla pero Naya se lo impidió con un gesto. A su vez el grupo de él se preparo ante un posible enfrentamiento lanzando miradas despectivas y de odio a los chicos vampiro. Estaban esperando la escusa perfecta para atacar.

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