23 de septiembre de 2010

El Cazador - Septima entrega

Hades sin inmutarse elimino al joven vampiro y se llevo una mano a las costillas al respirar, al final la presa fue más dura de roer de lo que imaginaba. Cuando llego a casa tiro el cigarrillo en el portal y subió en el ascensor, en el rellano lo esperaba Hammer.

- Hey tío ¿Qué tal?

- Vaya, parece que te han apaleado un poco – lo miró ayudándole a abrir la puerta.

- No es nada que no hayamos tenido antes – sonrió ahogando un acceso de tos.

- Vamos dentro que te eche un vistazo.

- Puedo sólo papi – bromeo entrando a la vez que dejaba caer la gabardina al suelo y se quitaba el jersey, se miró las magulladuras en el espejo y se limpió la sangre de la ceja y del costado. Giro un poco el hombro y miró el arañazo que aún conservaba de Naya e hizo una mueca de dolor al mover la cintura. Se colocó el hombro izquierdo en su sitió, desinfecto la herida y se vendo el costado, tras que Hammer le revisara las costillas y le inyectase un suero.

- Mañana como nuevo, no te ha tocado el pulmón de milagro. Has tenido mucha movida esta noche veo.

- Ocho… - se giro apoyado en la pica de cara a Hammer.

- Sí, hay muchos… al menos has ganado una pasta.

- Sí – esbozó una leve sonrisa y se sentó en el sofá con una birra – Corren rumores por los barrios Hammer.

- Los he oído y también los hay sobre ti.

- ¿Qué está pasando?

- No tengo ni idea amigo. Pero lo descubriremos.

Llevaban un rato hablando de sus cosas cuando algo les alerto, sucedía algo en el piso de abajo, notaba la presencia de un semi demonio muy poderoso. Se levantaron los dos tensos y prestaron atención. Del piso de las chicas subía barullo.

- ¡Ilda cálmate, tranquila! ¡Ilda! ¡No! – era Naya la que desesperada intentaba hacer entrar en razón a Ilda.

Se escucho el crujir de muebles.

- ¡¿Qué ocurre ahí fuera?! No puedo abrir la puerta ¡¿Naya?! – Era la voz asustada de Kelly - ¿Qué pasa?

- ¡Naya ábreme! – Gritaba Cool aporreando la puerta - ¿Puedo acceder al salón por la ventana? – le preguntaba a Kelly seguro zarandeándola para tranquilizarla.

Hades volvió a oír gritar a Naya ahogando un sollozo, ambos se precipitaron escaleras abajo, Hades abrió la puerta de un golpe seco con las armas dispuestas y de una patada aparto a lo que se suponía era Ilda. Naya se intentó levantar del rincón donde había quedado atrapada e intento llegar hasta Hades para cogerle del brazo cuando Hammer la pillo por sorpresa de la cintura volviendo a dejarla a un lado.

-¡No, no! ¡Ilda! ¡Hades no!- su grito desgarrado hizo dudar a Hades que recibió un zarpazo de una transformada Ilda.

De esta tan sólo quedaba su larga y rizada melena pelirroja, su cuerpo se había alargado y de su espalda salían dos correosas alas negras acabadas en punta, un rabo largo e igual de afilado salía del final de su marcada columna, su piel se había vuelto de un tono oscuro y rojizo dura como la piedra, y sus ojos almendrados eran ahora completamente negros con dos llamas por pupilas, Ilda lanzó un agudo chillido que casi perforo los tímpanos de todos ellos, Naya grito con las manos en sus sensibles oídos y cayó al suelo de rodillas. De la boca de Ilda sobresalían cuatro afilados colmillos igual de aserrados que el resto de sus dientes como cuchillas.

- Ilda escúchame, soy yo Naya, puedes controlarlo. Por favor Ilda – volvió a levantarse Naya acercándose a esta sin miedo, sin titubear, segura de sí misma – Podemos hacerlo juntas… sólo escúchame. No quiero hacerte daño.

La semi demonio pateo desgarrando la alfombra con sus patas acabadas en garras, las piernas eran parecidas a las de las cabras montesas, removió la testa amenazando con sus cuernos pero pareció escuchar la voz de la chica.

- Eso es, tú sólo escúchame, ven… tranquilízate – abrió los brazos Naya

- ¡No apártate de ella Naya! Hammer agárrala – ordeno Hades a lo que el otro obedeció agarrando a Naya y alejándola pese a que lo pateo y se debatió para soltarse gritando que no una y otra vez desesperada, sollozando amargamente. Esta vez sí que no podía con Hammer.

Ilda volvió a gritar y a patear y soltó un manotazo a Hades estampándolo contra el muro opuesto mientras desde la habitación de Kelly seguían llegando los gritos angustiados de ella y de Cool.

- ¡¿Qué pasa ahí?!

- ¡Abrid chicos! ¡Os echaré una mano!

Hammer dudo y opto por dar un paso hacia la habitación al ver que Hades se levantaba algo dolorido tras el chasquido de sus huesos pero un latigazo de la cola de la demonio lo hizo retroceder, Hammer saco un frasco de su chaqueta y vertió el contenido sobre Ilda que empezó a gritar, su piel humeo y un olor nauseabundo lleno el piso, el liquido que no parecía otra cosa que agua quemaba la piel de Ilda que se retorcía y destrozaba todo lo que pillaba y volvía a golpear a Hades tirándolo sobre la barra de la cocina. Él asía el arma con fuerza e intento clavársela a la demonio que se abalanzaba sobre él pero el filo rebotó y apenas araño la superficie de la piel de esta mientras Naya y los demás gritaban en un caos increíble. Ilda apretó su muñeca haciéndole soltar el arma, Hades reprimió un grito de dolor y rodo lejos de la barra antes de que la otra volviera a descargar un golpe. Ilda se cubrió con el ala cuando Hammer lanzo una bocanada de electricidad y derribo a Hades tomándolo por sorpresa creyendo que esta no le prestaba atención. Naya salto sobre ella abrazándola por la espalda agarrándose al cuello de Ilda con toda la fuerza de que fue capaz.

-¡No, basta Ilda!, escúchame Ilda, basta, tranquilízate, te mataran…

Por un instante la criatura se detuvo jadeando y acerco su mano a la de Naya que tenía los ojos cerrados mientras seguía cogida a esta.

- Basta, basta… - murmuraba – No quiero perderte, no hagas que te maten, no eres así… Ilda…

Ilda pareció serenarse hasta que de un movimiento brusco y rápido dejo a Naya en el suelo.

- Mi amo te busca y te llevaré ante él.

- ¡No! ¡Ilda! Escúchame, se que puedes oírme.

La semi demonio alargo la garra hasta ella pero Hades se interpuso, esta volvió a descargar su potente mano sobre este que no la pudo esquivar.

-¡No! – gruño amenazadoramente pero Ilda se puso más violenta, estaba preparando su ataque.

Naya asustada al ver tan fuera de sí a su amiga no tuvo más remedió que admitir que no podía hacer nada, vio como Hades y Hammer se acercaban cada uno por un lado distinto a la chica, ella negó con la cabeza y cerró los ojos llevándose un dedo a los labios empezando a murmurar unas palabras en una lengua extraña. Ilda se tambaleo y grito tapándose los oídos y alargando las garras hacía Naya hasta que se vio envuelta dentro de un círculo de contención que brillaba en el suelo con runas de plata, el pentaculo centelleaba e Ilda luchaba por salir de él. Naya exhausta se dejo caer al suelo pero Ilda consiguió romper el sello y se abalanzo sobre ella. Los ojos de Naya brillaron completamente dorados y se preparaba para contener el ataque de Ilda cuando Hades y Hammer consiguieron reducirla por fin con sus minuciosos métodos. Hades ya levantaba el hacha sobre el cuello de Ilda.

-¡No, no la mates! – suplicó.

Hades la miró un instante desconcertado pero al ver que Ilda iba a escaparse hiriendo a Hammer dejo caer el filo que separo la cabeza del cuerpo.

Naya grito, fue un grito indescriptible y luego quedo inmóvil sobre sus rodillas con las lágrimas resbalando cristalinas de sus ojos dorados. Se hizo un ovillo en el rincón donde había sido acosada por lo que fue su amiga e intento reprimir sus sollozos para que no la oyeran, aún así, él podía ver como su cuerpo se movía a causa del llanto. Hammer y él acabaron de trazar el nuevo circulo y tras acabar el ensalmo prendieron fuego al cuerpo de Ilda que se consumió desapareciendo. Tan solo la sangre de la pared dejaba un vestigio de lo ocurrido a parte del carboncillo del suelo.

- Naya… - se acerco arrodillándose a su lado Hades y poniendo una mano indecisa sobre su espalda.

- ¡No! No me toques, aléjate… - lo miró con las cejas fruncidas y los ojos aún dorados llenos de lágrimas.

Hammer no podía creer lo que estaba viendo.

Naya intento cubrirse los ojos con las manos al ver la mirada de Hades.

- Sí Hades… soy uno de ellos. Ya tienes una muerte más en tu conciencia, ¡ve a buscar los billetes que te has endosado con Ilda y guárdalos bien en tu maldita mochila! ¡Estamos todos condenados al infierno! ¡Maldita sea! Estaba viva, era mi amiga! Tenemos derecho a existir, estamos en este mundo ¡¿no?! – lo miró entre furiosa, dolida y asustada - ¡¿A cuántos de los míos has matado ya?! ¿A mis padres, también, me los arrebataste tú? ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué nos odias tanto, que te hemos hecho?! ¡No todos somos monstruos malvados y depravados como crees! – gimió rabiosa con los ojos brillantes, estaba temblando – ¿Todo esto porque?¡¿Por dinero, por venganza?! ¿Me mataras también a mí? ¿O me llevaras para que me estudien a ese centro vuestro para ver si podéis curarme y aprender como podéis matarnos más rápidamente? – su voz se quebró.

- ¿Hades, que ha querido decir? – se aproximo Hammer preocupado observando los restos carbonizados de Ilda que salían volando por la ventana abierta.

Pero Hades aún no podía reaccionar, tenía los ojos fijos en Naya. Él no sabía quién era ella, pero ella sí, sabía que era cazador, que era el enemigo y aún así no podía resistirse a él. Él debería haber sentido lo que era pero ella no era como el resto, estaba protegida. Hades era EL CAZADOR él podía sentir en sus huesos a todos los seres no humanos, los distinguía a la legua… había nacido siendo cazador aunque no lo supiese… estaba en su sangre, aunque no hubiese ocurrido lo de esa chica, él sería lo que es, los detectaría, una parte de él siempre lo sabría.

- Es a mí a quién andáis buscando – siguió Naya – No soy nada y soy todo… - escondió la cara entre las piernas.

- No...

Continuara...

1 comentario:

  1. No soy nada y soy todo... intenresante frase.

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