6 de septiembre de 2010

El Cazador - Segunda Historia

Kelly se apoyó en la mesita y bebió un poco de su copa sin apartar la vista de Hades, Ilda salió de detrás de la barra de la cocina y se acercó con dos cervezas, ya que le faltaba una a uno de los chicos, se la tendió y se llevo la otra a los labios.

Pero Hades no prestaba atención a la rubia sino que observó como la morena de ojos salvajes se levantaba del sofá con un bufido cerrando el libro que leía, estaba sentada con una pierna plegada sobre el sofá y la otra apoyada en la mesita, paso por delante de ellos y desapareció por una de las puertas del ancho pasillo. Llevaba un jersey de licra lila que se pegaba a su cuerpo y unos escuetos pantaloncitos blancos. Creyó oír a una de las chicas decir que no le hicieran caso y Kelly le puso un dedo en el mentón a Hades para que le prestase atención. De todos modos sus compañeros aún estaban mirando la puerta cerrada con la imagen del perfecto trasero de la otra. Cool y Hammer empezaron a hablar con las chicas y al poco ya reían como si se conocieran de toda la vida. Cool era un tipo algo delgado pero con un cuerpo cuidado y trabajado, llevaba el pelo con un corte desenfadado y actual, era rubio y de ojos negros como el carbón, Hammer por su parte era alto y robusto, estaba fuerte como un toro, su pelo negro siempre estaba cortado a cepillo y perfectamente engominado hacia arriba, era atractivo y tenía unos bonitos ojos azules.

Naya inspiro profundamente y clavo la vista en el techo ¿Por qué la ponía tan nerviosa aquel chico? No podía dejar de ver en su mente aquellos ojos azules y esa boca, era tan atractivo, las rodillas empezaron a temblarle… llevaba demasiado tiempo a dos velas se dijo para convencerse.

Hades se sentó en una de las sillas echando una ojeada al piso, era enorme al haber unido dos, estaba decorado con bastante sobriedad y elegancia. Leyó el título del libro que la chica dejo en la mesita “Citas en el mas allá” y enarco una ceja fijando la vista en la puerta.

- - ¿Y a que te dedicas Hades? – preguntó la impresionante pelirroja con la cerveza apoyada en sus labios de un modo innegablemente sexy.

- Digamos que soy un agente de seguridad independiente.

- Vaya… - silbo echando un trago sin apartar sus oscuros ojos de él.

Hades reprimió ese picorcillo de su nuca que le decía que algo no andaba bien y bebió a su vez desviando la vista hasta la puerta que se abría. La chica salió y sin prestarles atención se dirigió a la cocina que no estaba separada por ninguna puerta o tabique, se estiro acariciándose la nuca y abrió varios armarios hasta encontrar lo que buscaba, abrió la nevera y subiendo un poco el volumen del estéreo empezó a preparar algo de comida al ritmo de la música. En un momento preparo varios platos y se dispuso a poner la mesa. Salió al comedor y se puso de puntillas intentando alcanzar un mantel, iba a saltar cuando la mano de Hades rozó sus dedos produciéndole un cálido estremecimiento, este le entrego la tela.

- ¿Te echo un cable? – la miró apartándose un poco de su cuerpo pues cuando asió el mantel se había puesto detrás de ella.

- No hace falta

El cálido contacto con la piel de él le había erizado la piel de la nuca por no hablar de algo que apuntaba en su pecho.

- No me importa.

- Vales pues… trae las copas, están en ese armario de ahí.

Él asintió y cogió las copas poniéndolas en la mesa mientras ella traía la comida y se pasaba un trozo de hielo por el pecho, necesitaba una ducha fría, su vista se desvió hacía el origen de su acuciante e irracional deseo.

- Qué buena pinta – sonrió encantado Cool

- ¡Gracias cari! ¿Qué haríamos nosotras sin ti?

- Vivir de vino – las miró divertida desasiéndose del abrazo de Kelly y sentándose en la mesa.

- Eso es verdad… que hambre – rió Ilda tapándose la cara con una mano avergonzándose teatralmente.

Empezaron a devorar la comida mientras iban hablando y riendo, la verdad es que eran unos chicos agradables y a las chicas no les costó encontrarse agusto con ellos, era como si los conocieran.

- Por cierto, aún no nos has dicho cómo te llamas – dejo la copa Hades desviando sus penetrantes ojos azul neón en la chica morena.

- Naya – dijo observándolo acabando de tragar el licor.

- ¿Y sois las tres compañeras de piso? – preguntó Hammer

- ¡Claro, nos conocemos de toda la vida! – le paso el brazo por el hombro Ilda a Kelly

- Si yo soy la infiltrada – esbozo una leve y exquisita sonrisa Naya

- No seas tonta mi niña – le sonrió mandándole un beso al aire riendo haciendo que el vino casi se saliera de la copa – Por cierto, acuérdate de pasarte el Lunes a ver a Shon, tiene tu contrato preparado.

- Pero…

- ¡Eh, eh! Nada de peros – la corto – Eres perfecta para cualquiera de esas faenas y pagan facturas.

Naya suspiro, la miró entre incomoda y agradecida y dejo la servilleta en su regazo.

- No sé como agradeceros todo lo que habéis hecho por mí…

- Eres de las nuestras – sonrió Ilda mientras Kelly le cogía la mano a Naya que les devolvió la sonrisa levantando la copa a modo de brindis.

- ¡Ay! ¿Qué tal la fiestecita? – le dio un golpecito con el codo Kelly.

- Bien – sonrió.

- Seguro que Jen acabo pedo…

- Por supuestísimo.

- Bueno y lo que nos interesa ¿pillaste cacho o no?

Naya rió llenando el salón con su cristalina voz e Ilda grito haciéndoles levantar para animar la fiesta y agarro a Hammer de la mano llevándolo al salón mientras ella empezaba a bailar al ritmo de la música tarareando la canción a pleno pulmón soltando algún gritito.

- ¡Me encanta esta canción!

Naya se levantó de la mesa cogiendo la botella y fue con ellos hacia el centro del enorme salón contorneándose sensualmente al ritmo de la canción uniendo su delicada voz a la de Ilda, la verdad bailaba muy bien y Hades no podía apartar la vista de ella, era una atracción casi animal, deseaba probar su piel, casi se imaginaba tirándola sobre la mesa y desgarrando esa camiseta. Naya hecho un trago de la botella y se la paso a la otra a la vez que Kelly arrastraba literalmente a Cool y Hades, la mesa de madera oscura estaba a un lado y con la amplitud del lugar había sitio de sobra. Al cabo de un rato estaban todos bailando, riendo y haciendo el tonto Naya se dejo caer en el sofá mirando el techo y aun riendo suspiro.

- - Estoy muerta – rió apartándose el pelo de la cara.

- - Oye, ¿Qué hacéis esta noche? – les pregunto Kelly

- - Trabajar en principio – respondió Hammer echando una mirada de soslayo a Hades - ¿Por?

- - Hemos quedado en el Aftersun con el resto, si queréis venir…

- - Quizás nos pasemos – dejo caer Cool con una sonrisilla traviesa a la vez que le guiñaba el ojo.

Al cabo de una media hora Ilda, Hammer y Cool desaparecieron. Naya miro a Kelly que se había quedado dormida en el butacón, sonrió y se levanto echándole una mantita por encima.

- - Bueno, nos hemos quedado solos – enarco una ceja Naya volviendo a sentarse.

- - Eso parece. ¿Desde cuándo vives con ellas?

- - Cinco meses. Kelly pronto se marchara e Ilda también.

- ¿Te dejan el piso para ti?

Ella asintió y se acurrucó en el sofá echando un vistazo al libro fugazmente.

- - ¿Qué tal el libro?

- - Bien, esta entretenido – sonrió ocultando un bostezo.

- - ¿Puedo? – dijo cogiendo el libro leyó la contra portada y algún trozo interior - ¿Crees en estas cosas? – clavó sus profundos ojos en los de ella.

Naya sintió el bello de su nuca erizarse, aquella mirada era como si la traspasase por completo, la desnudaba, parecía que pudiese leer en ella como un libro abierto. Un nuevo cosquilleo subió por su bajo vientre, el olor sensual de él la excitaba, tenía que dejar de pensar en cualquier cosa que encendiese aún más su lívido. Se mordió el labio distraída aún imaginándose como sería besar esos labios, echarse encima suyo… tocar su pecho ancho y fuerte. Sacudió la cabeza intentando relajarse pues notaba como el rubor había invadido sus mejillas, pero es que la atraía tanto…

Hades no pudo apartar los ojos de la chica, si no hubiese sido un momento fugaz diría que ahora parecían peligrosamente dorados. No podía ser, aún así eran preciosos, profundos…

- - Sí… pero ahora no vayas a pensar que estoy loca – bromeó

- - No lo creo – la miro fijamente con el rostro serio.

- - Tienes a mis amigas loquitas… no te han quitado ojo de encima – sonrió deliciosamente maliciosa pero él sólo se limito a observarla con una media sonrisa burlona bailando en su hermoso rostro.

- Sospecho que han organizado esto a propósito…

- Eso parece.

Naya sonrió mordisqueándose el dedo y se removió incomoda al oír un amortizado gemido de Ilda, desvió la mirada hacía Hades e intento reprimir una risita poniendo una mano delante de sus perfectos labios, volvió a apartar la vista y se ruborizó.

- Vamos – se levanto él tendiéndole la mano.

- ¿Dónde?

- Arriba


CoContinuara....

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