14 de septiembre de 2010

El Cazador - Cuarta entrega

El chico volvió a acercarse a ella pero Hades le puso una mano en el pecho haciéndole dar un paso atrás con el empujón. El otro sintiéndose agredido y por fin con la escusa perfecta para lanzarse hizo ademán de girarse pero cogió impulso para soltar un puñetazo sobre Hades. Naya se puso en medio con los brazos en cruz alejándolos.

-¡Basta! Ya vale de testosterona – los miró enfadada a ambos, espero a que estos hicieran o dijeran algo y al no hacerlo salió del local seguida de los demás.

Hades espero con sus dos compañeros observando como el vampiro los miraba con desprecio y salieron con una mano preparada sobre sus armas.

- ¿Pero qué hacéis? Volved dentro, esto es cosa mía – los miró Naya.

- Ni hablar, si esta ese imbécil yo no entro, además eres nuestra amiga. Sin ti es muy aburrido – le puso una mano en el hombro Ilda que miró amenazadoramente al aludido que pasaba por su lado tirando un trozo de palillo al suelo. Este la miro unos instantes como sopesando a su oponente y se alejó.

- Gracias, pero me voy a casa, vosotros haced lo que queráis, hacía tiempo que no salíamos todos.

- ¿Segura?

- Sí id.

- ¿Pero vas a dejar que te amargue la fiesta?

- Estoy bien. Venga… ir – les dijo con una sonrisa mientras miraba a un lado y al otro para cruzar la calle.

- Nosotros vamos con ella – le dijo Hades a la pelirroja que la miraba preocupada reticente a marcharse mientras otra le tiraba del brazo.

- Os lo agradezco. Cuidadla – se despidió.

Hades y los suyos fueron con ella aunque nadie dijo nada durante el camino, cada uno estaba atento por si los otros aparecían y se decidían a atacar a la vez que cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. Una vez en casa y de que Naya entrase en su piso Hades y Hammer se sentaron en la mesa con una taza de café, tenían mucho que decirse.

- Con todo el tiempo que llevamos no entiendo esto… sabíamos que estaban socializados pero no se… ¿Qué se nos ha escapado todo este tiempo? – lo miró Hammer rascándose el mentón.

- Porque sólo mirábamos en los bajos fondos, supongo que como nosotros hay clases – removió su café.

- Puede… entonces es más complicado y peligroso de lo que creíamos, hay muchos clanes.

- Sí.

- ¿Pero vampiros puros con convertidos? ¿compañeros? Vampiros-lobos y otras lindezas…¡Lobos junto a vampiros, Dios!

- Al menos los vampiros de nacimiento y los lobos, perdón licántropos, siguen sin tragarse mucho.

- No se tío, estoy desconcertado – admitió Hammer bebiéndose su café.

- Parecían buenos tíos al fin y al cabo – murmuró dejando la vista perdida en la imagen que tenía de la ciudad a través de la ventana cosa que le impidió ver la cara de espanto de Hammer – Pero ese tipo… es una mala pieza.

- Claro…y ese numerito con Naya – bromeó

Hades lo fulminó con la mirada.

- Tranquilo hombre. Pero tienes razón habrá que estar atentos, estudiar bien todo esto antes de entrar a matar. Hay un buen filón allí. Aún podre comprarme el coche antes de lo que parecía – se hecho hacía atrás con las manos entrelazadas tras la nuca – Aunque admítelo…ese perro chulito está muy interesado en tu chica.

- No es mi chica.

- Como si no te conociera…

- Ya sabes lo que hay.

- No empieces Hades… has de seguir con tu vida, la faena no lo es todo. ¿Quién dice que no puedas encontrar a una cazadora?

- Deja ya ese tema. Estoy perfectamente solo. No necesito a nadie.

- ¿Cuánto tiempo llevas sin echar un polvo en condiciones? ¿O simplemente pasando un buen rato? Puedes tener a la chica que quieras, eres un tipo increíble, ¡joder tío para las mujeres eres un imán!

- Para las malas claro. Ya tuve una mujer increíble Hammer – dijo con un deje de tristeza en sus ojos al evocar sus recuerdos.

- ¿Para qué quieres un corazón si no lo usas? Las heridas se curan, no puedes seguir así, a todos nos han hecho daño alguna vez, nos han usado, pateado, roto el corazón y seguimos adelante aunque hayamos perdido para siempre lo que tanto queríamos, murió sí… pero tu estas vivo. Si sigues por esos derroteros acabaras bajo los colmillos de alguna chupasangres… por eso los odias tanto, te lo recuerdo.

- No te hacía un filosofo amigo – esbozo una media sonrisa.

- La verdad es que es una chica muy interesante aparte de lo obvio. Tiene algunos gestos que recuerdan a ella.

- El primer día que la vi en la calle creí que era ella – se apoyo en la pared con las manos en los bolsillos y la vista de nuevo perdida. Encendiendo automáticamente un cigarrillo y exhalando el humo.

El timbre de la puerta sonó y Hades extrañado fue a abrir, tras la puerta estaba Naya, con una escueta camiseta blanca y ¿un pantaloncito?

Al mover la mano a un lado las llaves tintinearon, Hades miro el llavero, llevaba un peluchito al igual que llevaba otros distintos en los bolsos, sonrió.

- ¿Por qué sonríes? Aún no te he dicho porque venía – dijo haciendo un mohín que hizo bombear la sangre demasiado deprisa a Hades.

- Te gustan los peluches – señalo el llavero.

Ella rió y miro las llaves.

-¡Ah, esto! ¡Sí! – rio sacando un poco la lengua.

- Perdona, ¿Qué querías?

- ¿Tienes un poco de cebolla y limón? – Se encogió – Es que…no nos queda nada – se disculpo

- Pasa, mirare a ver.

Naya entró y saludo a Hammer.

- ¿Siempre te paseas así de tranquila? – le dijo este último.

- No tengo nada que temer – le dijo invitándole a acercarse – Vamos, prueba a atacarme.

- ¿Estás segura?

- Vamos, sin miedo, no muerdo – sonrió maliciosa clavando sus penetrantes ojos en él mientras Hades los observaba.

Hammer se aproximo e hizo amago de atacarla por detrás como haría cualquier asaltante. Naya con una rapidez y una efectividad implacable lo redujo en un abrir y cerrar de ojos, Hammer creyendo que había sido pura suerte volvió a probar, no podía ganarle una chica tan menuda… debía ser suerte. Insistió y todas las veces Naya consiguió zafarse de él con perfectos movimientos y expertas llaves, era más fuerte de lo que parecía. Hades no podía creerse lo que veía.

- Vaya, te defiendes bien, eres una caja de sorpresas – le dijo este aún tocándose el hombro que le molestaba.

- Bueno, cuando vives entre fieras no te queda otra, o comes o te comen… o como suele decirse hay depredadores y presas si tienes que elegir… - se encogió de hombros apoyándose en el respaldo del sofá.

- ¿Y tus padres? – le pregunto Hades cerrando la nevera mientras jugaba con el limón que volaba de una mano a la otra.

- Los mataron.

Ambos se miraron.

- Oye… ¿Por qué no te quedas a comer con nosotros? Seguro que tienes hambre.

- Un hambre feroz… ya sé que tengo unos horarios un poco descompensados pero…

- Bueno nosotros también – sonrió

- Chicos ¡os dejo! Me voy a casa, necesito dormir un poco – dijo Hammer poniéndose su chaqueta de cuero negro.

- ¿Seguro? ¿No quieres quedarte? Aré de comer…

- Mejor no – rió – Vigila lo que pone en la sartén no sea que luego sea algo tóxico – le dijo a Naya saliendo del piso antes de que el limón se estrellase en su cabeza – Fallaste – entreabrió la puerta divertido y se despidió abandonando el edificio.

- No le creas, no soy tan mal cocinero.

Ella sonrió y lo ayudo a preparar la comida mientras intentaba apartar sus pensamientos sobre Hades. Aún así en su cabeza resonaban las voces de las chicas…esta BUENISIMOOO por supuesto que sí, era más que eso, su aura, el aroma que desprendía gritando estoy disponible y me atraes, la deseaba y ella lo sabía. Sacudió de nuevo la cabeza y cortó una verdura mientras seguía escuchando la voz de las demás Nena, no sé cómo puedes resistirte, esta por ti, se ve a la legua ¿sino como iba a pasar de moi? No seas reprimida…se te ve en la mirada que lo deseas tanto como nosotras. Para ellas era fácil decir algo así, ellas no tenían que preocuparse de nada, pero ella tenía un secreto que mantener, y no era cosa fácil encontrar una pareja adecuada para ella. Si supieran la verdad… suspiró y se aparto con el dorso de la mano un mechón a la vez que se rascaba la nariz. Estaba alterada, nerviosa… su impertinente cuerpo se empecinaba en recordarle sus necesidades más íntimas.

Ahora que pienso… seguía la voz de la dulce y fashion víctim de Kelly desde que te conozco no te he visto con nadie, ni siquiera un rollito ¿Qué pasa contigo? Eres una tía increíble, mejor que la Jolie ¿desde cuándo no echas un polvo decente? ¿Por qué has echado un polvo verdad? ¡Por supuesto que he tenido mis historias! Le había contestado ofendida ante la duda. ¿Entonces? ¿No te gustan los hombres? ¡Pues claro! Le había vuelto a reprochar, lo que pasa es que no he encontrado al tipo adecuado. Mi niña… hay miles de ejemplares perfectos para divertirse ahí fuera y aquí arriba ¡hay uno que esta de muerte! Daría mis huesitos por catarlo. No me interesa Kelly, olvídalo. ¡Y ahora crees que nos chupamos el dedo! Se ofendieron las dos. Naya apretó los muslos intentando mitigar el cosquilleo que subía de su entrepierna y limpio el cuchillo cuando acabo de cortar las verduras.

- ¿Estás bien? – le preguntó de pronto Hades mirándola.

Por un momento se había olvidado de donde estaba sumida en sus propios pensamientos y el modo en que la miraba no ayudaba a que su mente dejase de fantasear. “Piensa en frío se dijo”

- Sí, perdona estaba… pensado – se sentó en el mármol con facilidad atrás apoyar las manos tras su espalda en la fría superficie que agradeció.

- Ya lo he visto – sonrió poniéndose delante suyo a la vez que abría un armario de encima de su cabeza, al no llegar a alcanzar el escurridor quedo entre las piernas de Naya, tan cerca que podía oler el dulce aroma de su piel y sentir su respiración - ¿En qué pensabas?.

- En nada en particular – murmuró y lo miró en silenció temiendo que el sonido desbocado de su corazón la delatase “no puede oírlo” se dijo para tranquilizarse, él alcanzo el utensilio y la miro, Naya bajo los parpados oliendo el aroma que se desprendía de él, tenía mucho calor y el que este desprendía a su vez no la ayudaba a enfriarse… “Naya, ¡céntrate! Es un humano, no puedes sentir nada por él… no puede ser tu pareja, no es como tú, además… él…” dejo la frase incompleta en su mente negándose a acepar lo que iba a decir y siguió repitiéndose que no debía, no podía. Era peligroso, peligroso para ella. Pero se moría de deseo por besar ese cuello y probar sus labios, la tensión sexual entre ellos era patente. Naya levantó los ojos y se volvió a encontrar con los de él, ese azul intenso y profundo la reflejaban como un espejo, se sintió pequeña y asustada un instante ante tanta intensidad, eran de un azul irreal, demasiado brillante, neón… su mano se deslizo por su pecho firme y robusto casi sin conciencia de estar haciendo aquello. ¿Por qué le atraía tanto aquel chico? No podía ser él su hombre… era imposible. Su imaginación volvía a mandarle miles de imágenes eróticas de ellos. ¿Sí él no era el destinado a ser su pareja, porque la naturaleza la llamaba con tanta intensidad? Respiró hondo y se inundo con el olor sensual de él, tras esto miró su mano que aún recorría su pecho y la aparto.

- Lo siento – se disculpo cogiéndose la mano aún ardiendo por el contacto con la piel de él.

- No pasa nada – sonrió con su encantadora sonrisa que la desarmaba apartándose para colar la pasta.

¿A qué esperas? Tíratelo, amale o haz lo que quieras pero haz algo porque se ve que te atrae…resonó de nuevo la voz de Ilda en su mente como si fuera su propia conciencia Yo no soy como tú, yo no me tiro al primero que pillo o que lleve pantalones le había echado ella en cara. Bajó del mármol ya caliente y removió la verdura tras apagar el fuego, y se apoyó contra el frigorífico. Llevo los platos a la mesa cuando él los enplató. Comieron hablando de tonterías y luego se sentaron en el sofá, Naya hizo zapping hasta que dio con una película que empezaba y que le gustaba y la dejó.

- ¿Cuál es? – le preguntó ya que el título ya había salido.

- Blood & Chocolate, me encanta… y la que dan después también, aunque las de esta noche también – se quedo pensativa y dejo escapar un risita.

- Ah… ¿Cuáles?

- Troya, Van Helsing, Entrevista con el vampiro, Dracula… Jóvenes y Brujas, Dragón heart, El Señor de los Anillos. También me gusta Entre lobos – se interrumpió al ver la cara de él - ¿He dicho algo malo?

- No, perdona – esbozo una leve sonrisa – Te gustan estos temas…

- Bueno las de acción me gustan también y CSI – se encogió de hombros.

- Acción, misterio, algo sobrenatural y amor, una combinación interesante.

- Visto así…

- ¿Así que Troya, eh? Confiesa, ¿por los actores o por la película? – levanto una ceja travieso con una sonrisa picarona bailando en su rostro.

Naya rió y se sentó cara a él tras dirigir una mirada a la pantalla.

- Por las dos cosas.

- Toda una guerra por una mujer…

- Y por la ambición de un hombre, no lo olvides.

- Ya. ¿Y que más te gusta a parte de las películas, los peluches, leer, la carne y bailar?

- Pasear, el bosque, correr, la luna… el aire libre… no se – se encogió de hombros.

- Te pareces un poquito a una persona que conocía…

- Creía que ibas a decir a Angelina Jolie o a Jessica Alba o incluso a Kristin Kreuk – sonrió

Él sonrió subiéndole el tirante.

- ¿Era alguien importante para ti, verdad? – lo miró apoyando la mejilla en la muñeca del brazo que tenía apoyado por el codo en el respaldo del sofá.

- Sí… ¿Cómo lo sabes?

- Por como lo has dicho, además… te has puesto triste.

Hades asintió echando una ojeada a la pantalla del televisor.

- Bueno creo que ha llegado el momento de cambiar de tema – sonrió ella jugueteando con un mechón de su largo cabello.

- ¿Y si te dijese que todo esto es real, que existe? – fijo sus ojos en ella estudiándola completamente serio.

- En toda leyenda tiene que haber un punto de verdad… - suspiró y tras observar a Hades asintió a modo de respuesta.

- No eres como las demás.

- No, no lo soy – murmuró bajando la cabeza y volvió a mirar la peli.

- Parece que no tenemos mucho que decirnos.

- No soy muy habladora, Ilda y Kelly son más amenas que yo.

- ¡No seas tonta! – le tiro un cojín y empezaron a pelearse entre risas.

Hades siguió mirándola a través del plasma pensando en lo que le habían ido diciendo sus compañeros. Naya parecía una chica especial, diferente a todas a las que había conocido, lista, profunda… fuerte, salvaje y a la vez…vulnerable. Ere innegablemente sensual, sexy, atractiva, elegante y muy hermosa y aún así era sencilla, era tal como era, no había más que lo que se veía, era sincera pero parecía esconder un secreto. Veía tantas cosas que le gustaban en ella… y sin embargo… sus silencios, sus movimientos… algo lo avisaba...

Continuara...

1 comentario:

  1. Ainssss!! El continuará siempre te deja con la miel en los labios.

    A ver si no tardo tanto en volver y puedo leer la continuación pronto.

    Un saludo!

    ResponderEliminar

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales