1 de agosto de 2010

Ghizele .- Onceava entrega

Tarde un par de horas en confirmar mis sospechas, la iglesia, o lo que fuera eso, no existía al igual que mi partida de nacimiento, en resumidas cuentas no encontré nada de lo que buscaba, ni siquiera la casona o convento que aparecía en mis sueños, aunque seguramente haría años que la tiraron abajo si es que existió alguna vez. Conecté el ordenador y empecé a buscar, no sabía exactamente que buscaba pero me dejé llevar, entonces me fijé, abrí el cuaderno por una página cualquiera y finalmente tecleé en el buscador lo que ponía tras la tapa, no tuve resultado. Estaba por dejarlo cuando lo vi claro, había un juego de palabras en aquellos versos, los junté y obtuve Ank, tecleé, y bingo! Una pagina se abrió al momento, mitología, vampiros, leyendas, ordenes...¿ordenes? pinché, todo parecía normal, pero no había nada que me ayudara hasta que al echarme hacía atrás en la silla lo vi, allí estaba.

En una esquina, apenas visible había un símbolo, una imagen que ya había visto anteriormente... era aquella flor nocturna, cliqué encima y miles de páginas empezaron a saltar como en una vorágine como atravesando el tiempo. Giraban en espiral sin parar, haciéndose más profundas, aparecían miles de datos, cifras, letras a una velocidad de espanto hasta que se paro en seco. La página era negra, casi azulada con grabados en dorado, plata y púrpura, apareció un recuadro, pedía una clave de acceso. Me devane los sesos intentando averiguar cual podía ser, cerré los ojos y respire profundamente aturdida por el dolor que me sacudía y entonces deje que mis dedos se deslizaran sobre el teclado, le di al intro tras introducir unos dígitos y zas!, cargando... la puerta se abrió, Naigel había llegado.

Cerré el portátil de golpe apoyando el codo en la mesa y poniendo una pierna sobre el estribo de la silla la hice girar hasta quedar frente a Naigel. Hubiera querido levantarme y besarle pero simplemente le sonreí esperando que no hubiera visto nada de lo que había en la pantalla del ordenador.

Las heridas ya habían cicatrizado y los golpes apenas se notaban pero cada vez me sentía peor y mi aspecto seguro que no era mucho mejor. La sangre me ardía sobremanera.

- No debí traerte aquí – oí susurrar a Naigel que cerró la puerta tras de sí. Seguía furioso - ¿Por qué no me llamaste?

- Naigel… que – intente decir pero me levantó de la silla cogiéndome en volandas, intente soltarme pero cuando me dejó en el suelo me tambaleé y tuvo que sostenerme para que no me cayera.

- ¡¿Quién te ha hecho esto? ¿Qué ha pasado?!

- ¡Au, no grites! – me tape los oídos con un gesto de dolor – Pues si no lo sabes tu… - se me escapo sin querer.

Naigel dio un puñetazo a la pared y luego me cogió de nuevo y me sentó en la cama tomándome el pulso y mirando mis pupilas.

- Yo… lo siento Naigel no quería decir eso.

- No, si querías, y tienes todo el derecho a querer herirme.

- ¿Qué ocurre aquí Naigel? ¿Desde cuándo me estudiabas?

- Gizhele…

- Da igual, déjalo, no vas a responder – murmuré mientras perdía la consciencia.

Cuando desperté lo hice gritando como una posesa, no recordaba lo que había soñado pero estaba aterrorizada y echa un ovillo. Naigel estaba allí e intento abrazarme para calmarme pero me aparté de él y me quede temblando en un rincón de la cama apretada contra la cabecera.

- Tranquila cariño, ya paso… soy yo, calma – me dijo alargando la mano.

- ¡No! ¡No te acerques, no me toques! – grite agarrando con fuerza la almohada contra mi cuerpo sollozando.

- Gizhele, estabas soñando, no pasa nada, estas a salvo - Se acercó, solté la almohada y me lancé a sus brazos.

- ¿Recuerdas algo?

Negué con la cabeza y me acurruque aún con una sensación extraña, seguía sintiéndome mal y estaba aturdida todavía. Le conte lo que había visto en mi sueño anterior y el quedo rígido, ni siquiera me miro… no me equivoque al pensar que era algo relacionado con él, pensé que no me diría nada pero me contó que ella fue su prometida y que no estuvo para protegerla cuando la mataron, pude sentir su culpa y su rabia, almenos aquello me sirvió para entender por que su angustia con que estuviera a salvo.

- Yo no soy ella Naigel, puedo protegerme. No pasa nada – le sonreí acariciando su mejilla.

Él me observo en silencio negando con la cabeza, mi piel perlada de sudor contradecía mis palabras, una punzada de dolor me atravesó.

- ¿Por qué está ocurriendo esto? No lo entiendo Naigel… y tú me ocultas algo, tú lo sabes… ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué el sol no me chamusco? – le mire con el ceño fruncido.

Naigel me abrazo con posesividad y poso sus labios sobre los míos, se quito la camisa y envolviéndome de nuevo entre sus brazos me alimento con su sangre y se preocupo aún más cuando esta, no me sentó bien. Se quedo sentando a mi lado mientras yo seguía en un estado de semiinconsciencia. Al poco sonó el teléfono y él lo cogió, discutía con alguien por algo que había pasado pero no me entere de mucho.

- ¡No, no quiero más explicaciones estúpidas!, ¡¿Quién demonios fue?! ¡No estaban autorizados! ¿en que coño estaban pensando? Esto no va a quedar así, esta cuenta se saldará. ¡Te juro que los matare con mis propias manos hasta que no sean más que cenizas y piel!

- Naigel, cálmate, no puedes precipitarte ahora, ya sabes todo lo que hay en juego.

- Por eso mismo, no debería haber ocurrido nada de esto.

- Te repito que te tranquilices, no fue ninguno de los nuestros, es peor de lo que crees. Ya te lo advertimos.

- ¡Mierda! ¡Esta muy mal!. ¡Tú no sabes…

- Naigel… quizás deberías posicionarte en este asunto… empieza a haber conflictos… y los rumores llegan lejos. Plantéate que vas a hacer. ¿Con quién estas? No entiendo que te sucede, has cambiado…

- Tengo que dejarte.

Me miraba y luego desvió la vista hacia el bolso que estaba en el suelo y del que asoma parte del libro, Naigel se agacho, yo contuve el aliento, lo cogió y tras echar una ojeada volvió a echarme esa mirada de reproche.

Continuara...

1 comentario:

  1. Me he pasado en cuanto he podido, y me alegra haberlo echo, puesto que cada vez me va atrayendo más esta historia.

    Me gusta mucho el personaje de Ghizele, aderezado con la imagen que buscaste, y me doy cuenta poco a poco que realmente no es tan vulnerable como semeja, sino que en su interior aún confuso y aturdido late un volcán.

    Por cierto, sube la de clanes pleaseeee


    besitos

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