2 de agosto de 2010

Clanes - Cap. 11



PROFECIA DEL CLAN DE LA LUNA


Nacerá de entre nosotros la elegida,

sangre pura de nuestros orígenes, deseo de naciones, de eones. Fuerza, poder, fuego y magia…encarnados en la loba única

Gran señora de todos nosotros,

gobernará implacable aboliendo antiguos mitos.

Acabará la guerra de clanes.

Abrirá los ojos de los hermanos

y guiará con sabiduría los pasos de la manada hacía la luz, cuidadla hijos pues el mayor bien es y también la peor amenaza para nosotros mismos.

Ella, la Diosa…cuidado hombres, pues salvaje y fiera será, recorrerá el camino del rayó y doblegará la noche dominando cada elemento…cuando renazca en el sino de la luna. Temblad

Que la muerte vive en su corazón hielo y brasas…

Todo un imperio caerá por ella, la tierra se perderá por una mujer…

Todo deseo ambición y guerra se origina en el deseo. Deseo de aquello que nos es negado, aquello que es poder.

Todo perdido por la testarudez de un hombre…que no querrá renunciar.

Ojo hermanos con el rayó pues la destrucción os traerá, conservad lejos la loba celeste para pervivir sobre la muerte pues arrebatárosla siendo vuestra querrán dejándoos sin vuestra magia, indefensos como lobos eternamente…

Que Sahomí los maldijo

Ya nunca rayo y luna serán hermanos pues ya todos conocéis lo que estos hicieron.

Protegerla de sus garras hijos educándola en mi legado.

Reconoceréis su poder al nacer, pues ella será diferente a vosotros hijos…

Galdyr de Moo


PROFECIA DEL CLAN DEL RAYO NEGRO


En nuestro sino renacerá el primigenio. Origen, padre y creador de cada uno de los lobos que pisamos la tierra.

Tendrá sol en el cabello y cielo en los ojos fieros para que sus hijos puedan reconocerlo.

Se alzará con la corona indiscutible regente de todos y cada uno de nosotros.

Acabada la maldición iniciada por el odio y ambición de la mujer innombrable, madre traicionera y malvada que engendro lo que hoy somos. Perseguidos, odiados y diezmados, ella que sólo quería sangre con sangre se unió, concubina de las fuerzas oscuras, de la noche por la que andamos entre tinieblas.

Sus ansias de poder y venganza tejieron su hechizo, con sus propios dedos alcanzo el corazón de algunos hermanos envenenándolos con oído y maldad, la guerra comenzó, unos querían paz otros muerte para gobernar la tierra.

Moo, el temido dragón de los Cárpatos, ángel negro otorgó poder sobre la noche y la luna a sus hijos de tinieblas, clan de la luna.

El gran señor, apenado por lo que había causado su hija nos bendijo con su poder divino, el rayo negro, fuente pura de luz y tiniebla para defendernos de ellos… nuestros hermanos.

Ella la innombrable, hechicera, les dio la magia, poder sobre los elementos, el alma y la muerte. Moo sobre los animales a él afines. A nosotros nos quedo nuestro poder primario, inmenso…

Un único y mismo clan separado por motivos ya olvidados en el tiempo. Ella temerosa de sus actos mantuvo alejados a sus hijos, sabía que el Gran lobo renacería y acabaría con su legado.

Él nos guiara y gobernara, unirá los clanes de nuevo sólo por la luna, aquella que nos es madre protectora, la única, la elegida, la Loba celeste, su arrebatado amor sacrificado por ella y entregado a Moo.

Ella, la que no nombramos no podía permitir que ella naciera, uno más de los motivos para separarnos, pues sólo de la unión de una pareja de clanes distintos podría nacer la gran Diosa de los Lobos porque en ella, residirían las fuerzas de ambos como antaño y la derrocaría.

Y llegará el gran día de la llegada de nuestro Señor, cuando más alto brille el sol para otorgarle el fuego sagrado.

Maximus

Yaizha miró aún desconcertada a Sina mientras intentaba asimilar lo que había leído, intento decir algo, pero de su garganta no conseguía hacer salir ningún sonido. Sina se sentó sobre una roca, erguida sin prisa alguna mirando a la joven loba que aún miraba las losas medió rotas donde estaban grabadas las profecías incompletas. Algunos fragmentos seguirían siempre perdidos en el tiempo.

- ¿Cómo, como es que están aquí las dos?

- Hace muchos años… aquí se libro una cruenta batalla, murieron muchos lobos… un antepasado común quiso dejar un testimonio para que no volviera a ocurrir, pero ya ves… parece que no es sólo el hombre el que tropieza dos veces en la misma piedra. Si prestas atención aún se pueden oír sus aullidos en el aire como una canción aterradora y triste. Antes de la bruja no había clanes Yaizha, éramos todos hermanos…

- Tengo que irme.

- ¿Qué vas a hacer Yaizha?

- Necesito hablar con alguien.

- Por favor acompáñame…

- Me reuniré con vosotros luego, no te preocupes – se giró empezando a desandar el camino.

-¡Espera!

Yaizha se detuvo y giro la cabeza mirando a la otra loba.

- ¿Has… entendido lo que te quería enseñar…, Yaizha?

Ella no respondió y corrió de vuelta a la cueva donde se reunía su clan, entró como una exhalación casi topando con los guardias que cayeron al suelo como unos bolos al impactar con la bola.

- Yaizha – dijo uno sorprendido palpándose el cogote y sacudiéndose el polvo.

La loba ni se preocupo por recuperar su aspecto humano.

- ¿Dónde está Saskio? Exijo verlo – digo autoritaria imponiéndose ante los guardias que se miraron desconcertados y visiblemente asustados.

Finalmente uno asintió y Yaizha salió corriendo en dirección a la sala hasta que ese mismo la detuvo y la guió hasta el que había sido el lobo regente y que estaba encerrado en una celda con aspecto desalineado y algo más delgado.

Ella entro y espero a que el soldado se alejara cerrando la celda, Yaizha lo miró apenada, le dio un cálido arrumaco y recupero su aspecto humano al igual que hizo el lobo salvo que a ella la envolvía una luz azulada y algunas estrellas plateadas.

- ¿Qué ha ocurrido? Bakio…

- Era cuestión de tiempo que lo hiciera – se encogió de hombros – Lo que no creí es que tardase tanto en hacerlo, pero he de reconocer que ha sido listo y ha elegido el mejor momento para él. Suspiro dando vueltas con las manos a la espalda hasta sentarse en un saliente mirando a Yaizha.

- Fuiste un gran líder… - empezó ella.

- ¿Qué quieres Yaizha? ¿A qué has venido?

- Por respuestas…

El hombre sonrió cansado y le hizo un hueco para que se sentase a su lado.

- Sabía que este día llegaría.

- Me engañasteis, mentís cada día. Vivimos en una farsa ¿Por qué? Tú sabías la verdad. ¡He visto las profecías!

- ¡¿Dónde?! – abrió mucho los ojos realmente descolocado.

- ¿No las conoces?

- Conozco la parte que se conserva de la nuestra

Yaizha se dejo caer al suelo decepcionada, estaba cansada, le dolía la cabeza y sentía una pena muy grande dentro de ella y empezaba a encontrarse mal… apenas quedaban horas para el solsticio e intuyo que Bakio estaba preparando un único y gran asalto, era por eso que apenas había vigilancia, lo malo sería si lo mandaban avisar de que estaba allí, entonces ya podía olvidarse de escapar…

- Nosotros somos los “malos” Saskio. ¿Cuánta sangre hemos derramado? Allí las madres no matan a los hijos de las otras, ni los hijos destierran a los padres, se tratan como una familia, pueden confiar los unos en los otros… eso es una sociedad fuerte… no está… burda imitación. Allí cada uno puede tener su vida, su pequeña familia dentro del clan… su poder es fuerte, hermoso… el nuestro es oscuro, temible… es muerte y destrucción. Ellos son vida, antes no fue así…

- Ya lo intuía Yaizha, por eso intente corregir muchos errores.

- No fue suficiente – lo acuso duramente con la mirada fría.

- No – esbozó una leve sonrisa mirándola – Estas creciendo Yaizha, has madurado. Ya hablas como la loba que has de llegar a ser y puede doler…

- Me da igual ahora mismo tú dolor, tenías una obligación como líder y en parte fallaste ¿Fue por ella verdad? Por Naya…

- No era lo que parecía ¿verdad? – apartó la mirada con tristeza – El veneno la fue consumiendo cada día más, se volvió tan… - suspiro sin acabar la frase.

- ¿Dónde está?

- No sé que habrá hecho Bakio con ella, si le es de alguna utilidad aún estará viva. Sino ten por seguro que se habrá puesto a salvo.

- Bakio – suspiró viendo la imagen del enorme lobo en su mente.

- No puedes culparle por como es, él defiende sus ideales, justos o no… equivocado o no – luego guardo silenció y suspiro – Todo el reino perdido por una mujer… o por la cabezonería de un hombre…

Yaizha lo miró como si le hubiera revelado una verdad tan sencilla que hasta daba risa.

- Hombres y lobos… que perecidos – sonrió - ¿Cómo vamos a cambiar lo que somos? Siempre habrá disputas ¿verdad?

- Sí, pero si hay un buen líder que sepa moderar, todo puede mejorar.

- ¿Tú sabías que no era cierto que no pudiéramos unirnos con el clan del rayo, no?

- Lo supe cuando naciste… no ocurrió nada, no perdió su poder ¡Todo era como siempre! Pero tu poder daba miedo Yaizha… lo que puedes llegar a hacer… así que se mantuvo en secreto quien te engendro.

- ¿Quiénes eran mis padres?

- Te querían de eso no hay duda, te defendieron con uñas y dientes.

- Saskio…

- Mi hermana, mí querida Karuan. Por eso fuí incapaz de alejarte, te crie como a una hija. Murió a los pocos días de tenerte…

- La mate… ¿fue culpa mía?

- No cariño, a veces la naturaleza es así. Otro lobo la daño cuando quiso montársela por la fuerza. Tú padre os defendió hasta morir pero un grupo del clan sólo pensaba en eliminar la amenaza cuando se enteraron. Tu sobreviviste y acabaste con los agresores de tus padres con pocas horas de vida aunque casi te quedas en ello, Naya te salvo, tampoco es tan mala como crees ahora, ni yo tan bueno ni integro, podría haber intervenido… pero no lo hice, siempre he tenido que vivir con la culpa y la cobardía de todo lo que paso e hice mal. Y Naya… es mi mujer… - los ojos se le oscurecieron.

- Karuan – susurró

- Karula era su gemela, era muy hermosa… como tú.

-¡Karula!

- Ahora comprendes mí…comportamiento.

Yaizha no podía creer todo lo que estaba escuchando. ¡Era demasiado grotesco!

- ¡No hiciste nada! ¡Lo sabías desde el comienzo y me mentías! Eran tu sangre, tú familia….

- Me debía a mi clan…

- Podrías haber evitado todo esto entonces ¿Por qué? Me avergüenzas Saskio, cometiste el peor de los crímenes, diste la espalda a todo lo que eras por ella… ¿valio la pena? – lo miro dolida y enfadada - ¿Y mi padre?

Saskio se encogió visiblemente ante la joven loba, no la culparía si acababa en ese mismo instante con su vida…

- No puedo decirte mucho de él, era un lobo fuerte, hermoso, de pelaje color miel y una mancha blanca en punta sobre la cabeza. Era un ejemplar magnífico. Un lobo honorable, se comporto en todo momento, era todo lo que nosotros no éramos Yaizha, un lobo por decirlo de alguna manera, bueno. Creo que se llamaba Wolverine – Saskio miro en dirección al pasillo y miró nervioso a Yaizha – Tienes que irte ya, corre.

Yaizha le dio un último beso en la mejilla tragándose el odio que por momentos sentía hacía él y salió de nuevo como loba a todo correr por los escondrijos que sólo ella conocía y que le habían permitido sobrevivir todo aquel tiempo, fuera caía una fina agüilla pero pronto volvería a salir el sol achicharrando los árboles, corrió y tras recoger algo de ropa se metió en un callejón cercano a la casa del clan del Rayo negro, adoptó su forma de mujer tras cerciorarse de que nadie la veía y se puso el vestido aprisa. Para el mundo ellos no existían, sólo eran un mito, seguramente para los conocidos humanos, Koen y Sina estaban de viaje en Europa, y no volverían hasta que los cachorrillos fueran autosuficientes y controlasen su transformación que hoy en día ya no dependía de la luna sino que era a voluntad a excepción de que se dañaran o sintieran una emoción demasiado intensa donde se transformaban al poco si no se calmaban.

Suspiro y haciendo acopio de toda su voluntad toco el timbre. Le abrió la propia Sina que la miraba con cara dulce y una sonrisa en la cara, sin reproches, sin enfados… Naya en cambió ya le abría plantado una bofetada gritándola. Se aparto a un lado y la hizo pasar, aunque quisiera no podía mantener la cabeza alta, sino gacha y porque ahora no era loba sino también las orejas y la cola estarían gachas, pero los hombros ya le servían de cola.

Fue hasta la sala donde estaban los demás pero apenas osó levantar la vista, se quedo en medio, en silencio como cuando llegaba alguien nuevo a la manada y debía pasar el examen siendo sumiso y dejarse olisquear. Ya no tenía que fingir ser lo que no era…

Sus ojos se cruzaron con los de Wolf, deseaba tanto lanzarse a sus brazos, se perdía en esos ojos placidos, fogosos. Volvía a estar nerviosa, sentía su corazón bombeando con rapidez, empezaba a notar calor detrás de las orejas, en las mejillas… sus miradas seguían prendidas la una en la otra, ardientes, silenciosas pero cargadas de emoción, se palpaba el deseo de ambos, sus miradas furtivas no escapan a las del resto.

- Bienvenida, me alegro de que estés bien – le dijo Rihana dándole una palmadita en el hombro y echando una mirada al resto salió de la sala, haciendo que los demás la siguieran para dejarlos solos.

Yaizha se quedo donde estaba, y escucho la voz de Sina repitiendo en su cabeza “¿has entendido por que te he traído aquí, porque te he mostrado las escrituras?”

Él se aproximo y ella bajo la mirada casi a punto de apartarse instintivamente hacia atrás pero no lo hizo, se quedo quieta, él le levanto la barbilla para que lo mirase, pero ella intentaba apartar la mirada o no podría mantener la compostura, lo ansiaba tanto… ahora mismo poco le importaba pecar de lujuria.

- Mírame – le pidió con suavidad.

Se resistió pero pronto clavo sus ojos en los suyos creyendo que las piernas le iban a fallar.

No estaba enfadado, ni molesto. Yaizha se arrebujo en un arrebato en su pecho enterrando el rostro en el.

- Lo siento, lo siento. Perdóname… no quería – sollozo.

- No importa, lo que cuenta es que estas aquí, que estás bien – la abrazo con fuerza y luego le cogió la cara apartándola un poco para poder verla. Y sin poder contenerse más la beso con ardiente pasión.

Yaizha se dejo abrasar por sus besos y sus caricias devolviéndoselas, pero luego lo aparto con suavidad.

- No quería hacerte daño… yo…

- No tienes por qué darme explicaciones, debería dártelas yo. Es normal que te enfadaras.

- Siento lo que mi clan os ha hecho, lo que Bakio ordeno…

- ¿Ya te has enterado?

Ella asintió compungida y luego ya más serena miro alrededor.

- No tardaran en atacaros y más si estoy aquí. Vendrán a por mí, quizás sería mejor que me fuera pero como tampoco los detendrá eso, si me aceptáis… quiero luchar con vosotros. Conozco sus movimientos… - dijo dando vueltas estudiando en su mente las tácticas aprendidas.

Wolf la observó en silencio, parecía distinta, más sería, más serena, más… adulta, su sangre de líder se veía claramente, era buena estratega, conocía la milicia. Tenía un porte distinto… imponente tal y como le correspondía a su categoría. Sería, fría, salvaje… calculadora.

- No puedes luchar, no estás en condiciones, tu…solsticio es dentro de pocas horas, y no se ha llevado a cabo ninguna de las ceremonias… serás vulnerable entonces.

- Me da igual, pienso acabar con esta tontería de una vez por todas. Además – miró a la concurrencia que se había congregado en el enorme salón - ¿Qué mejor momento para atacar van a tener que ese? – los miro majestuosa.

- Tiene razón Wolf – se aproximo Karula avanzando por el pasillo que le abrían.

- Pero… - empezó a decir.

- Mejor morir luchando por conseguir lo que uno cree que no hacer nada – le dijo ella mirándole con los ojos decididos y brillantes, dorados – No soy un cachorro indefenso Wolf…

- Desde luego la mejor depredadora es ella, tiene instinto de asesina, es salvaje… forma parte de la sangre de su clan, y eso le da una fuerza y una ventaja que nosotros hemos dejado olvidada, no te ofendas por el calificativo querida – se puso a su izquierda Maximus mientras que Karula se puso a su derecha.

- Puedo ayudaros en esto, si me dejáis puedo guiaros – los miro a todos altiva y luego clavó sus ojos dorados en Wolf - ¿Qué dices tú, Wolf? ¿Puedo ocupar un lugar a tu lado?

El silencio se hizo de nuevo, Wolf se acerco y le tendió la mano que ella cogió, la atrajo hacia él y la giro de modo que ella quedase frente a él con la espalda de ella pegada a su pecho.

- Tenemos faena que hacer. Chicos… ha llegado la hora.

Wolf empezó a impartir órdenes y cada uno se puso a cumplir con su parte. Yaizha lo vio allí frente a todos y no le quedo la menor duda, él era el Señor de los lobos, el elegido de la profecía del clan del Rayo Negro, se sintió diminuta a su lado cuando por fin pudo sentir la inmensidad del poder que albergaba el gran lobo y se pregunto cómo sería en su forma animal, por desgracia pronto lo sabría… la batalla sería cruenta si no se le ocurría la manera de hacerles entender que estaban equivocados.

- Yaizha no puedo permitir que te pase nada…

- Tranquilo, no hace falta que me demuestres que puedes protegerme, se que puedes así que no te me pongas en plan lobito machito – le sonrió pasándole los brazos tras la nuca.

- Pero Yaizha moriría sin ti… además ahora no estás bien, no podre centrarme si se que estas en peligro. Entiéndeme.

- Lo hago Wolf pero te recuerdo que yo soy una de ellos soy más peligrosa que vosotros es mi instinto tú también lo tienes pero no lo usas y me alegro.

- No dejare que vuelvan a ponerte la mano encima yo… - gruño y ella rió.

Wolf suspiro mirando esos ojos y acarició su rostro besándola, dijera lo que dijera ella era suya y la protegería con uñas y dientes aunque le costara la vida. Se aparto reticente y se reunió con el resto de chicos ya que le hacían un gesto para que se acercara.

Yaizha se encontró con la mirada de Sina y esta volvió a decirle lo mismo.

- ¿Has comprendido quien eres Yaizha? Eres nuestra única luz, si tú no tienes esperanza… estaremos perdidos.

- Entiendo quién es él y lo que debe hacer y lo acepto. Le quiero y me da igual de qué lado este, más bien no hay lado, sólo una misma especie.

- sí, me alegra que digas eso, pero no es eso lo que te pregunto. Me preocupas tú…- dijo poniéndole una mano debajo de la barbilla - ¿sabes qué lugar ocupas tú, cuál es tu papel y lo que esperamos? Es mucha responsabilidad… y parece que no te gusta estar atada, te gusta tu libertad.

- Él no se la quitará – interrumpió Gina.

- Cállate, no te metas, no se está hablando de eso. Vamos tenemos cosas que hacer – la riño Noa llevándosela.

- Hasta que no lo admitas Yaizha estaremos igual. Créelo… no tengas miedo.

- Pero yo no puedo ser la elegida…

- ¿Quién más sino? ¿Por qué no? Mira a tu alrededor…

Yaizha lo hizo y fue recordando partes de lo que había leído, su marca, sus padres, su magia tan superior a la de los demás, su aspecto, las lobas de su clan eran normalmente castañas, morenas o con el pelo negro, los ojos castaños… en cambio entre las del rayo había diversidad y luego estaba Wolf, su Wolf… Lobo.

- Él sólo puede estar contigo… - le susurro al oído – Las demás… no podemos aguantar su… aura. Es fuego.

Ella lo miró de nuevo y repentinamente se encontró terriblemente mal, las piernas no la aguantaron, le dolía todo y se quedo echa un ovillo, una luz azulada la envolvía, casi no era consciente de lo que ocurría a su alrededor, su ascenso había comenzado. Con cuidado la llevaron al centro del coven, las madres se congregaron alrededor del circulo, las dominantes y más antiguas presidiendo los rituales y los cánticos. Encendieron los incensarios y le hicieron tragar un líquido amargo y espeso, estaba tan mal que se dejaba hacer.

Continuara...


2 comentarios:

  1. Ha sido un capítulo de lo más fascinante. Por fin se descubrieron las antiguas escrituras y los orígenes de la verdad, perdidos en la noche de los tiempos.

    No puedo ni imaginarme la cara de Yaihtza si descubre a Wolf a su lado en su forma de lobo con pelaje color miel y una mancha blanca en la cabeza.

    La batalla, aparte de cruenta, será un punto importante en la historia.

    Besos

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  2. esta genial tu blog ! y tu musica es buenisima ! llegue de casualidad buscando una foto de dean winchester jakjak Saludos !

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