2 de julio de 2010

Nueva Obra - Clanes

Bueno chic@s sinto la tardanza, se que no tengo perdon y sí! se que os debo aún la continuación de la historia de Lúa pero aún esta en el horno jeje, espero que os guste esta historia que escribí en 2005 no es quizás de las mejores pero los comienzos siempre son difíciles ¿o no? quien sabe.

La introducción sería así:


Una antigua leyenda cobra vida cuando los dos protagonistas de las mismas se encuentran, pero ¿podrá él salvar a Yaizha de ella misma? Podrán evitar la guerra que parece avecinarse, ¿es más conseguirá que ella lo quiera o volverán a repetir la misma historia?




Capitulo 1



El bullicio del garito comenzaba a ser agobiante, demasiada gente, demasiado humo y demasiado griterío mezclado con la música algo distorsionada a causa del volumen. En la mesa ya casi no cabían más cervezas, y el cenicero recibió una nueva colilla.

- Vamos tío, anímate. Ahora vamos a ir a un club que descubrimos el otro día, lo pasaremos bien – rio uno de los chicos pasándole el brazo por encima a otro mientras daban otro brindis y engullían el liquido de un trago dejando el vaso de chupito de un golpe sobre la abarrotada mesa.

Cuando salieron del antro cinco se metieron en el BMW serie 3 azul y otros tres en el Audi A3 negro.

- ¡Eh Wolf! Síguenos tío – grito el conductor del primer coche.

El aludido asintió tras ponerse el casco y encender con un rugido su moto deportiva y se subió dando gas siguiendo a los coches de donde resonaba la música y los gritos de los demás colegas llevando la juerga al límite.

Wolf los siguió sin dificultad por la oscura carretera, pronto tomaron un desvió y la ruta se retomo por un estrecha carretera de curvas que reseguía un paisaje oscuro y árido que de pronto se trago un espeso bosque que con su aire frío animo los sentidos de Wolf que le dio gas a su montura y adelanto a los dos coches en un tramo más ancho y aprovecho para darle caña un rato aprovechando esa estupenda carretera perfecta para una moto como la suya. Una vez desquitado dejo que sus colegas volvieran a pasar delante y los siguió colina arriba adentrándose como en otro mundo. Al cabo de una hora llegaron a destino, se metieron por una entrada de gravilla y aparcaron delante de un edificio tipo nave, las luces de neón inconfundibles parpadeaban sugerentemente el nombre del antro “La cueva de los deseos”. Afianzo el pie en el terreno irregular y busco el lugar más seguro para apoyar la moto en el caballete hasta que vio un trozo a un lado asfaltado y allí la dejo. Desmontó y ató el casco. Se revolvió el pelo y observo la fachada de colores vivos con siluetas tipo Pin Up de mujeres, estaba currado, fue hasta la puerta donde lo esperaban los demás y entro con ellos que seguían haciendo barullo y riendo, algunos empezaban a ir ya pasados. Se rió para sus adentros y entró pasando por al lado de un segurata que parecía un armario empotrado todo vestido de negro.

Cuando la puerta se cerró tras de él una oleada de calor le obligo a sacarse la chaqueta, con lo bien que se estaba fuera… el bosque hacía que hubiera una temperatura agradable, más bien fría, pero a él le gustaba, lo relajaba. Observo a su alrededor, al fondo a la izquierda quedaba una barra larga con cristales en la pared, a lo largo del lugar se repartían pistas de baile, unas redondeadas, otras como pasarelas, unas con barras y otras no.

Una chica con una bandeja vacía los acompaño hasta una mesa grande para grupos, los chicos fueron repartiéndose por el sofá redondeado y los que no cabían se aposentaron espatarrados en las butacas. La chica, que iba vestida de conejito empezó a tomarles nota de las bebidas que querían tomar. Wolf la miro de arriba abajo y una sonrisa perversa cruzó momentáneamente su atractivo rostro, un conejito siempre era una presa deliciosa, se aposento y apoyó el brazo en el respaldo hasta que le toco su turno para pedir, la chica se demoro en él.

Wolf era un chico atractivo, irresistible para las mujeres, su camiseta negra dejaba entrever un torso fuerte, musculado en el punto justo como sus brazos por donde asomaba una piel tersa de un tono miel. Era alto, tenía unas facciones varoniles y algo marcadas, pero a su vez el conjunto de su cara tenía un punto aniñado, sexy, redondeado pero anguloso, sus labios llenos y carnosos era cálidos y apetecibles y sus ojos de un intenso azul claro con tonos grisáceos brillaban en la penumbra del local iluminados por pequeñas lámparas con forma de seta.

La mujer retiro un vaso de la mesa justo donde él estaba y acarició deliberadamente la rodilla de este al llevarlo a la bandeja, le guiño un ojo con su amplia sonrisa y se fue hacía la barra meneando la diminuta colita de conejo que llevaba su traje, montada en unos tacones de aguja.

- Deja algo para los demás hombre – rieron todos brindando de nuevo cuando les trajeron las copas.

En las pistas las chicas iban bailando pero él no prestaba demasiada atención, aguanto en el brazo que tenía apoyado en el respaldo su vaso y dejo caer el otro entre sus piernas. Llevaba un tejano también negro y de un soplido apartó un mechón de su pelo rubio que llevaba algo largo y desenfadado y se unió al cachondeo de los chicos bromeando y bebiendo, haciendo el tonto, la verdad es que se lo pasaban bien.

- Aprovecha hoy Koen que luego ya te tendrán bien atado – rió uno levantando su vaso a modo de brindis – No todos los días se casa un colega.

- Yo tengo bastante con mi Miska – rió dándole una colleja y brindando con este – Pero es verdad. Venga chicos ¿Qué me habéis preparado? Donde esta esa girl.

-¡Así se habla! – volvieron a brindar entre carcajadas y armando barullo.

- ¡Pero que no se entere o me mata! – puso cara de cordero degollado y todos volvieron a reír.

- Tu tranqui.

- La verdad es que te llevas una buena pieza – dijo otro recuperando un poco de control y seriedad.

- Eh a ver lo que vamos a decir… - amenazó otro

- ¡Oye, que no puedes negar que tu hermana esta que te cagas!

- Es cosa de familia – Rió – No, ahora en serio – dijo mirando al futuro esposo – Como la trates mal te encontraras con mis fauces – dijo clavándole una mirada severa y luego sonrió palmeándolo- No, me alegro de que este contigo tío, eres un buen tipo hermano.

- No fue fácil conquistarla con este cerca – rió señalando a Wolf que levanto las palmas a modo de pacificación.

- Felicidades tío – levanto el vaso este dedicándole una sonrisa a Koen y volvieron a brindar vaciando más copas a la vez que volvían a llamar a la camarera para que trajera otra ronda mientras el altavoz anunciaba más espectáculos.

Al poco una de las chicas bailaba entre ellos y más bien sobre el anfitrión dedicándole un bailecito especial entre gritos y aullidos mientras vaciaban un vaso tras otro a excepción de los que conducían que eran más moderados.

El olor a sudor y a cuerpos casi ya no se apreciaba, pero el que sí persistía era el perfume de la chica que se había restregado contra el futuro marido ya descamisado y despatarrado.

- ¡Puto Joe! Este ya ha pillado cacho – río uno viendo como desaparecía uno de ellos tras las cortinas.

- No es el único.

Las risas se prolongaron y luego vitorearon a los recién aparecidos de nuevo al círculo poniéndose bien los pantalones.

-Espero que hayáis pagado lo justo – se carcajearon.

Wolf esbozo una leve risita irónica y miró alrededor cuando el local quedo a oscuras. Por el megáfono anunciaron la próxima actuación de modo ferviente, por un instante el silencio inundo la sala a oscuras hasta que poco a poco fue ascendiendo el sonido de la música, una cadencia sensual de toques étnicos que empezaba suave, era una melodía envolvente que encendía los sentidos ya alterados, Wolf se acomodo en su silla y entorno los ojos mirando fijamente la pasarela que tenían en frente, unas luces azuladas empezaban a iluminar muy tenuemente el lugar donde miraba, al fondo puedo apreciar una silueta oscura que había aparecido de detrás de las cortinas de raso espeso y granate. A medida que la silueta iba aproximándose con paso firme y elegante unas luces violáceas iban ascendiendo. Bebió un trago y dejo el vaso en la mesita sin perder de vista la perfecta silueta que aparecía, tenía unas cuervas genuinamente femeninas, perfectas, fue dirigiendo la mirada donde lo hacían las luces, primero unos pies, descalzos, pequeños, suaves de un tono algo dorado, un tobillo fino, unas piernas largas, suaves y torneadas. Unos muslos redondeados y sugerentes que se recortaban en la vaporosa tela semitransparente de color dorado y amarillo, su vientre plano, levanto un poco más la vista y llego a sus pechos firmes, llenos, de una estupenda medida y cubiertos por la misma tela, parecía un vestido de mora sin serlo exactamente, sigo ascendiendo por un cuello largo y terso, parecía que su piel fuera de seda, y luego lo que puedo ver fueron unos ojos salvajes, brillantes y que le parecieron dorados antes de que la luz volviera a apagarse. Cuando volvieron a encenderse con un tono tenue y morado la chica estaba de espaldas a ellos sobre el escenario con la cabeza apoyada en la mano que se sujetaba a la barra. Su cabello rubio, largo y algo ondulado caía por su espalda descubierta, tenía una cadera ladeada mostrando un culo firme y respingón. La música vario el tono pero seguía dándole un aire de lujuria a la situación, el cuerpo de la chica empezó a contornearse suavemente al ritmo de la cadencia de la melodía, sensual… elegante, tenía un aire imponente como el de una princesa, pero había algo en el aura que desprendía…una fuerza increíble, fuego.

Por un momento creyó que nadie respiraba, nadie se movía de su asiento, no había ni una palabra grosera como antes, finalmente la chica cerró su fina mano sobre la fría barra de metal y se dejo deslizar por ella voleando hasta quedar en el suelo con una pierna extendida y como una gata se aproximo por el suelo con sus grandes ojos salvajes clavados al frente, eran de una intenso azul, un azul de un tono indescriptible. Tenía el rostro más bello que jamás había visto, sus labios carnosos se entreabrieron rosados y húmedos, se levanto danzando de forma sugerente y sensual, erótica, su cuerpo se contorneaba de una manera deliciosa, sus cuervas, su cuerpo perfecto, ladeo la cabeza y los mechones de su pelo formaron ríos juguetones entre sus pechos, la falda había desaparecido, todos estaban extasiados mirándola. Parecía una diosa, sus ojos se cruzaron con los de Wolf, su mirada profunda, misteriosa y triste le calo.

Ya no se sentía tan eufórico como antes, ya no quería ir a ese sito pero ver aquellos ojos acabaron por confirmarle que no le gustaban esos antros, aún así se alegraba de haber ido y haber podido verla. Los vítores empezaron a sonar, el bullicio subía de nuevo de tono, alaridos, gritos, todos estaban fuera de sí por aquella chica que no tendría más de veinte años y que poco a poco y con elegancia se iba desnudando mientras bailaba con entrega siguiendo la música, cuando bailaba parecía abstraerse, de nuevo su mirada se cruzó con la de él, traspasándola con su fuerza, era una mirada salvaje, había algo en ella…

Ya sólo le quedaban unas diminutas braguitas, y tras unas últimas notas la música acabo y ella se retiro con ellas puestas para disgusto de algunos.

Las luces volvieron a su posición inicial y Wolf observo a sus amigos aún en silenció mirando el escenario vació con la boca abierta.

- ¡Jodeeeer!

- Joder tíos como me la ha puesto, bufff

Fue lo único que acertó a decir alguno mientras apuraban los vasos.

- Alguien puede pedir hielo.

Wolf no les prestaba atención, su vista estaba fija en el otro extremo de la barra, por allí salían las chicas después de actuar, al poco salió la preciosa rubia con un vestidito blanco que resaltaba su piel bronceada. Sus ojos rasgados y de largas pestañas brillaban en aquella penumbra con un tono dorado. El pulso se le acelero.

La chica hablaba animada con dos seguratas y el camarero y parecía reír con algo que había dicho el barman. Tenía una sonrisa limpia, perfecta, tenía una risa cristalina, alegre y despreocupada, luego se alejo cogiendo una bandeja hasta que se aproximo a una mesa cercana y finalmente a la suya.


Continuara...


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