9 de julio de 2010

Clanes - Cap.3



Koen ya había ocupado su lugar, su traje gris oscuro le sentaba muy bien. Era un hombre alto, de espaldas algo anchas, fuerte pero dulce, tenía la piel morena y el pelo negro y unos grandes ojos francos color miel, tenía una sonrisa amigable, se le veía firme y leal y tenía unas facciones mas viriles de lo que recordaba de la noche anterior donde lo veía más aniñado. Su hermano se le parecía mucho, pero era de complexión más fina, llevaba un traje negro también a medida y una corbata de puños y cuello blanco que le daban cierto aire retro. Su primo, tenía el pelo castaño, lo llevaba cortado a cepillo y lo llevaba peinado de punta, tenía los ojos negros como el carbón, pero también era muy atractivo, todos lo eran a su modo.

Yaizha observo como Peter tomaba asiento dos filas más atrás, llevaba colgada del brazo a una chica de pelo rubio que llevaba recogido a excepción de unos bucles de peluquería, tenía la piel blanca y llevaba un fino vestido rosa, tenía los ojos azules, parecía una Barbie, junto a Rield se sentó una atractiva mujer de pelo castaño claro, lo llevaba recogido en una discreta diadema de brillantitos y llevaba un vestido elegantísimo de color negro, tenía la piel pálida y un cuello esbelto, los labios finos y rojos se abrían en una encantadora sonrisa, y sus ojillos verdosos brillaban risueños, pero no era aquello lo que le llamaba la atención sino su energía, su porte. La magnificencia que la rodeaba parecía digna de una reina, era serena y parecía muy sabía pese a su juventud, aunque más mayor que ella era, debería tener unos treinta y cinco, quizás fuera la más joven de allí exceptuando a los niños y los quinceañeros. La mujer que acompañaba a Naigel también era imponente, una espectacular pelirroja de ojos castaños y vivos. Wolf la fue presentando y todos fueron muy amables y correctos con ella. La música empezó a sonar y apareció la novia, en esa familia le explico que los enlaces eran muy especiales e importantes. La chica llevaba un precioso y sencillo vestido blanco ceñido de palabra de honor y falda de caída ancha con algún brillante haciendo formas florales. Era preciosa, rubia, de ojos brillantes y dorados como la miel, Yaizha miró a Koen que miraba embelesado y con amor a su esposa, con devoción, le tendió la mano cuando estuvo a su lado y la ceremonia empezó. Cuando acabo la fiesta comenzó, todo eran risas, bullicio y felicidad, empezaron a servir el banquete, y las muestras de afecto se fueron precediendo, regalos, elogios, versos a los novios, brindis y emotivos discursos, pero el que le llego al corazón fue el que Wolf les dedico, la novia lloraba como una madalena y los tres se abrazaron, luego volvieron las risas y más y más fotos.

Yaizha se lo miraba a distancia, en silencio, dedicando alguna sonrisa cauta y amable a los que se cruzaban con ella o le decían algo. Wolf la dejaba poco sola pero aún así estaba fuera de lugar y se sentía algo triste, lejos de su clan… eran tan diferentes… suspiro sin darse cuenta de que él le estaba hablando, estaba presentándole a la mujer que tanta impresión le había causado, su pelo cano estaba inmaculadamente peinado bajo su pamela, su vestido impoluto, su perfume, la mujer le sonrió afectuosamente y le cogió la mano con ternura.

- Querida, es un placer conocerte. Eres muy hermosa – le sonrió ampliamente con su voz serena y algo melódica que la hizo olvidarse de todo su malestar – Wolf pillín, no me habías comentado que fuera tan bonita, querido – le sonrió tirándole del carillo como a un niño chico cosa que le hizo gracia.

- No estés nerviosa pequeña, aquí estas a salvo. Ven siéntate aquí a mi vera. Los de aquí ya se conocen todas mis batallitas y ya no vienen a hablar conmigo – rió agradablemente sentándose a la vez que acariciaba el rostro de Yaizha amorosamente – Ayúdame querida, ya estoy un poco vieja para sentarme en estas sillas – le tendió el brazo y ella la ayudo a sentarse tomando asiento a su lado mientras Wolf las observaba serio y se sentaba al otro lado de Yaizha.

- Gracias, ¿no es un poco joven Wolf? – se asomó para verle haciéndole un gesto para que se acercara a ella – Creo que aún no está madura del todo… - le dijo en voz baja de modo que sólo lo oyera él.

Yaizha los miró sin saber qué hacer y sonrió tímidamente bebiendo un poco de vino blanco y dulce.

La mujer volvió a cogerle la mano examinándola de pies a cabeza.

- Buenas caderas, yo a tu edad también podía ponerme esos vestidos, qué tiempos aquellos…

- Vamos, pero si está muy bien.

- Gracias chiquilla – dijo dándole unos golpecitos en las mejillas y mirando la palma de su mano – Vaya, eres muy fuerte… - murmuro – Demasiado poder en algo tan joven y frágil puede ser un problema.

Yaizha aparto la mano asustada.

- ¿De qué está hablando?

La mujer miró a Wolf que negó con la cabeza por detrás de Yaizha y la mujer comprendió como si hablasen sin palabras.

- Oh, a veces se me va un poco la cabeza, siempre me ha gustado leer las manos. Puedo ver que tienes ciertas habilidades… ¿a que a veces piensas en algo que luego sucede?

Ella asintió y luego sonrió aliviada desechando sus sospechas, no podía ser que supieran que era ella, eran gente normal… creía o quería creer.

Un hombre mayor, que se acercaba y llevaba un traje blanco le llamo la atención, si no lo supiera hubiera jurado que era un mayor como los de su clan, el bello se le erizo por un instante pero el hombre rezumaba una luz placida, se aproximo a la encantadora mujer y con una reverencia se la llevo a la pista de baile no sin antes dedicarle una mirada… como decirlo, oscura a Yaizha que echo mano de su copa. Las horas pasaban y Wolf era requerido en muchos sitios. Estuvo también bailando con la anciana Karula que así se llamaba, nombre que le resultaba extrañamente familiar y ella siguió sentada bebiendo Moscato hasta que se reunieron en torno a ella los amigos de él y las mujeres que los acompañaban y la hicieron sentir como una más. Sina que era el nombre de la mujer de Koen resultó ser encantadora, tierna y dulce, estuvieron hablando y riendo de modo que casi no se sintió sola ante la falta de Wolf, mientras estaba allí con ellos hablando distraída de tanto en tanto miraba fugazmente a Wolf que parecía imponente, se ruborizo al pensar en lo atractivo que era y lo extraña que se sentía, se sentía arder por dentro, iba echando miradas a la vez que veía como él, Karula el anciano y otra gente la miraban a ella. Koen y Sina volvieron a bailar mientras todos los contemplaban, Yaizha los miraba y miraba a la vez a Wolf que estaba en la otra punta hablando con los chicos, aunque hubo un momento que creyó que lo vio discutir con los ancianos y otros hombres que luego se retiraron.

Yaizha bebió un poco más y sonrió cuando las chicas volvieron a sentarse a su alrededor y miraron hacia el otro lado saludando a los chichos, parecía que se hubieran formado dos bandos que se observaban mutuamente entre sonrisitas furtivas.

- Bueno Yaizha, cuéntanos algo – le sonrió Sina a la vez que le mandaba una mirada despectiva a la chica que acompañaba a Peter que dio media vuelta – No la soporto – le dijo a Yaizha.

- Intento separarles ¿sabes? – le explico la pelirroja Noa

- Ah…

- Es una víbora, no te acerque a ella – le dijo Rihana, la compañera de Rield mientras observaba con mala cara como la susodicha se acercaba melosamente a Wolf poniéndole las zarpas encima.

Yaizha no le dio importancia pero si noto como las miradas de las cuatro chicas se centraban en ella.

- ¿Qué? – las miró confusa parpadeando.

- ¿No te molesta? – le pregunto Gina, una menuda chica de pelo negro como la noche y muy vivaracha, bajita pero con un cuerpo bonito y piernas redondeadas, era amiga de las chicas.

- ¿Por qué? No – se encogió de hombros mientras veía como la rubia se iba insinuando a Wolf que le hacía el caso justo como caballero que era.

- Bueno, estas con él ¿no? – pregunto picarona Noa.

- No, le conocí ayer. ¿Habéis creído que…? No – negó con la cabeza bebiendo divertida sintiendo los colores en las mejillas – Estáis locas. No importa.

Sina acerco más la silla a la de ella

- Que interesante, cuenta, cuenta – le pidió.

- Sera mejor que no…

- Uyyyyy, esto se pone interesante. Anda no te hagas derogar – insistió Noa

- La estáis incomodando, dejarla, si no quiere contarlo que no lo haga por algo será. Pero que sepas que no te juzgaríamos – sonrió Rihana defendiéndola del acoso.

- Pensarías mal como todos.

Todas la miraron incrédulas.

- Pero si eres una dulzura amor. ¿Por qué dices eso?

- Es igual, dejemos ese tema. Si Wolf te ha traído es porque está muy…

- ¿Qué? – miró a Rihana aún seria.

- Es que es difícil encontrar la palabra adecuada, porque si digo interesado seguro que te molesta ¿a que sí?

Ella levemente asintió.

- Es guapo ¿eh? – sonrió divertida Noa dándole un codazo a lo que Yaizha sin darse cuanta asintió mientras lo devoraba con los ojos.

Ellas se miraron y sonrieron. Luego discretamente miraron al aludido que con poco éxito de discreción miraba a Yaizha.

- ¿Te atrae mucho, no?

“Tanto que duele” le hubiera gustado decir pero guardo silencio mirando a ningún sitió en concreto.

- Eres jovencita ¿verdad? – la miro sin malicia Rihana que se había sentado enfrente cerrando el círculo.

- ¿Tanto se nota? No parecéis mucho mayores que yo.

- Uf, gracias cariño, pero te sacamos unos añitos… no muchos pero se notan. ¿Y a que has crecido bastante sola?

Asintió.

- Chicas, tenemos faena – sonrió Noa haciendo que el resto rieran y que Yaizha no entendiese el comentario.

- Oye que tampoco nací ayer, no soy tonta…- protesto haciendo un mohín.

- No decimos eso. Espero que nos dejes ser tus amigas Yaizha – le cogió la mano Sina.

Ella sonrió, se sentía tan bien con ellas y sobre todo con Sina y Rihana, quizás por que desprendían cariño, sabiduría, mano dura y sobre todo cierto aire maternal, algo que ella no había conocido.

- Chica, se te come con los ojos, que envidia – rió divertida Gina.

- ¿Qué chica no suspira por él? – corrigió Noa.

- Yo, que tengo a mi churri – rió Sina.

- Ya… - le tiró una miga de pan encima Noa riendo.

- Yaizha ¿sabías que los halcones y los lobos eligen a su pareja para toda la vida? Cada uno tenemos nuestra mitad en alguna parte…

Ella asintió y la miró desconcertada.

- Si, ¿pero porque me dices eso?

- Bueno, pues que vengo a decir que esa lagarta no tiene nada que hacer con ese pedazo de hombre- dijo mirando a la rubia que Wolf había dejado allí sola mientras él se reunía de nuevo con sus amigos y Peter tiraba del brazo a la mujer que se deshizo de él con brusquedad mirándolo con furia. Yaizha contuvo la risa y bebió un poco más mientras seguían hablando.

- Cuantas bellezas juntas, si me permitís – dijo Wolf alargándole la mano a Yaizha – Os la robo un rato – sonrió cerrando su mano sobre la de ella que lo siguió a la pista de baile donde todas las miradas se centraron en ellos que parecían brillar.

Koen besó a Sina por detrás y se sentó a su lado mientras el resto de chicos hacian lo mismo sin apartar la vista de la pista. Rield le pasó los brazos por encima los hombros a Rihana.

Continuara...


1 comentario:

  1. Vaaaya, una sucesión de chicos tan fornidos, apuestos , elegantes y atrayentes, con unas parejas acordes a ellos... resulta enormemente sospechoso jejejejeje.
    Me atrae mucho esta historia, y lo sabes, me gusta sobretodo lo ignorante que se mantiene Yaithza, que desconoce totalmente donde se está metiendo, aunque ellos parecen saber bien el misterio oculto de ella.
    Encantador lo de que "... los halcones y los lobos eligen a su pareja para toda la vida, por lo que esa lagarta no tiene nada que hacer."
    Muy delatador.
    Espero ansiosa el siguiente capítulo; y sí, vas muy bien.jejejejej

    ResponderEliminar

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales