12 de julio de 2010

Clanes - Cap. 4

- ¿Quién lo iba a decir, eh?- murmuro Naigel a lo que asintieron.

- Si, es ella ¿no? – dijo Gina, volvieron a asentir.

- Se avecinan muchos problemas…

- ¿Qué pasara?

- A saber

- En fin, lo que tenga que ser será – Suspiró Noa que seguía viéndolos bailar - Que bonito.

- Pero ella no sabe nada, se ve tan inocente… ¿Queréis decir que se ha dado cuenta de algo?- dijo Sina

- Hombre, algo intuirá – respondió Rihana – Al menos sentir seguro…

- Lo que yo no entiendo es que siendo quien es, su clan la deje tan libre – dijo serio Rield a lo que los demás volvieron a asentir.

- Debe de haber alguien vigilándola, seguro que le han asignado una pareja para evitar…esto – añadió Koen

- Seguro. Es muy bonita – dijo Sina.

- Todo un imperio por una mujer… o la cabezonería de un hombre que no está dispuesto a renunciar a ella – recito Rihana haciendo que un escalofrío les recorriera a todos.

- Quizás eso explica donde estaba oculta – dijo de pronto Naigel.

-¿Dónde la encontrasteis? – miro severa Sina a su ahora marido del que tiro de la corbata casi ahogándolo y que protesto.

- En un club.

- Acaba la frase Rield o empiezo a repartir – lo amenazo Sina

- Vale, vale, no te enfades, un club de striptease.

-¡¿Qué?! – gritaron todas ellas a coro.

- Parece imposible, se ve tan… niña. Tan pura… ¡tan buena!

- Gina eso no tiene nada que ver, sólo baila, no hace nada más.

- Pobrecita… ahora empiezo a entender algunas cosas – dijo de forma enigmática Sina.

- Bueno, hay que ayudarla – añadió Rihana – Esta muy perdida, es una niña.

- Si se deja. Recuerda que para ella… los malos somos nosotros – les dijo a las chicas Rield que suspiraron.

- Esta bastante desarraigada de los suyos, no será tan difícil…- Dijo Noa - ¿No os habéis dados cuenta? Sus ojos lo dicen todo.

- Ya bueno, espero que Wolf sepa lo que se hace y maneje como es debido la situación.

Asintieron

- ¿Por qué no nos quiso decir lo que hacía?- los miró Gina.

- Por la reacción de la gente, no creo que a ella le importe lo que opinen pero… creo que si le importa lo que puedan pensar los demás al ver a Wolf con ella. No sé, tengo la sensación de que no se creé lo suficientemente buena para alguien como él. Por eso dijo que no le importaba lo de la asquerosa esa… a todas nos molestaría ver como otra tontea con alguien que te…

Yaizha se dejaba guiar por Wolf en los bailes en que ella no sabía qué hacer, al final se lo estaba pasando mejor de lo que creía.

- Vine al rescate en cuanto pude, seguro que te estaban acosando a preguntas – le sonrió él.

- Un poquito, pero no pasa nada. Me caen bien.

- Me alegro – dijo de un modo que se le vio aliviado – Me parece que la escalada la vamos a tener que dejar para mañana.

Ella asintió contenta.

- No me importa.

Bailaron un rato más y luego volvieron junto al grupo y ahora que los conocía algo más veía como mantenían siempre una relación de respeto con Wolf, era como una jerarquía… lo más extraño es que también se lo mostraban los mayores.

- Bueno, va siendo hora de que tire el ramo – dijo Sina levantándose – No se te ocurra quedarte aquí sentada ¿eh? Ven – le dijo a Yaizha que tras mirar a Wolf se fue con las demás, aunque una parte del ramo ya había sido entregada a Rihana.

- A ver si os dais prisa ya, que se os pasara el arroz, ya va siendo hora parejita – le reprendió con cariño Sina cuando se lo entrego.

La multitud de mujeres que se congrego detrás de la novia fue espectacular, todas querían atrapar el ramo, Yaizha se pregunto qué hacía allí, ella no quería estar en ese círculo pero luego dijo que no importaba, entre tantas chicas que más daba, aunque era la única que no mostraba ningún interés, ningún entusiasmo sino más bien lo contrario, le repelía la idea y más cuando sin hacer nada el ramo acabo en sus manos y casi estuvo a punto de soltarlo como una patata caliente, compuso una sonrisa trémula ante la euforia de Noa por ella y volvieron a sentarse.

- Oye Sina… creo que deberías dárselo a algún familiar… se van a enfadar.

- ¡No seas boba! Es tuyo, la magia de esto es así.

Yaizha se estremeció cuando sintió que él la rodeaba por la cintura con naturalidad, el corazón amenazaba con salírsele del pecho, miro alrededor descolocada y se concentro en la conversación intentando hacer como si nada mientras desde el otro lado Peter y la Rubia la miraban con furia.

La noche los sorprendió en plena celebración y las luces que había dispuestas se encendieron iluminando los jardines y el palacete, ella miro a su alrededor, era tan bonito… demasiado para ser cierto, podría acostumbrarse a esas cosas pero debía tocar de pies en el suelo. Aspiro el aire que llevaba el olor de la hierba y los arboles húmedos, la brisa meció sus cabellos y cerró los ojos, se sentía libre por fin, libre como cuando corría por una loma en contra del viento, como cuando bailaba sola en casa al son de la música alta, como cuando subía a una cima o conducía a todo trapo por las carreteras casi apunto de estrellarse. Abrió los ojos acordándose que no estaba sola y que debía dominar sus instintos para que no la delataran y apuro su copa mientras dejaba que el grupo la mirase, estaba acostumbrada a las miradas.

- Es tarde, debería irme ya. Tengo un buen trecho hasta casa – dijo Yaizha.

- ¿Tan pronto? Quédate un poco más – le pidió Sina haciendo un puchero – Puedes quedarte aquí, ahí sitio de sobra.

- No de verdad, eres muy amable pero tengo que irme – dijo sería controlando el nerviosismo de su voz. Lo había olvidado, debía volver de inmediato.

- Bueno, sólo si me prometes que nos veremos otro día, toma mi número – le tendió un trozo de servilleta.

Ella asintió cogiendo el trocito de papel que guardo con cuidado y empezó a despedirse.

- Voy contigo – le dijo Wolf.

- No hace falta, llevo el coche – sonrió haciendo tintinar las llaves.

- Tengo la moto allí.

- ¡Ups! Lo había olvidado. Perdona, pues cuando quieres – sonrió sacando un poco la lengua con la mano en el cogote.

Él sonrió divertido y se despidió, beso a Sina y les dijo hasta luego.

Cuando llegaron ya eran casi las tres de la madrugada, Yaizha encendió las luces de la entrada, y miro a Wolf que estaba plantado frente a las escaleritas de la entrada. El sonido de unas motos resonó no muy lejos junto a unas carcajadas, Yaizha se puso visiblemente tensa.

- Será mejor que te vayas – lo miró con prisa con la llave en la cerradura.

- ¿Ocurre algo?- la miró preocupado.

- Vete – suplico mirando en dirección al sonido de las motos que se acercaban y cuyos faros ya podían distinguirse entre los árboles. Al poco aparecieron tres motos negras y una naranja de trial que se pararon en la explanada, desmontaron y tras quitarse el casco los cuatro tipos miraron con cara de pocos amigos a Wolf.

El corazón de Yaizha se encogió por momentos.

- ¿Y este? – gruño el que parecía el cabecilla, era alto, algo robusto, moreno y de ojos fieros, fríos y algo grisáceos.

- Ya se iba – dijo ella mirando a Wolf significativamente.

Wolf miro a cada uno de los tipos que lo rodearon y miro a Yaizha que le suplico de nuevo con la mirada que se fuera.

- Si, ya me iba.

- Si, lárgate – dijo uno medio gruñendo.

Echo un último vistazo a Yaizha que se arrebujo en ella misma y de reojo controlo al tipo que estaba cerca de ella. Subió a la moto, la puso en marcha y empezó a girar bajando el camino de entrada controlando por el retrovisor.

- Bakio, tranquilo por favor – le dijo ella al chico que se aproxima dando vueltas al pañuelo que llevaba en su muñeca.

-¡¿Quién demonios era ese?! ¡¿Qué coño hacía aquí?!! – Estalló cogiéndola del brazo y acorralándola contra la puerta desde donde se oía ladrar a los perro desde dentro amenazadoramente - ¡Chucos del demonio, callaos o os corto el cuello ahora mismo!

- Bakio – lo miro con los ojos brillantes por la rabia que sentía y el odio que le tenía desasiéndose de la zarpa que la atenazaba y se irguió plantándole cara - No te incumbe, los que deberíais iros de mí territorio sois vosotros – escupió las palabras con frialdad y toda la rabia de que fue capaz.

- ¡Me debes un respeto mujer! – se abalanzo sobre ella aporreando la puerta desde donde los perros seguían gruñendo. Yaizha intento no encogerse mirándolo con frialdad.

- No te debo nada.

- Eres mi prometida te guste o no. ¡¿Es que no sabes quién era él estúpida?!

Yaizha se escurrió y salió de entre la puerta y el hombre saltando las escaleras con agilidad situándose en el claro donde los otros la rodearon, intento tirar por donde habían dejado hueco pero Bakio ya se acercaba y otro la echo de nuevo al centro violentamente haciendo que Yaizha casi cayera al suelo. Los miró airada con toda la altivez de que hizo acopio.

- Nunca me uniré a ti – gruño mirándolo salvajemente.

Todos se rieron a la vez que volvían a empujarla dentro del círculo.

- Eso no lo decides tú. ¡Tú serás mía!

- Antes muerta.

El tipo levanto el brazo y le propino un guantazo que le partió el labio y le inflamo la mejilla. Yaizha noto el sabor de la sangre en su boca, se irguió nuevamente y lo desafió con la mirada relamiendo la herida.

- ¡Mantente lejos de ese tipo Yaizha por tu bien y el de él!

Yaizha se abalanzo sobre él pero este volvió a golpearla con facilidad pero esta vez se llevo un buen mordisco, se tiro sobre ella y la dejo inmovilizada bajo su peso, Yaizha con agilidad libero un brazo y le araño la mejilla, él aflojo momentáneamente la presión y ella consiguió escaparse corrió hacía la casa pero otro la cogió del brazo y Bakio volvió a acorralarla contra la puerta deslizando sus manos debajo de la falda de ella que gruño intentando quitárselo de encima, mientras con la otra mano le sobaba un pecho y le lamia el cuello.

- Eso Bakio, enséñale quien manda – lo animo otro.

Yaizha clavo una mirada suplicante a uno de ellos, el más joven que intento evitar sus ojos.

-¡Suéltame cobarde! ¡No eres capaz de hacer la faena tu solo que tienes que traerte a tus esbirros!

- ¡Hueles a él! Toda tú hueles a ese bastardo ¡¿le has dejado tomarte?! Eres una inconsciente. ¡Zorra!

-¡Eres tú el que me tiene en ese antro!¡Y con mi vida y mi cuerpo hago lo que me da la gana!¡Déjame en paz monstruo! – protesto.

Él la agarro del cuello, Yaizha reprimió un gemido, los faros de una motocicleta la hicieron cerrar los ojos al deslumbrarla.

La presión cedió y Yaizha pudo apartarse de Bakio.

- ¿Va todo bien? ¿Tenéis algún problema? – era la voz de Wolf que bajaba de la moto y se encaraba a Bakio mientras de reojo miraba a Yaizha.

- Ninguno que te incumba. ¿No te ibas? Perro – lo insulto Bakio.

- He olvidado algo.

- Vete – lo miro ella.

- ¿Y qué has olvidado?

- Yaizha, ve dentro por favor. En la entrada veras mis guantes…

Ella se resistía a entrar pero él le indico que entrará. Fue a obedecer pero uno la atrapo diciéndole que no iba a ningún lado. Bakio salto sobre Wolf sin miramientos pero Wolf ni se inmuto, no le causaba la más mínima impresión, era como si fuera superior a él y sin dificultad alguna lo golpeo, los otros saltaron en su ayuda y Yaizha empezó también a sacudir al que tenía más cerca. Cuando estuvieron todos en el suelo Wolf monto en la moto y le grito para que subiera. Yaizha sabía que si se iba ahora luego todo sería peor, negó con la cabeza, y justo cuando Bakio con un rugido feroz casi animal se lanzaba directo a la yugular del Wolf Yaizha se interpuso.

-¡Vete! ¡Vete ya! Es asunto mío.

Wolf a regañadientes obedeció, mientras se alejaba pudo ver una descarga, una luz plateada y negra como una rayo ramificándose y luego nada.

Yaizha sin saber cómo al verse apurada dejo que sus instintos salieran a la luz, desato su energía y vio horrorizada como ninguno de los hombres tendidos en el suelo se movían, temblaba como una hoja, no tenía donde huir ¿Qué había hecho? Sabía que no los había matado pero aún así… había atacado a los suyos y las normas eran claras al respecto, jamás atacaras a los tuyos llevado por la furia o la injusticia, los mayores juzgaran. Echo a correr bosque a través, sus potentes y mullidas patas apenas notaban la hierba y las rocas, corría sin parar, su cuerpo más ágil se escurría entre los troncos con facilidad, pronto la carrera la agoto, su vientre subía y bajaba acelerado, la lengua le colgaba a un lado, se acerco al riachuelo que sabía regaba el estanque de detrás de su casa y bebió afanosa. Alzó la vista al cielo nocturno y en su forma de loba aulló a la luna con pesadumbre.

Continuara...

1 comentario:

  1. WOOOOOOOOOW sin palabras.
    Al principio he podido sentir la potente atracción de Wolf, rodeándola en ademán posesivo por la cintura, siendo respetado y admirado por todos los suyos.Desde luego, un auténtico alfa.
    Luego todo sucedió muy deprisa, llegan a casa, a ella la atacan los de su propio clan, Wolf intercede y ella se defiende mutando a su verdadera forma.
    Lo has sabido describir muy bien, haciendo que el lector se sienta parte del relato.
    Ya estoy deseando leer más amiga, lo has bordado.

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