29 de julio de 2010

Clanes - Cap. 10


Dolido, triste y enfadado con él mismo salió a buscarla desesperado pero fue incapaz de encontrarla en ningún lado, acabo en casa de Sina donde sabía que estarían todos y entro fuer
a de sus casillas, sentía que algo más iba muy mal, un enorme vacío lo atenazaba y le dolía el corazón hacía días que también estaba desasosegado y disperso. Estaba como rabioso y herido además… Creía haber oído una llamada agónica de auxilio…

- ¿Qué ha pasado? – le preguntó preocupada Sina poniéndose frente a él para que se calmara. Esta conocía suficientemente bien su temperamento como para no darse cuenta de que no estaba en absoluto bien.

- Se ha ido. Vio la marca y se largo. Estaba fuera de sí, no puede hablar con ella – se desesperó dejándose caer finalmente después de dar vueltas como una fiera enjaulada en el butacón del salón, todos se miraron en silencio sus caras lo decían todo.

- La buscaremos

- Ya lo he hecho yo y no la he encontrado en ningún lado – dijo exasperado notando como su angustia crecía.

- Lo primero es que te tranquilices, no pasa nada, estará bien. Segundo, iré yo a hablar con ella, creo que al menos a mi aún me escuchará – dijo Sina.

- No creo que sea buena idea, esta descontrolada y podría hacerte daño – le dijo Rihana.

- Sólo yo tengo algo que hacer con ella ahora mismo – miro a Wolf que parecía un cachorrillo abatido.

- Tiene razón – suspiró él.

- Te dije que te contuvieras…

- Si, también lo sé. Lo siento.

- Bien, cuidad de él y explicarle lo ocurrido – dijo Sina cogiendo su bolso

- ¿Qué pasa?

- ¿No lo notaste? – se extraño Rield – Atacaron una de las casas, han muerto al menos unos ocho de los nuestros Wolf…

- Estaban organizados, sabían perfectamente dónde buscar… fue directo y contundente, brutal.

- Alguien nos ha traicionado.

- ¡Joder, mierda! – se levantó desquiciado casi tirándose de los pelos con la cara descompuesta. Se odiaba así mismo ahora mismo peor no sacaba nada con lamentarse, gruño apretando los puños hasta hacerlos sangrar rechinando los dientes.

- Cálmate – le pidió Rihana.

- ¡¿Cómo voy a calmarme?! – la miró con cara de culpabilidad – Todo esto es culpa mía, no estuve allí para detenerlos, no he sido capaz tampoco de retenerla. Lo siento, os he fallado y no debería ser así. Si yo no cumplo… ¡joder, claro que lo note!, pero estaba tan ofuscado en mi mismo… ¿de qué os sirvo?

- Ya era hora de que también pensaras un poco en ti.

- Sí claro… pero en el peor momento. ¡Seré estúpido! Debería haberlo sabido.

- No seas trágico, ahora lo que hay que hacer es no ser pesimistas y ponerse las pilas. Hay que reaccionar, serénate Wolf y sabrás guiarnos, la guerra es así, ya sabíamos que habrían bajas aunque duela…

- Tienes razón, Koen organiza al congreso por favor, hay que hacer una reunión urgente.

- Voy.

- Rield, avisa a las tropas.

- Asintió y salió también por la puerta.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – lo miro Noa

- Preparar nuestra posición, si hay un traidor hay que localizarlo cuanto antes. Con esto ya sabemos que conocen todas nuestras defensas y nuestros puntos flacos, hay que hacer exactamente lo contrario de lo que espera Bakio, porque esto sólo lo ha podido organizar él.

- ¿Y qué pasa con Yaizha?

- Esperemos que Sina la haga entrar en razón y pueda pasar el solsticio aquí para recibir lo que es suyo – dijo Naigel.

Rihana suspiro y se sentó en el brazo del butacón junto a Wolf y le apretó el hombro en un gesto reconfortante.

- La quieres mucho ¿verdad?

Asintió

- No te apures, volverá a tu lado.

- ¿Cómo estás tan segura?

- Los sentimientos son más fuertes que esta historia entre clanes. Y… soy loba – le guiño un ojo – Se por lo que está pasando y no es fácil.

- El odio también es un sentimiento Rihana. Vi sus ojos… dios.

- Wolf, es normal que reaccionase así, dale tiempo. Confía en ella.

- Gracias – le dio un beso en la frente y se levantó al avisarle Koen.

La reunión iba a empezar.

Yaizha entro en casa y se dejó caer en el suelo de la ducha mientras el agua la empapaba, lloró abiertamente, sabía que fuera estaban apostados dos soldados de Bakio pero no le importaba, por el momento la dejarían tranquila si no querían salir escaldados, cuando consiguió controlar el llanto cerró el grifo y se dejo caer en la cama una vez consiguió sacarse la ropa mojada y se quedo tumbada enroscada en la toalla.

Su cabeza bullía pensando en todo lo que había pasado, le daba vueltas y más vueltas hasta que se quedo adormilada. Un olor familiar la saco de su sopor, se sentó expectante en la cama. ¿Cómo la encontró tan rápido?

- Yaizha, Yaizha ábreme por favor – grito desde el porche la voz de Sina.

- ¡Vete!

- No me iré hasta que no haya hablado contigo, por favor abre.

- ¡Lárgate Sina! No tienes nada que decirme.

- Eso no es verdad – grito de nuevo mirando al rededor, sabía que la estaban cercando y se estaba poniendo nerviosa pero no pensaba marcharse. Volvió a llamarla y entonces como un jarro de agua fría Yaizha recordó los soldados y se precipito escaleras abajo y le abrió la puerta.

- Corre entra.

Esta obedeció y suspiró aliviada cuando la otra cerró la puerta tras ella.

- ¡¿Pero estas loca?! ¿Cómo se te ocurre venir aquí y más en tu estado? ¡¿Quieres que te maten?! ¡Imprudente! ¡¿Por qué vienes?! ¡No digas que por mí! No lo merezco.

Sina la miro con cierto alivio al ver que se preocupaba, no estaba todo perdido…

- ¿Por qué Sina? – le pregunto Yaizha aín nerviosa pasándose la mano por el cabello.

- ¿Te hubieras acercado a nosotros si lo hubieras sabido desde el principio?

Ella negó con la cabeza

- Por eso mismo ¿te hemos hecho daño, te hemos tratado mal?

Volvió a negar con la cabeza.

- Te voy a explicar algo Yaizha, luego decide… Wolf está muy afectado. Acompáñame.

Yaizha la miró desconfiada.

- Sin trucos te lo prometo, solo quiero mostrarte una cosa. Además… van a entrar a por mí en cuestión de minutos y sabes que no me quedare quieta. Yaizha… mira bien tu marca y dime que ves, rápido.

- Una luna con estrellas y… un relámpago.

Sina sonrió asintiendo por la obviedad que supuso Yaizha entendió al observar su propia marca que le mostraba.

- Por aquí – le indico adoptando su forma de loba al igual que Sina.

Corrieron sin parar a través del bosque, Sina la seguía con dificultad en aquel entorno que desconocía pero que tan bien conocía la otra, les siguieron el rastro un buen trecho, y Sina casi se imagino que no habría más remedio que presentar batalla pero finalmente, Yaizha la saco de allí sin necesidad de ello, era una excelente guía, ágil, rápida y fuerte, no había duda de que era una hembra dominante así que reprimió un escalofrío al imaginar que ella podría ser una rival para cualquier loba en buena posición genética. Por fin Yaizha detuvo su carrera y ella pudo recuperar un poco el aliento.

- A partir de aquí tú dirás… ¿hacia dónde?

Sina levantó la cabeza, olfateo y tras orientarse hecho a andar seguida por la más joven. Al cabo de unas horas y de internarse por tétricos bosques apelmazados y antiguos donde el sol apenas parecía brillar Sina se metió por entre una rocas, Yaizha la siguió sin tenerlas todas, se agazapo y entro en la gruta por la que apenas se podía ir agazapado, se encogió más y dejo que su vientre rozara el suelo hasta que el túnel se fue ensanchando y salieron a un claro. Yaizha miró alrededor, había restos de ruinas medio derruidas, las piedras grises y ennegrecidas por la humedad presentaban verdillo en algunos lados, miro hacia arriba y pudo ver un imponente santuario de piedra negra, un escalofrío le erizo el pelaje.

- Este sitio da grima… - murmuró

- Fue abandonado hace muchos siglos, pero es un edificio muy importante para todos nosotros, un sitio sagrado.

- Fantasmagórico, bonito pero tétrico – dijo echando una nueva ojeada alrededor, los árboles esqueléticos parecían caer sobre ellas, y el edificio desprendía largas sombras, hacía más frío de lo normal en aquel lugar, pero Yaizha siguio a la loba hasta el interior de ese recóndito lugar que nadie más parecía conocer, ningún ser vivo se había acercado allí en siglos eso estaba claro.

El olor a sangre y muerte eran aún patentes para ella…

- Sina no deberías estar haciendo esto, es perjudicial para ti en estos momentos transformarte.

Pero la otra la hizo callar y ella la siguió en silenció mirando alrededor, no le gustaba nada aquel sitio, podía ser una trampa en la que se metía de cabeza. Sina salto lo que quedaba de unas escaleras y empezó a apartar una piedra plana con el morro, ella le echo una mano y descendió con la otra hasta la sala mayor que aún conservaba su retablo y su altar que volvieron a darle mal rollo. Sina la llamo y se aproximó a esta siguiendo un lateral separado por columnatas de la parte central hasta llegar a la parte trasera del altar mayor.

- Mira – le dijo Sina señalando unos grabados en la piedra.

Yaizha lo miró, el corazón se le disparó y los ojos se le abrieron de par en par, no podía creer lo que tenía frente a ella. Leyó.

Continuara...

2 comentarios:

  1. Hoy he entrado con el tiempo justo, como casi siempre, así que solo te dejo un saludito y otro día me pongo al día con el blog.

    Un saludo!

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  2. Me ha gustado. Por fin mi Wolf muestra su carácter guerrero, organizando a las tropas e interpretando su papel de macho alfa.

    Además me lo has puesto muy fácil, pues con las imágenes que me has mostrado me es muy sencillo imaginármelo en cada situación. Dios... este lobezno está como para provocar aullar...

    Me encanta la soltura con que nos muestras a dos lobas en estado animal, enseñándonos lo que ellos perciben a cada instante y reflejando sus hábitos y sensaciones.

    ¡quiero leer esos grabadosssssss!

    besos

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