18 de junio de 2010

S.O.S Septima Parte

Bueno amig@s, se va acercando el desenlace final ... que emoción jeje, el próximo capitulo es el último, sólo espero que os haya gustado.

Vuestras opiniones son importantes, os dejo con el capítulo, saludos:

Nikta


Entonces dijo algo que me congelo la sangre en las venas, no me moví, ni siquiera respire, sólo me quede quieta con el corazón a punto de salir de mi pecho.

- ¿Verdad Belha?

Las chicas se miraron entre ellas desconcertadas, buscando frenéticamente con la mirada la respuesta. El pecho me atronaba.

- Es una tontería seguir con la farsa ¿no crees princesa? – dejo el vaso sobre la mesa, lo oí perfectamente ya que estaba de espaldas a él. Me levante despacio, conteniendo el aliento y me giré mirándole directamente a los ojos.

- ¿Desde cuándo? – quise saber.

- Desde hace un tiempo… pero tú eso ya lo sabías. Lo sospechabas pero no las tenías todos ¿lo sabe, no lo sabe? – soltó otra risilla.

Sí, sentía que lo sabía desde hacía tiempo… pero siguió haciéndome creer que no, haciéndomelo pasar peor que a las otras, asegurándose de tenerme bien atada. Todo lo que me hizo… le miré aún fijamente, seria y sobretodo sin miedo. El odio era un veneno mucho más potente y peligroso que el miedo ahora mismo. El muy cabronazo se había divertido de lo lindo conmigo con saña.

- Me sorprendió tu tenacidad, eres meticulosa si señor… ¿pero dime? Tengo curiosidad… ¿por qué pasar por todo esto? ¿Por qué vivir lo mismo que todas ellas? ¿Vale la pena? Al fin y al cabo sigues aquí presa– guardo silencio y miro a las chicas asustadas. Nadia aún me cogía la mano mirándome con los ojos como platos, desconcertada – Si chicas, vuestra protectora amiguita es una poli, una loca que se metió aquí por vosotras. Me alaga y me decepciona a la vez que ninguna haya sido capaz de abrir la boca. Ella sí que podía dar la seguridad prometida a vuestras familias, ella si habría podido cumplir. Lo tenía todo muy bien estudiado, tienes una buena información esperando a ser liberada ¿No es cierto? Eres buena si señor por eso me encanta tener bien atada, eres como yo Belha.

El corazón me aporreaba impidiéndome pensar. Ellas se aterrorizaron aún más.

- Se metió sin que nadie lo pidiera, por voluntad propia, loable pero estúpido, no te lo van a agradecer. Valiente, testaruda pero inútil, eso no te salvara – movió su vaso por delante de mi - Pero dejadme que os diga que tiene merito su acción – siguió hablando rodeándonos como un león al acecho, su voz era peligrosa – Esta chiquilla… ya había pasado por algo así ¿se metería en el horror de nuevo alguna de vosotras si escapara?

Nadia me miro con sus enormes ojos desorbitados llorando y negó con la cabeza aún aferrada a mi brazo. Parecía que le iba a dar un ataque de ansiedad.

- ¿Vas a matarme ahora? – dije por fin con frialdad. Total ya había soltado su discursito…

- ¡¿Matarte?! – rió - ¡No! Querida, al contrario… vas a seguir entre la familia. Una cabeza y un cuerpo como el tuyo han de aprovecharse, eres una estratega y una empresaria cojonuda, como poli… bueno, eres jodidamente buena pero no tanto, te falla lo que hay detrás. Has presentado una dura batalla pero aquí acaba la partida Belha…

Apreté los dientes y Víctor salió de espaldas por el despacho forcejeando con alguien. Frente a mí tiro a Ithan al suelo, estaba magullado y herido, sangraba. Su aspecto era lamentable ¡¿Qué le habían hecho esos malnacidos?! Le habían dado una buena paliza…

- ¡No! – me agache frente a él pero Víctor me aparto, empecé a golpearle pero el seguro de un arma me hizo paralizarme. No por mí… pero si por la seguridad de las demás.

Mierda, no tendría que haberme dejado llevar así, por si para ese hombre no fuera ya evidente lo que sentía por él ahora ya era una declaración firmada y sellada…

Alce la cara hacía Gerome con toda esa mezcla de emociones bailando en mi cara y él torció la sonrisa manteniendo el arma en la sien de Ithan que estaba de rodillas.

- Bien querida, creo que no hace falta que diga nada más, ya tienes mi baza… y tú mucho que perder, conoces el alcance de todas la implicaciones que conlleva – me miró con su sonrisa burlona, fría y despiadada. Seguido miro a Ithan – Por supuesto tú también, así que dejémonos de heroicidades ¿eh, guaperas? No tengo ganas de empezar a soltar un discurso que ya conocéis muy bien. Ha llegado el turno de que el galán… obedezca.

- No – murmuré mirando a Ithan con el ceño fruncido me sentía tan impotente y frustrada…

Gerome sabía demasiado bien que yo preservaría la vida de todos y cada uno de “los inocentes” de la sala ¿Cuántos de mis compañeros me habían vendido, traicionado y abandonado? La cabeza me daba vueltas. Todo ardía…

Desde que había estado con Ithan todo había resultado peor… sentir las manos de otros en mi piel era insoportable, dejarles invadirme era como morir. No sabía cuánto daño me había hecho y lo mucho que le necesitaba… no podría vivir sin él, estábamos condenados, atrapados en un círculo vicioso sin fin. Yo misma había caído en mi propia trampa y me había enamorado de él irremediablemente, le quería… no podía permitir que le pasara nada a ninguno. ¡El muy hijo puta era todo un cerebro! Qué bien planeado lo tenía todo… no lo engañamos ni por un momento, era demasiado listo. En algún momento él se dio cuenta y lo aprovecho en beneficio propio. Debía reconocerle el merito, por eso nunca nadie conseguía atraparle ¡Mierda!

Me deje caer frente a Ithan acariciando su rostro.

- Lo siento – me dijo intentando no toser.

- No, es culpa mía. Lo eche todo a perder, no hice mi trabajo – le limpie la sangre de la comisura de los labios.

- ¡No! – dijo con vehemencia

- ¡Oh! Qué bonito… en fin, veamos si vas a ser buena chica – sonrió y yo retrocedí un paso cuando me puse de pie. Al hacerlo choque con el cuerpo de Víctor - Sin truquitos Belha… o despídete, me gustaría verte luchar pero no ahora – dijo la voz de Gerome.

Víctor me tiro al suelo, ninguna lagrima resbalo por mis ojos, las manazas de Víctor rasgaron el vestido y los cinco hombres de la guardia de Gerome me rodearon.

- Vamos pequeña, veamos que sabes hacer.

Apreté la mandíbula y les deje destrozarme, ya no importaba, unos más ya no vendrían de ahí, ya nada tenía sentido, estaba más allá de eso y del dolor, insensible. Ellos envestían una y otra vez como si fuera sólo una muñeca de trapo. Las chicas lloraban, Nadia intento saltar sobre ellos pero la golpearon y el resto de gorilas las encañonaron con las armas. Iban a presenciarlo todo. Formaba parte de la tortura, deje de luchar, deje que mi mente abandonase mi cuerpo, separarlo de la realidad ¿Podía soportar más dolor? No iba a quejarme, eso no pero parecía que la agonía no iba a acabar nunca, luche por contener las nauseas. ¿y si se la mordía?

- Vas a gritar, ya lo creo que sí – estrello Gerome el vaso contra la pared opuesta.

Perdí la conciencia y la noción de todo mientras ellos seguían.

- ¡No! ¡Dejadla!¡No la toquéis! ¡Hijos de puta, apartaros! Basta! ¡No!¡Basta ya! Parad ¡Dejadla ya! ¡¿Qué quieres que haga?! Tú ganas pero que paren… - grito Ithan.

Su voz quebrada y colérica me devolvió a la realidad, parecía tan vulnerable, sufría más que yo, un reguero de sangre resbalaba por su sien, había intentado moverse y Gerome le había golpeado con la culata del arma pesé a que le pedí que se mantuviera quieto. Sentí repulsión ante el tacto de esas manos y sus alientos. No podía más, el dolor ya apenas lo sentía, todo se estaba volviendo negro.

- ¡Basta!

- Duele ¿eh? Pobrecito… es una furcia y al final le gustara y todo

- ¡Hijo puta! ¡Yo te mato! ¡Detenlos! La mataran…

- ¿Te comportaras?

- ¡Si!

- Eso me parecía – sonrío complacido.

Las chicas empezaron a gritar también entre sollozos. Yo intentaba no cruzarme con la mirada de Ithan pero la encontré, me sentía incapaz de mirarle a la cara, me sentía sucia, avergonzada… derrotada. ¡Necesitaba que dejase de mirarme o enloquecería! Si me miraba de aquel modo no podría contener las ganas de llorar y dejar escapar el maldito grito que me estaba ensordeciendo. No sé qué es lo que hizo uno de ellos pero un dolor agudo me cruzo de arriba abajo como un rayo, no pude más, pese a todo lo que luche…grite, grite sin poderlo evitar sollozando.

- Basta… basta ya… por favor – ni siquiera reconocí mi voz.

- Ya – dijo bruscamente Gerome y todo termino, se retiraron y nos dejaron en el salón tras liberar a Ithan de sus ataduras, había intentado atacarlos varias veces más antes de claudicar pero no sirvió salvo para ser apaleado otra vez. Debía tener una costilla rota y el silbido de su respiración no sonaba precisamente bien… tosió y el suelo de mármol blanco se tiñó de rojo.

Yo me hice un ovillo, temblando. Notaba sabor a sangre en mi propia garganta, me abría mordido. Él fue el primero en acercarse a mí, me sentía vacía, rota, todo era una marea negra. No podía dejar de llorar y de temblar, me abrazo acurrucándome contra él y las chicas nos rodearon, intentando calmarme.

- Por aquí – le dijo Nadia.

Fui medio consciente de que Ithan me alzó entre sus brazos y que me dejaba sobre mi cama. Nadia intentaba curarnos las heridas y deslizo una pastilla por mi garganta y casi me ahogo. Todo sonaba demasiado lejos… me quede inconsciente.


Continuara....

1 comentario:

  1. ¿ Cómo que ya se acaba? Si era mi favorita... buahhhhh. En fin, estoy tranquila porque seguro que ya tienes otra novelita en perspectiva, ya sabes, nunca dejes la pluma olvidada en el tintero, nunca...

    Este capítulo ha sido muy fuerte, muy desgarrador, me he sentido apretar los puños de pura rabia, ante el "ataque" de esos bestias de la escolta, y saber al pobre Ithan mirando. Cobardes... y lo peor es pensar que cosas de estas suceden en la vida real. Grrrrrr

    Espero el desenlace, por favor, dales su merecido a esos canallas.

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