14 de junio de 2010

S.O.S Quinta parte



Al día siguiente me coloque el vestido blanco que me habían dejado y baje al salón cuando me llamaron. Me quede tiesa, envarada, cuando al asomar por la puerta vi al padre de Ithan, su escolta y a él junto a su hermano y un primo. Me quede sin aliento. ¡No! ¡Maldita sea! ¡¿Podía complicarse más?! ¿Qué había hecho? Tenía que hacer algo, advertirlo o todo estaría perdido, no habría nada que hacer…

Estaba claro que por muy bien adiestrada que estuviera o por fuerte y lista que fuero aquello no lo controlaba yo… pero que ingenua había sido... apreté los labios y mire al culpable de toda aquella corrupción.

Gerome me llamó y yo me acerque obediente con una leve sonrisa como esperaba tras fruncir el ceño mirando a Ithan buscando una explicación. Sus ojos relampaguearon, parecía furioso derrepente tras ver mi labio, furioso y preocupado. ¿Qué más le tenía de dar a él? Aunque bueno… a mí también me ardía la sangre cuando veía lo que hacían sabiéndolo… podía entenderle.

Salude como era debido y asentí a lo que me dijo Gerome al oído y fui a la cocina regresando con las bebidas sosteniendo la bandeja de plata perfectamente recta. El extraño grupo de hombres se había sentado alrededor de una mesita. Doble lo justo las rodillas y empecé a distribuir las copas y tazas según lo que habían pedido y me sobresalte cuando la mano de Ithan se cerró sobre mi muñeca. Me quede sin resuello y le mire desconcertada, asustada. El perfume de su piel cálida me inundo la nariz.

Con la mirada pareció preguntarme si estaba bien, y asentí tan discretamente que nadie vio nada salva una sonrisa cortes y tímida. Ahora todos me miraban, su padre había alagado mi belleza. ¿y si me rajaba la cara? Menos problemas para mí… esboce una queda sonrisa educada y me retire quedándome junto al ventanal por si necesitaban algo más.

Era una extraña reunión que tenía un fin oculto que yo conocía, Gerome era un empresario extraordinario, meticuloso… nunca dejaba cabos sueltos ni nada que lo pudiera implicar. Llevaba entre manos más de una decena de trabajos. Pero el padre de Ithan parecía desconocer los asuntos turbios que llevaba a espaldas Gerome. Sólo Ithan parecía saber la verdad, no se relajaba. Pero su padre… parecía tan cándido y bondadoso…

¿Pero qué hacían allí? Bueno eran negocios…

- ¿Y ella? – se interrumpió el padre de Ithan, Gillian.

- No se preocupe, es de confianza. Muy discreta créame. Ha sido… bien instruida – soltó una sonrisa misteriosa que hizo a mi corazón dar un salto mortal.

- Claro, claro… Siéntate aquí querida – dio una palmadita en el sofá.

Yo mire a Gerome discretamente e hizo un asentimiento que sólo yo fui capaz de entender así que me senté. La reunión duro dos horas y media, pero no había nada de extraño en ella así que me relaje, por ahora parecía que Gerome no iba a hacer uso de la baza del asunto “escabroso” de Ithan. Era todo correcto.

- Una chica tan bonita no tendría que estar tan triste, sonríe mujer. Nada puede ser tan malo – me sonrió Gillian.

Que poco sabía aquel hombre… parecía tan amable. Era agradable, cariñoso, tenía un punto dulce pero duro, algo inflexible en según qué puntos… pero era un buen hombre y un buen presidente. Sonreí.

- Eso está mejor – volvió a sonreír cogiéndome la mano - ¿No nos presentas Gerome?

- Por supuesto, ella es mi prima Lenca.

- Vaya, no os parecéis nada.

- No, y mucho mejor – rió Gerome – Me complacería que comieran con nosotros si su agenda se lo permite.

- Sí, claro. Estaría bien.

- Entonces pasemos a temas más ligeros. Id a la piscina, en la casita hay bañadores nuevos.

Ellos salieron y Gerome me cogió por el brazo.

- Pórtate bien Lenca y no intentes nada raro. No quiero ninguna tontería – me soltó y me hizo ir a cambiar.

El señor Gillian ya estaba en el agua junto a su hijo mayor, Ithan estaba sentado en una hamaca y el resto de hombres repartidos por allí hablando y tomando algo. Los guardias se mantenían bajo el porche observando desde dentro de sus trajes negros.

Salí al sol y suspire. Gerome ya estaba fuera y se había estirado junto a Ithan, dos de las chicas más grandes se metieron también en el agua ¿Quién se suponía que eran ellas? Me quite la toalla de encima y me estire a tomar el sol. Todas las miradas acabaron sobre mí.

- ¿Qué tal Ithan? Pareces algo… tenso – lo miro Gerome tendiéndole una cerveza.

- ¿A qué viene todo esto?

- Oh siempre tan duro y directo al grano – rió – me gusta. Tienes carácter – lo miro divertido - No te vayas luego si lo que quieres es…divertirte un rato más – le dijo con segundas – Es sorprendente ¿verdad? – me miró Gerome con toda intención.

- Sí. Una buena distracción

Gerome sonrió complacido y ambos fijaron sus ojos en mí cuando me levante y me tire al agua. Todo fue tranquilo, hasta se podría decir que lo pase bien a pesar de la situación. Bueno era el papel que debía ejercer. El hermano de Ithan, Bruce me cogió de la cintura y me levanto como si fuera una pluma sacándome del agua.

- No pesas nada – sonrió.

A pesar de su complexión normal era fuerte, era más alto que yo, y podía casi esconderme en su cuerpo y nadie me vería.

Le devolví la sonrisa y cogí la toalla que me tendía Ithan envolviéndome en ella.

- ¿De dónde eres Lenca? – me pregunto Bruce.

- Un poco de todos sitios – me agache agarrando la mano que me tendía y le eche un cable para salir, salió con agilidad.

- No te gusta mucho hablar de ti me parece.

Le devolví otra sonrisa.

- Vale… - se hecho el pelo hacia atrás sacudiéndose el pelo.

Estaban ya todos fuera hablando menos Ithan que se metió en el agua y me miraba fijamente, cuando su hermano se fue a sentar en una hamaca me hizo un gesto con la mano bajo el agua para que me acercara. Deje la toalla a un lado y volví a meterme en el agua y me acerque hasta él con prudencia.

- Aquí no Ithan – susurré mirando alrededor para cerciorarme que nadie nos prestaba atención.

- No nos prestaran atención, sólo escucha.

- ¿Qué hacéis aquí? ¿Os habéis vuelto locos?

- Un poco de confianza B…Lenca. ¿Qué paso? – miró el corte del labio retirando al punto la mano para no tocarme.

- Soy un poco torpe – sonreí inocentemente como si nada al pasar cerca uno de los hombres que cambiaba de situación.

- Gerome…¿Qué te hizo ese desgraciado?

Puse los ojos en blanco y me senté en el borde de la piscina con cuidado, aún me dolía…

- Ya…pregunta estúpida.

- Obviamente. Si te interesas demasiado sospechara.

- No. Sólo me echaría un discurso de no mezclar sentimientos y diversión.

- Ahí estoy de acuerdo – le miré, él me ignoro y yo me medio encogí cuando Gerome nos miro, tenía que hacer un papel convincente… al fin y al cabo ese cliente ya se me había follado.

Ithan lo entendió y cambio un poco su expresión corporal, ahora también él tenía que interpretar, así que hizo lo que haría cualquiera me puso la mano en la pierna.

Cuando su padre y los suyos se fueron él se quedo, el pulso se me acelero de nuevo, la cabeza me rodo y me quede otra vez sin aliento como cada vez que le veía. Me estremecí… ¿por qué lo complicaba todo? ¿O es que realmente le gustaba hacerme aquello? ¿No se daba cuenta, era un cabrón también? Todos eran iguales…

- Lenca – me llamo Gerome, me acerque y él puso unas llaves en mi mano – Arriba – me dijo y asentí.

Ithan me siguió en silencio, apenas podía respirar con normalidad. Apreté los dientes y pensé en no gritar. Una vez en la torre de la mansión abrí la puerta con la llave y lo hice entrar- Víctor se aposto en la puerta.

Sabía que allí habría una cámara, ambos estábamos atrapados y eso pondría en un serio apuro al hijo del presidente… con esa cinta podrían extorsionarlo ¿pero que hacía? Le fulmine con la mirada y él como si me entendiera metió la mano en el bolsillo, su mano se cerró sobre algo diminuto… me costó un instante asimilarlo… una especie de inhibidor de frecuencia, la cámara quedaría inutilizada. ¿Pero no sospecharían? No, sólo lo usaría el instante preciso, ¿pero porque?

- Y yo soy la loca – dije cuando me indico que ya era seguro - ¿Pero qué haces? Con esto te van a atrapar Ithan. ¡No lo compliques más! ¡Vete!

- Se lo que me hago, confía en nosotros –me miro fijamente con los ojos en llamas.

Suspire y me acerque a él enterrando mis manos entre su pelo.

- No juegues a espías Ithan, déjamelo a mí. No te metas… es peligroso tu posición está en juego, si os atrapa…

- ¿Cuánto necesitas? Esto acabara contigo. Te destrozaran antes de que consigas nada. No quedara nada de ti, tienen métodos, da igual que o quién seas…acabaras como las demás ¿Crees que por mucho que hagas por ellas esas chicas hablaran o que te lo agradecerán? Tienen miedo, familias y muchas están tan consumidas y sin voluntad que nunca serán más que sombras…

- No todo está perdido, no podemos tirar la toalla. Algunas no tienen nada que perder. Podemos ayudarlas, podemos poner a salvo a sus familias si hablan…

- Puedo ayudarte B pero vas a tener que fiarte de mí.

- ¿Por qué tengo que hacerlo? No te conozco, quizás me engañas.

- Tengo los medios necesarios para ayudaros, lo sabes.

- Ithan… ¿sabes lo que me haces? – le mire con tristeza.

Él me cogió el rostro con sus manos.

- Tenía que verte, hablar contigo…

- ¿Por qué? No soy nada. No me conoces…no sabes nada, olvídate de mí, de todo, es lo mejor.

- No.

- Te lo voy a repetir… ¿sabes lo que me vas a hacer? Voy a perderlo todo por ti. ¿Por qué? – insistí.

Ithan me observó en silencio y entendió por donde iba.

- Lo siento… no había otra manera. Si no puedes más vete ya…

- ¡No! ¡Puedo hacerlo, puedo soportarlo! ¡No me voy a ir! ¡¿Qué más te dará lo que haga o deje de hacer con mi vida?! ¡No soy nada tuyo!

- ¿A qué precio? – me soltó la cara enfadado ¿Tan desvalida e indefensa parecía, tan niña? El reflejo de la ventana me respondió…

- No necesito que me protejan Ithan, no necesito ayuda.

- Te equivocas, eres fuerte B pero esto te está empezando a hacer mella. La semilla a arraigado y crece rápido, es sensato tener miedo. Ten mucho cuidado… empezara a dominarte, ya empiezas a hundirte… has visto y vivido mucho. A veces creo que te gusta sufrir, como si merecieras un castigo que te impones.

- No sabes nada.

- Siempre dices lo mismo, pues déjame entrar.

- No sabes lo que dices, no me pidas eso…no puedo…

- No va a parar hasta acabar contigo, hasta anularte, lo he visto. Te desea, te quiere… ve tu energía, tu obstinación, tu fuerza y que te enfrentas a él con orgullo, que no te asustas, no te escondes como las demás, no dejas que te doblegue… no las tiene todas, pronto sabrá la verdad y no te soltara. Entonces ya no tendrás escapatoria. Esto no hará más que empeorar y no te dejará morir. ¿Con que te ha amenazado ya para que en un día hayas cambiado?

- No he cambiado.

- Lo has hecho… no te das cuenta y tiemblas, estas alerta…descontrolada, veo temor. Cuando te vi el primer día vi una chica distinta, no creo que ver la muerte te haya hecho eso.

- Se nos acaba el tiempo Ithan – le corte girando la cara ya que notaba que se me humedecían los ojos. Era cierto, me estaba afectando y no podía partírmelo.

- Lo siento… no quería tener que hacerte pasar por esto otra vez… de verás lo siento, lo estropeé todo – miro el suelo girando la cara.

- Mejor tú que otro – le miré.

- No te haré daño – volvió a mirarme a los ojos.

- Lo sé…

Deje que me tendiera en la cama, la cámara ya funcionaba de nuevo, incluso juraría haber oído el objetivo enfocar, entre una cosa y otra no habría pasado más de un minuto de apresurada conversación. Me desnudo lentamente, no me opuse mientras sentía mi cuerpo estremecerse y temblar ligeramente. Nunca tendría que haber permitido que mis recuerdos me tomaran de aquella manera, ahora me afectaban más que nunca. Lo que me había echo ser dura e insensible ahora en aquel entorno me estaba matando por qué no era más que una más de aquellas chicas abusadas. Jadeé arqueando la espalda cuando sus manos suaves y cálidas me recorrieron despacio de arriba abajo, sus labios besaron mi cuello.

Me quede sin resuello y él me miro preocupado. Imagine que su espalda ancha se interpondría entre la cámara y yo estuviese donde estuviese y me relaje levemente.

- ¿Necesitas un respiro, que pare? –me susurró al oído hundiendo su rostro entre mi pelo.

- No – dije con un hilo de voz quebrada, él me aparto el pelo.

Deslizo sus dedos despacio hasta la zona crítica…gemí, él me observo paciente, paso su mano libre tras mi nuca y me incorporo un poco acercando mi rostro al suyo, poco a poco es como si fuera rompiendo y atravesando todas mis barreras. Me deje llevar por él, no me hacía sentir mal, me gustaba lo que hacía. Era suave y cálido…

- Tranquila…confía en mí, no es malo, no te dañare – me susurraba acariciándome suavemente como a una niña asustada - ¿Pero que te han hecho?

Su voz aterciopelada y suave me calmaba, me relajaba, era tan atrayente, sensual…y su olor… mi cuerpo reaccionaba a su tacto, estaba… excitada, le deseaba. ¿estaba bien eso? ¿podía desearlo en verdad? No debería…

- Ithan – jadeé apretándome contra él, enrede mis dedos entre su peló y le clave las uñas en el hombro.

Empecé a dejar que mis manos recorrieran la piel de su perfecto cuerpo, le besé apasionada, sentía fuego dentro de mí, me deje llevar, perdí la cabeza, hice lo que quise con él y él conmigo, nos olvidamos de todo hasta que jadeantes quede bajo su peso, no podía más…

- Hazlo – gemí deseosa a su oído.

- ¿Seguro? – me miro

Me ruborice mordiéndome el labio inferior y asentí, sólo quería sentirle dentro, sentir ese placer punzante y delicioso. El sonrió travieso, le encantaba ver lo que me hacía sentir y atrapo mis labios entre sus dientes a la vez que sus dedos rozaban la cara interna de mis muslos haciéndome desear más, encendiéndome todavía más. No era capaz de creerme que estuviera pasando aquello, de que disfrutase…

- ¿Me quieres ahora?

- Sí… lo deseo – murmuré jadeante de nuevo en su oído con una sensualidad que desconocía poseer y mordisqueé con suavidad su lóbulo.

Él me miro y antes de que pudiera asimilarlo lo sentí dentro, fue algo suave, cálido… sencillo, no me dolió. Sentí un cosquilleo placentero ascendiendo por mi cuerpo, una sensación extraña, indescriptible, cerré los ojos y me cogí a sus hombros. Era algo increíble, gemí y conseguí rodar sobre él, quería verle y que él me viera a mí, me moví sobre él saboreando cada sensación, era más fácil así sin sentir todo el peso de su cuerpo sobre mí. Me cogió de la cintra y acabamos rodando quedando de nuevo bajo su peso, oír su respiración cada vez más acelerada y su pulso me encendía más, algo exploto dentro de mí, era algo imposible de explicar, éxtasis…placer, grite. Respiraba aún acelerada, con el pulso desbocado aporreándome los oídos, sus labios encontraron los míos, me mareé.

- ¿Estás bien? – me miró con una sonrisa deslumbrante acariciándome la mejilla y poniéndome el pelo tras la oreja.

- Sí – reí roja como un tomate.

Él apoyó su cabeza en la mano, estaba recostado de lado mirándome. Le devolví la mirada y me senté sobre él que apoyo la espalda en la cama.

- Gracias – susurré de un modo apenas audible.

- No he hecho nada – me acarició la espalda y la cara para acabar aguantándome el pelo hacía atrás.

- Sí… si lo has hecho – le medio sonreí aún con un deje de tristeza.

- Pues sea lo que sea me alegro.

Apoye mi cara en su pecho y entorne los ojos pensativa, él mecía mi pelo haciendo un esfuerzo por no preguntar y luego me empezó a hacer cosquillas para romper mi seriedad, no pude evitar echarme a reír.

- Vaya, vaya… así que la princesita tiene cosquillas – sonrió malicioso, me encantaba esa sonrisa…me derretía.

- ¡Para, vale! – reí cogiéndole a ambos lados las muñecas con firmeza y luego se puso serio de pronto.

- Bueno, tengo trabajo que atender – se levanto vistiéndose.

El tiempo se había agotado pensé con un suspiró y me cubrí con las sabanas.

- Dile a tu jefe que volveremos a vernos más a menudo si mantiene un servicio así.

- Descuida.

- Hasta otra nena – me guiño el ojo y salió – Muy buena de veras – le dijo a Víctor que sonrió travieso y rió mirándome con una especie de gruñido jocoso.

Gerome apareció al poco por la puerta.

Continuara...

2 comentarios:

  1. Aunque las escenas de sexo sean ¿"fingidas"? no creo que a Gerome le pase mucho tiempo desapercibida esa atracción que existe entre ambos. Es obvio que se gustan, que se desean, que la pasión bulle entre ellos. Lo peor sucede cuando uno de los dos se enamora, y veo a Ethan en serio peligro de ello.

    Besos y mis sinceras felicitaciones

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  2. Jeje creo ya no tan fingidas y si tienes razón, a Gerome no se le escapa nada y el muchacho se ha implicado mucho desde luego... pero creo que con ese comportamiento también pondra en apuros los sentimientos de Belha que en esos momentos debería poder tener la cabeza fría.

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