13 de junio de 2010

S.O.S Cuarta Parte



Mi cabeza pugnaba por alejarse, por desconectar y no escuchar sus palabras pero me obligué a memorizar todas y cada una de ellas mientras me tomaba por las malas. Lo primero eran los clientes…omitiré todo lo que llego a decir y lo mal que me hizo sentir, ya no era sólo el dolor físico sino el moral. Conseguí no gritar cuando cambio de sitio su miembro. Sentí el desgarro e intente no caerme al suelo cuando acabo, las piernas me temblaban. Contuve el asco que sentí cuando note resbalar los fluidos fuera de mi cuerpo y me abrace a mi misma luchando por no llorar ni atacarle.

Pasó sus dedos por mis labios e introdujo uno con brusquedad.

- Podrías hacerlo tan bien…

- ¡Vete al infierno! – grite conteniendo un sollozo de rodillas en el suelo ya que me había empujado. No podía sentarme, me dolía todo horrores.

- Ya estoy en el querida y tú conmigo. Ya te lo he dicho, pórtate bien y todo…mejorara – me miró tirando de mi cabeza hacia atrás para verme la cara. Le escupí.

Gerome se rió limpiándose con el dorso de la mano y me abofeteó haciéndome un corte en el labio con el anillo. Sentí el sabor de la sangre y el escozor de la herida.

- - Cobarde… ¿y te haces llamar hombre? – bufe conteniendo un estremecimiento, me encogí.

- Ya aprenderás… sobre todo si aprecias tu pellejo o el de tus amigos… disciplina Lenca, te lo he explicado todo de un modo amable, puedo hacerlo de otro modo. Ahora se una buena niña, ese comportamiento tuyo de leona no te ayudara. Aunque he de decir que encanta – dijo a mi oído con lujuria – Me gustan las fieras.

- Sólo sabéis amenazar ¿Qué baza vas a usar? Yo no tengo a nadie. A mi no me puedes hacer como a las demás

- ¿Estas segura? – su sonrisa sarcástica y segura me hizo dudar… ¿Cuánto sabía ese hombre de mí? – Tienes suerte Lenca, tú eres una buena inversión, pero más te vale no cabrearme y hacer tú trabajo. Querías trabajar y venir aquí, tener los lujos y la vida que veías en la tele pues ya lo tienes y eso tiene costes. Eres una chica lista…usa bien tus cartas. Puedo obligarte – guardo silenció escrutándome – Créeme, tengo el tiempo y los métodos necesarios. Conozco castigos y formas de modelar la mente que ni siquiera tu mente podría llegar a imaginar. Ni los mismísimos policías especializados.

Me quede helada… lo sabía, tenía que saberlo… y eso le gustaba aún más, estaba atrapada ¿Cómo iba a salir de allí? ¿Cuántos estaban con él? Corrompidos… pero si lo supiera ya me habría llamado poli… realmente me quería para seguir incrementando el dinero de su negocio. ¿O qué?

- Si piensas sólo en traicionarnos, irte de la lengua… las demás pagaran las consecuencias de tus actos – Abrió una especie de armario y el cuerpo ensangrentado e inerte de una chica de unos dieciséis años cayó a plomo sobre la moqueta. La expresión de eso robo pálido me robo el aliento.

Di un respingo y me tape la boca mirándola, no gritaría… ya había visto muchos muertos, demasiados, pero esa expresión… Él estudiaba mi reacción. Mi respiración se acelero entrecortada de forma instintiva, por suerte las manos me temblaban, podía interpretarlo como un shock… sin gritos. Las lágrimas amenazaban con desbordarse fuera de mis ojos inundados.

- Lenca… Lenca… ¿crees que los medios aceptarían muy bien los… poco limpios encuentros del hijo del presidente? – sus ojos fueron directos como una puñalada, yo no dije nada intentando digerir todo aquello.

¡Mierda, mierda, mierda! ¡Lo había fastidiado y bien! ¡¿Por qué demonios había tenido que pagar por mí?! Ahora también irían a por ellos, si los Williams caían en sus manos sería el hombre más poderosos de la tierra.

- ¡Víctor! Llévatela arriba, y limpia esto – dijo indiferente lanzándome la toallita con la que se había limpiado las manos.

- ¡Cabron! ¡Hijo de puta! – empecé a despotricar cuando Víctor me levanto mientras yo pateaba el aire retorciéndome - ¡Era sólo una cría! – gruñí intentando zafarme con todas mis fuerzas, ¡quería matarlo!

- Silencio… Lenca – me dijo Gerome frotándose la sien como si tuviera jaqueca a la vez que apuntaba con su arma a Erina a la que sujetaba uno de ellos que acababa de entrar por la puerta.

- ¡No!

- ¿Te calmas? – hizo saltar el seguro.

Me detuve al instante y Víctor me soltó en el suelo cuando me clamé y yo miré con furia a aquel hombre, apreté el puño y suspiré, baje la cabeza un momento y levante los ojos rendida.

- Ha quedado claro – dije y el asintió satisfecho, chasqueó los dedos y me llevaron arriba arrojándome dentro de la habitación.

Empecé a llorar y patear frustrada, indignada. Nadia se acerco a mí abrazándome desde detrás. Quizás la muerte era mejor para algunas de ellas que esto. Nadia me acarició el pelo y la espalda hasta que me calme echa un ovillo de costado en la cama tras haberme empezado a frotar la piel hasta dejármela roja y de lavarme como una loca. Recordé entonces las palabras de Ithan, el agotamiento acabo por vencerme.

Continuara...

3 comentarios:

  1. Querida Nikta tienes una facilidad impresionante para escribir , estoy leyendo tus anteriores capítulos para ponerme al día.Eres muy buena , sigue así.

    Un Abrazo grande, Vicky.

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  2. Ufff pues sí que era fuerte sí. Además de abusar de su autoridad con ella, la martiriza enseñándole el cuerpo inerte de otra joven, a modo de amenaza.
    Triste papel el que le toca jugar a Belha, sobretodo si encima implican a la familia Williams.
    Besos artista

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  3. Muchas gracias Viky, me alegra que te vaya gustando los comentarios son siempre bienvenidos ya sabes lo que ayudan y se valoran, gracias linda. ;)

    Y que te voy a decir mi querida amiga Akasha si me das animos cada día para que me quiera un poquito y crea que esta bien lo que sale de esta cocorota. Muchas gracias.

    Espero sigais comentado y dejando vuestras impresiones, a partir de ahora las publicaciones iran de semana en semana jeje.

    Besos

    Nikta

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