22 de junio de 2010

Noche de Calor - Ultimo Capitulo

Bueno pues me temo que esta también llega ya a su fin... espero que no os decepcione el final, da juego a multiples interpretaciones ;)




Tres noches más acudí a la discoteca y las tres veces que algún tipo se acercaba con malas intenciones este aparecía muerto. Pero lo peor llego el fin de semana… estaba aún en la cama entre los brazos de Adder medio riendo para que dejase de hacer el tonto cuando el teléfono sonó, la voz de Durel me hizo sentar instintivamente, algo horrible había ocurrido.

- Niki… ha pasado una desgracia…

- ¡Durel habla! ¡¿Qué ha pasado?! – dije con el corazón en un puño.

Tenía un muy mal presentimiento, Adder me miraba con el ceño fruncido y dejo de rozarme la espalda, me beso el hombro y espero muy atento a mis reacciones.

- Es Jack…

- ¡¿Qué?! ¿Qué ha pasado? – ni siquiera reconocí mi voz una octava por en encima de lo normal.

- Él ha… ha muerto, apareció con una puñalada en el corazón.

- No… - rompí a llorar y el teléfono se me escurrió de la mano, no podía ser.

No podía creer aquello, Jack no, él no… no podía ser. No fui consciente ni de haber gritado ni de haber llegado a comisaria todo paso como en una neblina, era como si no estuviera allí. Durante el funeral permanecí insensible hasta que llegamos al apartamento, allí volvía a llorar abrazada a mi misma dentro de la ducha. Alguien lo había matado… y yo pensaba hacérselo pagar fuese quién fuese.


Iba a resolver todo aquello, estaba dispuesta a ello, era suficientemente fuerte y capaz de hacerlo, nada de tonterías. Deje que Adder me llevase unos días fuera para desconectar y coger fuerzas mientras me acababa de recuperar y todo fue de película.

Volvía a ser todo como aquel día en la playa, solos los dos. Sonreí y deje que me tendiera en la arena mientras me besaba, había una hermosa puesta de sol y el coloco nuestras manos entrelazadas al aire frente a lo que quedaba de sol y me miro, apure mi copa y suspire. Creo que había bebido demasiado ese día porque me sentía flotar.

- Niki… se que parece una locura pero… cásate conmigo.

Yo parpadeé medio ahogándome con mi propia saliva.

- No le estoy pidiendo ahora esto a la agente Bliard sino a Niki… no puedo seguir sin ti…

- Adder… yo… - moví la cabeza mareada.

- ¿A caso no sientes nada por mí? – beso mi cuello a la vez que sus manos se perdían por mi piel enloqueciéndome.

Jadeé cuando sus dedos se deslizaron entre mis piernas, mi cuerpo ardió al instante y el pulso se me disparo. Cerré los ojos y saboreé cada una de sus caricias y allí mismo me tomo. Cuando entramos a la habitación del hotel aún íbamos abrazados devorándonos a besos y echando tragos de licor, reímos al casi caernos al abrir la puerta y él me puso contra la pared tal y como si fuese a cachearme, sus manos empezaron a ascender por mis piernas separadas, atrapo mi trasero me mordisqueó mi cuello.

- Me vuelves loco Niki… - jadeó entrando de nuevo en mí – Te gusta demasiado convivir con el peligro… eres una buena chica – su voz ronca por el deseo y la pasión se enloquecía, gire la cara buscando sus labios que me abrasaron y acabamos deshaciendo la cama.

Nuestra piel perlada de sudor brillaban bajo la luz de la luna, me eche a reír al terminar y pedimos algo de comer mientras volvíamos a hablar entre caricias salvajes, era como si nunca tuviéramos bastante. Estábamos ebrios de sentir.

Estábamos de nuevo tirados en la revuelta cama cuando volvió a decirlo y acepte no muy consciente de aquello. Al día siguiente sin darme ni cuenta me había convertido en la mujer de Adder Castillo…

***********************

Los días siguientes fueron igual de extraños y confusos, vivía dentro de una vorágine que giraba en espiral devorándome. No dijimos nada a nadie de nuestro matrimonio hasta que todo no se resolviera. Además ni yo misma era capaz de asimilar todo lo que estaba sucediéndome. Estaba en plena misión cuando empecé a sentirme mal, hacía días que me sentía extraña, vomite y mi nuevo compañero muy a mi pesar me llevo al hospital. La noticia fue como una jarra de agua fría.

- Está embarazada Niki – me miraba con expresión grave la doctora – Debería avisar a su superior y cogerse un permiso, no puede seguir con este ritmo. Necesita reposo, están ambos delicados.

- ¿Qué? Pero no puede ser… yo no… no… - me lleve las manos a la cabeza aturdida.

- No se preocupe, está en buenas manos – sonrió – Avisare a Durel.

- ¡No! No le diga nada aún por favor, se lo diré yo misma pero por favor no pase el informe aún – le mire desesperada.

Ella suspiro mirándome paciente y al final tras mucho insistir acepto darme unos días.

Adder estaba en casa cuando llegué pálida como la leche y me miro preocupado desde la cocina.

- ¿Ocurre algo cariño, como llegas tan temprano? Ya sabes que si quieres no tienes porque trabajar. ¿estás bien? Haces mala cara.

- Estoy embarazada – le dije sin más mirando al suelo él soltó el cuchillo de golpe y vino hacia mí mirándome con esos enormes ojos…

- Niki… - me abrazo con suavidad apretándome contra él, jamás me había sentido más asustada y perdida como entonces.

No controlaba mi vida desde hacía unos meses y todo iba muy deprisa y yo no podía reaccionar… sólo me dejaba arrastrar por él y encima no sé por qué las palabras de Jack resonaba una y otra vez en mi cabeza, la de todos…

Él me miro con su irresistible sonrisa y los ojos brillantes.

- Pero eso es estupendo.

- Necesito descansar… estoy mareada… - él me cogió en brazos y me dejo en la cama dándome un beso.

- ¿Te traigo algo, necesitas algo?

- No… sólo quiero dormir – murmure haciéndome un ovillo.

Lobo apoyo su morro en la cama con un gimoteo y yo le rasque la cabeza cansada. Me desperté a media noche oía alguien hablando en el salón, me levante despacio y mire el armario entre abierto de Adder, había un papel en el suelo y lo cogí. Las manos me empezaron a temblar cuando lo leí. ¡No podía ser… aquello no podía ser verdad! ¡¿Como había sido tan estúpida, tan ingenua?! Había estado ciega desde el principio ¡¿Por qué no pensé?! ¡¿Qué demonios sabía yo de aquel hombre?! ¡¿Por qué no escuche a Jack?! ¡Dios Jack! Todo por mi maldita culpa…

Aguce el oído y me acerque en silencio oculta entre las sombras del comedor, el pulso me atronaba y no podía respirar, los ojos me escocían pero aún así me obligué a permanecer en absoluto silencio.

- Esa zorra tuvo su merecido, todo ha salido rodado, archivaran el caso el caso en nada. Durel ha cumplido su palabra – dijo la figura que se movía por delante de Adder, desde allí no conseguía verle.

- Nadie merecía eso – respondió Adder con la cabeza apoyada en las manos, su voz sonaba triste.

- ¡Me jodió vivo Adder, me puso en evidencia ¡se lo cargo todo sin importarle nada! – seguía moviéndose nervioso, furioso…

- - ¡¿Y qué?! ¡Me hiciste hacerlo a mí! Debí dejar que te hundieras en tu miseria. No debía morir nadie más, no debí permitir que la mataras, estás enfermo, necesitas ayuda. ¡No tenías derecho a meterme en esto! ¿sabes todo lo que has hecho?

- - Soy tu hermano Adder, nosotros nos protegemos, además ellos ya han entregado su parte todos hemos salido ganando. Además… tú tuviste complicarlo todo colgándote de ella, de una poli, no podías seguir como siempre ¡¿no?! Te enamoraste ¡¿y yo te dije algo?! ¡No! Te apoye.

- Nadie ha ganado nada, no debí dejarte matarla, no te hacía falta dinero, podrías haber creado otro proyecto, tener tu propia empresa, sí te traicionó pero había más mujeres.

- Pero ninguna eran Kylie, eso tú deberías entenderlo, la quería. Algunas se le parecían pero no eran ella… me trataron con el mismo despreció, como si no fuera más que un trapo de usar y tirar, la quería más que a nada. Además esos tipos iban por tú chica, no iba a dejar que se fueran de rositas y ese poli sabía demasiado, te había descubierto e iba a encerrarte. Lo hice por ti, por nosotros… los McKoy nos quieren muertos por una simple razón.

- Pero todas esas chicas… - Adder apretaba el puño luchando contra sus propios sentimientos contradictorios.

Todas las imágenes pasaban por delante de mis ojos como en una película, ahora todo tenía sentido, todo encajaba a la perfección ahí estaba la maldita y cruda verdad, la realidad de todo. Jack tenía razón, siempre la tuvo y yo no le escuche, maldita sea el mismo dijo que yo sería su perdición y así fue, me falto el aire.

El hermano de Adder me miro fijamente, ni siquiera me había dado cuenta de haber hecho ningún sonido pero tenía las manos sobre la boca y Adder se volvió hacía mí ya que al discutir con su hermano se había levantado. Ambos se parecían tanto… y yo ni siquiera sabía que tenía un hermano, había pasado por alto todos los detalles, todos y cada uno de ellos, su hermano era Eros y el motivo que yo había deducido era correcto, hasta en eso tuvo razón Jack, no había atacado desde lo de Kylie ¡Dios Jack por mi culpa!

- Niki… no … - suspiro

- ¿Por qué? – le mire intentando que mi voz sonara firme, la ira y el dolor era lo que me mantenía en pie ahora.

- John vete – le dijo Adder.

- No, ella lo sabe.

- ¡Que te vayas te he dicho, largo! Esto es asunto mío, tú ya la has cagado suficiente – lo miro de forma amenazadora, este dio un paso atrás asustado – Niki, Niki… ¿no podías ser una buena chica y dejarlo estar, ¿verdad?, no te bastaba con esto…querías la verdad y al final la has descubierto.

- ¿Por qué? – fue lo único que pude volver a decir con un sollozo roto.

- Cariño – alargo sus manos para tocarme – No quería meterte, no quería que te salpicara todo este mal – sus ojos eran de puro sufrimiento.

- ¡No! ¡no me toques! ¡maldita sea sólo me has usado para dirigir todo esto con esos gilipollas que se creen los dueños del mundo! ¡Todo ha sido mentira!

- No es verdad Niki, lo que siento es real… paso…

- ¡No! ¡no te acerques! – dije histérica.

- Por favor Niki escúchame, déjame explicarte…

- ¡¿Explicar qué?! Eres tan cómplice como si tú mismo hubieras arrancado esas vidas. ¡Y yo te he defendido!

- Piensa Nik… no puedo dejarte marchar, sólo te pedí que estuvieras conmigo… te quiero. Eso no ha cambiado, te prometí que cuidaría de ti y lo seguiré haciendo, ellos no te dejaran Niki.

- ¿Y así lo demuestras? Amenazándome. Adder no dudarías en hacerme daño para salvar vuestro pellejo – una lágrima cayó de mi ojo derecho.

- Voy a dejarte tiempo a que reflexiones, ahora saldré del apartamento, llevaré a mi hermano a un lugar seguro y regresare, no podrás salir de aquí y sabes que no te haría daño.

Empecé a temblar cuando la puerta principal se cerró, Adder me había empujado dentro de la habitación, un trueno resonó fuera, el agua golpeaba con fuerza las ventanas y una ráfaga hizo petar uno de los porticones, el piso entero pareció crujir cuando otro trueno resonó haciéndome encoger el corazón, seguía aún en el mismo punto donde él me había dejado tirada en el suelo. Me refugié en una esquina, a oscuras, abrazada a mis rodillas con un nudo en la garganta, las manos me temblaban y ya no tenía más lágrimas que derramar. Estaba atrapada, encarcelada en mi propia pesadilla. Después de seis meses descubrir aquello había sido como si me desgarrasen. Después de todo lo que había pasado al final él... sacudí de nuevo la cabeza apretando los dientes impotente. ¿Cómo había podido ser tan estúpida? Él lo supo, me encontró con la nota en mitad del pasillo y me había cogido del pelo arrastrándome a la habitación, sus palabras aún resonaban en mi mente ¿Cómo podía estar pasando aquello? ¿Qué iba a hacer? No podía huir, no tenía donde ir, todo se había hundido, lo había dado todo por él, había... liberado a los asesinos, su hermano lo había hecho con la ayuda de los McKoy metiendo en ello a Adder, él no quería.... Se lista me repetí en mi mente, sigues siendo fuerte, pero mi corazón se rompía... era yo o él ¿pero podría apretar el gatillo? Él sabía que ahora yo, era su cautiva y lo peor de todo es que a pesar de todo... lo amaba. Mi mano se deslizo por mi vientre y el anillo brillo en mi anular, no era una decisión fácil, la vida que crecía en mi interior pareció vibrar junto a otro trueno, sólo quedaban dos opciones… o el arma o el teléfono que aún conservaba. La puerta se abrió y mi corazón empezó una desesperada carrera, intente respirar y apunte el arma a su pecho cuando entro, las manos me temblaban y ese maldito calor me asfixiaba, en mi mente sólo resonaba “te quiero”

Fin



1 comentario:

  1. Supongo lo que vino a continuación, el sonido hueco de un disparo...

    Mantuviste la intriga hasta el final amiga, y eso no es fácil, para nada me imaginé que Adder tuviera un hermano y menos que estuvieran aliados con los sobrinos McKoy. Lamento que la historia de amor no tuviera un final feliz, pero lamentablemente no todas la tienen.

    Espero tu próxima inspiración y que nos deleites con más relatos.

    Besos

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