20 de junio de 2010

Noche de Calor Cap.3



Nos sentamos a tomar algo en una de las cafeterías y charlamos, si tan solo se interesaran por conocerlo… no era como creían. Le mire y apreté los dientes pensando tenía que sacármelo de la cabeza.

“Niki quítatelo de la cabeza, no te conviene un tipo así. No se compromete con nadie va de cama en cama, no es de fiar… podría ser cómplice. No hagas una estupidez, no la hagas, deja de pensar en él, de mirarlo, de desearlo. Es un grave error”. Suspire, pero cuando mi mirada se volvió a cruzar con la de él mi corazón se disparo. Es sólo un niño bonito, un vividor Nik no sigas por ahí… es una malísima idea” Me mordí el labio aún mirándole ¡Dios! Era tan apetecible y parecía tan incomprendido, todos le juzgaban mal, no era para nada mal tipo, pero la vida que parecía llevar…

Ladeé la cabeza y tras pagar empezamos a pasear por el centro como una pareja cualquiera hasta que entre en una tienda a probarme algo de ropa. Cuando ya estaba en el probador en ropa interior Adder se metió dentro.

- ¿Pero qué haces? – reí apurada.

Él me acorralo con su cuerpo contra la pared y atrapo mis labios, su lengua ardiente se abrió paso por mi boca con facilidad y yo enrede mis dedos tras su nuca. Cuando se aparto lo hizo atrapando con suavidad mi labio inferior entre sus dientes y descendió besando mi cuello y el resto de mi piel a medida que iba bajando, jadeé enterrando mis manos entre su cabello. Cuanto tiempo había estado yo misma desenado aquello…

- Adder… para… las cámaras… - dije con voz entrecortada a la vez que apoyaba mi palma contra la pared cuando su lengua alcanzo lo que ocultaban las braguitas cuando las bajo. Gemí y cerré los ojos mientras él seguía bebiendo de mí.

- ¿Seguro que quieres que lo haga? Tu cuerpo no opima lo mismo…

Un sonido extraño se escapo de mi garganta cuando se detuvo, siseé.

- Sigue – jadeé cerrando los ojos.

No podía pensar, no podía reaccionar… el deseo y el placer eran demasiado intensos, era tan bueno lo que me hacía sentir…no quería detenerlo… se levanto mirándome fijamente, sus ojos ardían y volvió a capturar mis labios, me abrace con un brazo a su espalda cuando me alzo un poco y se introdujo dentro de mi despacio sin dejar de mirarme en todo momento. Pase una pierna por su cintura y le baje un poco más el pantalón aferrando su nalga dura y perfecta. Tenía una piel suave y caliente y olía a hombre.

Jadeé entornando los ojos cuando empezó a moverse dentro de mí, me enloquecía, estaba tan caliente que creía que no aguantaría mucho más si seguía moviéndose así. Me levanto a pulso ya que estábamos de pie y me empotro contra la pared, me mordí el labio intentando ahogar mis gemidos pero al poco nada más importo salvo el éxtasis, ni cámaras, ni pudor ni nada a pesar de que aquella grabación si llegaba a malas manos podía acabar con mi carrera entre otras cosas, pero no importaba.

Cuando salimos del probador lo hicimos de la mano, nos metimos en el coche sin mediar palabra y fuimos a su apartamento. Prepare algo de comer y cuando iba a poner la mesa él me cogió de la nuca y me dejo con el cuerpo sobre la mesa, sus manos recorrían mi piel despacio y volvió a cubrir ahora mi espalda de besos, me separo las piernas que seguían apoyadas en el suelo y volvió a entrar. Jadeé y al final acabamos en la cama conmigo encima, la vista era impresionante. Estaba atardeciendo cuando aún jadeantes nos quedamos tendidos el uno junto al otro perlados de sudor y olor a sexo.

Cuando desperté al día siguiente lo hice junto a él que me miraba en silencio, me sonrió deslizando sus dedos por mi espalda y poniendo su mano en mi mejilla me atrajo a él besándome.

- Buenos días princesa.

Sonreí acariciando su pecho y me levante para ducharme Adder me cogió de la cintura y empezó a tontear haciéndome reír, hasta que conseguí que me soltara, tenía que ir a la oficina…

Una vez allí el recibimiento fue más o menos el del día anterior y algo se encogió dentro de mí, subí a arriba y Jack ni me miro a la cara y Durel me llamo a su despacho, me hizo sentarme y el nudo de mi estomago se acentúo aún más haciéndome encoger. Durel acciono el reproductor de su despacho tras cerrar las persianas de láminas y mi corazón di un vuelco al verme a mí y a Adder en el maldito probador donde perdí toda la poca cordura que me quedaba. Me lleve la mano a los labios, el pulso me temblada y cerré los ojos para controlar las ganas de llorar y la vergüenza. Me lleve las manos a la cabeza e inspire despacio antes de afrontar la mirada de Durel.

- ¿En que estabas pensando Niki? ¿Cómo has dejado que suceda esto?

Negué con la cabeza, no podía hablar, no tenía respuesta a aquello, ni yo misma lo sabía.

- Esto puede costarte tu carrera, todo por lo que has luchado ¿Por qué? – me miraba más apenado que cabreado aunque también lo estaba – Has comprometido a todo el departamento, nos anularan toda la investigación y nos quitaran el caso. Y da gracias al cielo si consigo salvar tu cabeza si esto llega a ver la luz. ¿no ves lo que ha hecho? Lo que te está haciendo… dime algo Niki y que sea la verdad ¿siente algo por él?

- No. No lo sé… - murmuré.

- Quedas suspendida hasta nuevo aviso.

Me levante temblorosa de la silla y me dirigí a la puerta.

- No dejes que te arrastre Niki. Eres lista… a aparecido otro cuerpo, y es alguien relacionado con Adder. Ocurrió anoche.

- No fue él

- ¡¿Por qué lo defiendes así?!

- Porque sé que no fue, estuvo toda la noche conmigo Durel. ¡No fue él, lo sé!

Abrí y salí sin mirar a nadie durante el trayecto. Una vez en el apartamento de Adder cogí aire antes de entrar cuando me abrió apartándole.

- ¿Me estas utilizando Adder?

- ¡No! ¿a qué viene eso? – me miro entre furioso, dolido y extrañado.

- ¿Mandaste tú la grabación?

- ¿Pero de que estás hablando Niki?

- Alguien mando lo del otro día a mi jefe.

- ¡Mierda! Lo siento, lo siento ¡estúpido! Deja que me ocupe de esto, puedo arreglarlo sin que nadie se entere.

- No… déjalo – me deje caer sobre el sofá.

- Niki, por favor, déjame ayudarte – envolvió mi rostro entre sus manos – De veras que no pensé, no quería esto, no planeé nada, créeme por favor, cuando estoy contigo todo es diferente, mejor…

- No hago más que creerte Adder y cuanto más lo hago más me hundo ¿Y qué se supone es esto? ¿Qué somos Adder? – me levante derrotada desasiéndome de sus manos sin fuerzas. Era como si nada tuviese sentido - ¿Cómo puedo creerte? ¡¿cómo?! – me exaspere.

- Porque te quiero Niki, tan simple y tan complicado como eso – soltó de sopetón cuando ya abría la puerta – Nunca había sentido esto, así que ¿por qué iba a estropearlo?. Desde que te vi ya no existe ninguna más, no deseo a ninguna otra. ¿Dime porque entonces iba a hacer algo que te perjudicara? Precisamente si fuera con malas intenciones lo que me interesaría es que por nada del mundo te apartaran del caso no lo contrario.

Yo le mire con los ojos desorbitados y el corazón saltándome dentro del pecho ¿siempre tenía las palabras exactas para todo, para desarmarme? No estaba preparada para oír aquello… todo me daba vueltas, me faltaba el aire. Todo mi mundo se tambaleaba. “No te enamores, me había dicho Jack, por lo que más quieras no te enamores, ves, hecha un polvo si quieres pero no te cuelgues de él” ¿Pero que había hecho yo? ¿Me había enamorado en realidad?

****************************

Salí como drogada del apartamento y conduje sin rumbo, necesitaba reflexionar, pensar… entre en casa y cogí a Lobo y las copias que conservaba de la investigación, quizás concentrándome en el trabajo consiguiera calmarme. Nunca me había sentido de ese modo, estaba perdida… conduje hasta los picos y ahí baje y me puse a mirar los papeles.

Al final sólo encontré un modo de salir de aquel atolladero, marque el número con el pulso ensordeciéndome y baja a la hora acordada después de arreglarme. Ni siquiera sé como el Sr. Josué McKoy accedió a verme después de que soltáramos al presunto culpable de la muerte de su hija. Me abrieron enseguida la verja y aparque en la entrada bajo un techado de hiedra.

- Señorita Bliard – me llamo Josué desde la puerta con las manos dentro en los bolsillos de sus elegantes pantalones.

No sé porque al verle rompí a llorar, él se acerco a mí y me abrazo como un padre y me llego a la parte de atrás donde estaba el jardín con la piscina y una mesa de mimbre preciosa. Deje que me hiciera sentar y acepte la taza de te que me sirvió.

- Lo siento, lo siento, yo… no sé porque reaccione así.

- No han sido unos días fáciles…

- Para nada – medio reí

- Pequeña… vamos, en el corazón y en lo que uno siente no manda la razón, nadie puede hacer nada, no pasa nada – me froto la espalda

- Necesito su ayuda Sr. Mackoy, sé que no tengo derecho después de todo pero necesito saber la verdad…

- Niki ¿Qué le dije el primer día que la ví?

- Que no me fiara de nada ni de las pruebas.

- Además de eso – sonrió paciente apartando el pelo de mi frente.

- Que llegase al fondo de este asunto.

Él asintió.

- Niki… yo sólo quiero atrapar a quién de verdad lo hiciera, si ese chico no fue es justo que se haga el trabajo bien si fue tarde o temprano volverá al lugar del que no debió salir, no importa lo que cuesta o lo que tarde, lo importante es llegar con todo el camino recorrido sin perderse demasiado.

- Si, lo sé… - me limpié los ojos.

- ¿Qué necesitas?

Yo le expuse el tema y él asintió, hizo unas llamadas y al cabo de una hora tenía lo que había pedido y ya estaba sacando muestras y por supuesto el dueño de las pertenencias también llego hecho una furia.

- ¡¿Qué significa esto tío?! ¡¿Cómo te atreves a meter a esta en casa después de todo?! ¿te has vuelto loco? – bufó ofendido Álvaro McKoy.

- Te recuerdo que esta es mi casa – lo miro él con tranquilidad sin siquiera pestañear, el otro se tenso.

Y yo acabe de guardar mis precias pruebas en mi maletín ¿iban a tacarme por la carretera hoy tras esto? Y mire al chico que acompañaba a Álvaro, desde luego eran casi idénticos…

- Srs. sean tan amables y abran la boca por favor – les pedí con los bastoncitos preparados.

- Esto es una vergüenza – murmuro Álvaro cruzándose de brazos con un bufido.

- Si no tienes nada que ocultar obedece Álvaro – suspiro Josué.

Ellos procedieron y guarde las muestras.

- Ya que estamos no os importara que la señorita Bliard proceda con otra prueba ¿verdad?

El hermano de Álvaro dio un leve respingo y lo miro con odio pero enseguida volvió a adoptar la misma pose fría e indiferente que había mantenido desde que llego, prepare la mezcla y les hice y pisando sobre esta con cada par de zapatos que habían traído de sus casas.

- Creo que ya está todo, gracias Sr. McKoy – le mire con una educada sonrisa – Y chicos, no os apuréis es sólo para descartar falsas pruebas – mire de reojo al hermano gemelo de Álvaro, sus pupilas se contrajeron y su mandíbula efectuó un leve tic a la vez que los músculos se le relajaban apenas perceptiblemente.

- Dos de mis hombres de confianza la escoltaran hasta donde usted les indique.

- Muchas gracias, son muy amables.

- Disculpe… Bliard ¿no está usted fuera de la investigación? No creo que a su jefe le haga mucha gracia… - desvió sus ojos hacia mí el hermano.

Este seguía apoyado contra la pared con los brazos cruzados y un pie apoyado en la pared, se impulso hacia adelante y se paro frente a mi mirándome desde su aventajada altura con la americana hacía un lado y la mano en el bolsillo. Era realmente atractivo, tenía unas facciones mercadas y un mechón rubio caía sobre su frente, sus ojos color miel resaltaban tras unas espesas pestañas negras. ¿Cómo demonios sabía eso? Durel no lo había hecho público, me tense y jugué mi baza. Hay todo el mundo parecía esconder algo, todos tenían mucho que perder y mucho que ganar con la desaparición de Kylie, sobre todo ellos dos…

- Llámele usted mismo si quiere comprobarlo – le tendí el teléfono con una elegante sonrisa educada.

Él cogió el aparato que ya estaba marcando y la voz de Durel respondió al otro lado y por suerte mi jefe fue tan agudo como siempre y reaccionó como esperaba.

- Sr. Durel, tengo aquí a su agente y me preguntaba si estaba usted al corriente…

- Por supuesto Sr. McKoy ¿Acaso cree que no controlo a mis agentes?

- Ni mucho menos, no hay problema entonces – colgó entregándome el aparato.

El brillo de su mirada era intenso y perspicaz, ese tío era lince… me despedí y Álvaro vino tras de mí.

- Tenga cuidado Bliard, escoja bien el bando en el que esta. No quisiéramos que le pasará nada, sería una verdadera lástima – me repaso con cierta lascivia.

- ¿Sabe? Usted siempre habla mucho ¿pero actúa? – me acerque a la verja segura de mí misma. Desafiante.

Álvaro torció la sonrisa medio riendo divertido.

- ¿Quiere comprobarlo? Podría venir a cenar mañana si gusta y podríamos hablar largo y tendido… - dijo con segundas.

- Me temo que debo declinar esa oferta por ahora. Y por cierto… sepa que a mí las amenazas, no me afectan.

- Que sutilidad… vamos Niki, seguro que debajo de ese aspecto dulce y apetitoso se esconde una fogosa tigresa.

Yo le mire fijamente incapaz de creer que hubiera dicho aquello, ahora no me quedaba duda de quién andaba detrás del tema de la filmación…

- Las cosas claras y directas Sr. McKoy.

Él sonrió de nuevo de forma enigmática y antes de subir al coche le llame.

- Álvaro, ¿le gustan los deportes de aventura?

- No mucho la verdad, a menos que conducir deportivos lo considere un deporte ¿Por qué? – me miro.

Me despedí con los dedos y me metí en el coche. Cuando arranque uno de los coches de los hombres de Josué abrió camino y el otro lo cerró.

Mientras conducía marque el teléfono de Jan con el de repuesto puesto que él mío era ahora una prueba para huellas y no le deje apenas hablar.

- No estás en el caso Niki, no puedo hacerlo.

- Jan me lo debes, analiza lo que te dejo donde ya sabes y no digas nada a nadie.

- Pero…

- Bliard ¿Qué se supone que estás haciendo ahora? Estas cavando tu propia tumba – esa fue la voz de Durel.

Mierda el tipo era listo desde luego, me conocía demasiado bien.

- Durel escúchame por favor, busca una línea segura y déjame hablar.

- Está bien, soy todo oídos.

Cogí aire y le solté la bomba, enseguida me indico donde nos encontraríamos. Las horas se me hicieron eternas mientras esperaba a Durel en aquel sórdido lugar. Cuando llego tenía el rostro ensombrecido se sentó delante de mí en la mesa y me paso un sobre marrón.

- Efectivamente estuvo en el lugar del crimen. La fibra coincidía, el ADN también y la huella también. Pero la prenda no era de Álvaro sino de su hermano Edgar, pero sigue habiendo otra persona no identificada y seguimos sin arma del crimen. De todos modos Jack está investigando a Adder y no es trigo limpio.

- No necesito que me sermoneé no es mi padre, se lo que me hago, es mi vida. Él no es como creen.

- Niki van a por ti… se hasta que te amenazaron… no sabemos quiénes son pero estas en medio de la disputa de esas familias.

- ¿Me estáis vigilando? – le mire incrédula y enfadada – No puedo creerlo – negué con la cabeza levantándome.

- Ven esta noche, sigue con el caso de Eros, no quiero más cadáveres de chicas en la morgue, no ha atacado aún pero no se quedará mucho tiempo quieto. Por favor. Te conviene Niki….

- Está bien, pero no vuelva a decirme que me aleje, mejor cerca que lejos ¿no?

Durel me estudio durante un instante y suspiro sin añadir nada más, me entrego las notas del operativo y se fue dejándome sola.

************************

Iba andando hacía el aparcamiento donde había dejado el coche cuando en una callejuela le vi… ahí estaba Adder junto a otro hombre al que entregaba una buena cantidad de dinero a escondidas. Se palmearon como dos pandilleros y Adder se alejo mirando alrededor, yo me escondí y le seguí.

No es que me sintiera orgullosa pero mi instinto nunca me había fallado hasta el momento. Me metí en un portal cuando se giro y reemprendí la marcha, aquel no era muy buen barrio que digamos y menos para un policía solo… al poco le vi torcer por otra boca calle y se sentó en una de las mesas de una terraza, asome la cabeza con el pulso estallándome por la adrenalina y mire con quién se reunía. El corazón me dio un doloroso vuelco cuando reconocí a uno de los McKoy, apenas intercambiaron unas palabras que este se fue dejando a Adder sólo. Iba a marcharme cuando vi que aparecía alguien, no podía verle y no lo reconocía… ambos parecían discutir y Adder se levanto tras aporrear la mesa largándose de allí.

¿Qué había ocurrido allí? ¿Podía fiarme de él? ¿Estaba realmente metido en todo aquello, era culpable? No quería creerlo, no podía… las pruebas lo habían descartado y cuanto más ahondaba más lejos de acusarlo quedaba todo, parecía que la trama era más complicada de lo que parecía. Corrí hacía el coche y conduje hacia casa, mire el móvil y vi que tenía como unas cinco llamadas de Adder. Suspire cerrando la puerta y por los pelos logre esquivar un golpe al ver algo moverse en el reflejo de la carrocería.

Los tres tipos volvieron a atacar y yo me defendí, los jodidos eran buenos y estaba claro que adiestrados, saque el arma pero uno de ellos me desarmo, los golpes me dolían horrores, salte hacía un lado y me escabullí cuando uno de ellos disparo, las balas silbaron alrededor y yo intente respirar a pesar del dolor del muslo, una bala me había rozado. Me apreté la herida y la sangre me mancho la mano. Llame como pude a Jack y todo acabo cuando se escucho la primera sirena. Apoye la espalda en la pared intentado respirar despacio.

- ¡Niki! – corrió hacia mí Jack – Dios estas herida, ¿estás bien, es grave?

- No, es sólo un rasguño. Ve a ver a los chicos…

Pero Tom ya venía negando con la cabeza.

- Muertos, esos tíos son profesionales. No les dio ni tiempo a reaccionar.

- ¡Mierda! – apreté los dientes tragándome un sollozo, se los habían cargado por mi culpa.

Durel llego al poco y yo me empecine en no ir al hospital. Adder doblaba la esquina justo cuando la ambulancia se iba y el equipo se retiraba tras recoger todas las pruebas.

- ¡Hijo de puta! Yo te mato – salió a por él Jack cogiéndolo por el cuello de la ropa.

- ¡Jack! ¡Suéltale! ¡Jack! – me levante dejando escapar un leve grito al no recordar la herida de la pierna y las magulladuras, a duras penas me había podido defender y mira que yo era buena.

El resto de chicos lo apartaron de él con la ayuda de Durel.

- ¡Esto es cosa suya! – seguía despotricando Jack fuera de sus casillas.

- Niki ¿estás bien, que ha pasado? No me contestabas estaba preocupado – vino hacía mí cogiéndome la cara entre las manos que yo intente apartar sin mucho éxito.

- Si, no es nada – susurré.

Joder su preocupación era real, no mentía… ¿pero porque parecía tan enfadado y nervioso? ¿Por qué había fallado o porque me habían atacado?

- Niki, déjame protegerte, por favor… puedo hacerlo, sólo has de aceptar una cosa – me atrajo hacía él hablando a mi oído – Te aseguro que puedo encargarme de esto, déjame hacerlo…

- No… - dije con un hilo de voz

- Niki, no quiero perderte – me aferró con desesperación – Por favor…

- No quiero vendettas personales, deja a los míos hacer su faena…

- Ellos no pueden Niki ¿es que no lo entiendes? Es cosa de ellos, nosotros podemos ocuparnos de tu seguridad, no dejare que nadie te haga daño, no lo permitiré tú eres mi chica.

Me quede petrificada, las rodillas me temblaron y mis dedos se cerraron entorno a su espalda por voluntad propia, con él me sentía a salvo, con él era todo distinto… cerré los ojos y deje que siguiera abrazándome ¿Qué demonios me ocurría? ¡¿Qué me pasaba con él?! ¿Y mi fuerza?

- ¿Y cuál es el precio Adder? – conseguí pensar por fin.

- Que estés conmigo.

- Ya estoy contigo…

- No Niki, quiero que seas mi mujer. Cógete unas vacaciones, salgamos de aquí démonos unos días para volver a estar como aquel día en la playa, lo necesitas, todo esto te está desbordando.

- Pero me estoy acercando… no puedo…

Sus brazos me apartaron para que pudiera verle la cara.

- Solos tu y yo, nada más – murmuró de nuevo quería que toda aquella conversación quedará entre nosotros.

Asentí y me aparte de él para poder respirar, para poder pensar, su olor su cuerpo y sus ojos me nublaban el juicio…

- Te cogeré Castillo, se la verdad – paso junto a él Jack – No te saldrás con la tuya – se alejo.

Yo suspire mirando a Durel y conseguí que no anulara lo de esa noche.


Continuara...


2 comentarios:

  1. Vaya, parece ser que la cerebral Nikki no pudo resistirse a la tentación de un galán como Adder ( no la culpo, ya sabes por qué...) aunque resulte un tanto sospechoso es sus actos. ¿ Por qué se reúne en secreto con un McKoy? ¿ Por qué entrega dinero a alguien en medio de la noche?
    ¿ Quién ataca a Nikki nuevamente?
    Todo resulta demasiado intrigante, lo que es apreciable en una novela de misterio y suspense como esta.
    Por cierto, este Jack no me está gustando nada, lo voy a anotar en mi lista de sospechosos.

    Ah, y buena jugada la usada en casa de los McKoy, Alvaro pretendía no perder baza... jjajaja

    Saludos Nikta, me está atrayendo esta novela

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  2. Segundo Comentario,jejeje:
    como siempre, las escenas eróticas son tu especialidad. Me tienes subyugada.
    Besos

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