18 de junio de 2010

Noche de Calor Cap.2 Quinta parte



No negare que los días siguientes nos seguimos viendo esporádicamente, era como si aquel chico fuera capaz de anular mi cordura, era un imán. Era ya de noche y estaba otra vez sentada en el taburete de la discoteca dando vueltas a mi bebida con la pajita cuando le vi bajar del privado. Parecía que últimamente desde que nuestras vidas se habían cruzado no parábamos de encontrarnos casualmente.

- Así no vas a conseguir nada, se ve a la legua que no estás aquí para pasártelo bien sino de servicio – dijo a mi oído, sus labios rozaron el lóbulo de mi oreja y toda mi piel reacciono – Vamos – me cogió de la mano y una vez de pie me paso una mano por la cintura y me llevo a la pista.

Yo le mire con una leve sonrisilla, tenía razón… su cuerpo se pego al mío y empezó a moverse al ritmo de la música así que le di la espalda y empecé a bailar con él. Su olor me embriagaba y el movimiento de su cuerpo era algo escandaloso, me pego a su pecho y sentí su cuerpo fuerte y duro empujando contra el mío, un leve gemido de deseo escapo de mi garganta y me deje llevar por el rítmico hipnotizarte y sensual de la música, éramos dos volcanes en erupción.

- ¡Niki ¿pero qué estás haciendo?, Niki! – oí la voz de Jack a través del receptor - ¡¿te has vuelto loca?! Vuelve a tú puesto Niki, ¡apártate del sospechoso! ¡Niki por todos los infiernos!

Le ignore, eche una ojeada por el lugar y al cabo de un buen rato regrese a la barra a por otra copa con una sonrisa en la cara.

- Te he visto en la pista, te mueves muy bien – me entro un chico, era moreno, alto de ojos negros y con una planta impresionante.

- Qué narices, estaba como un queso.

- - ¿Puedo invitarte a una copa?

Le sonreí de nuevo mirándolo descaradamente y asentí, el tipo empezó a hablarme y sus manos iban situándose por mi cuerpo siempre con educación hasta que ni se como apareció de nuevo Adder y lo espanto, casí se las tienen y uno de los seguratas vinieron para evitar la pelea.

Yo salí echando chispas de la discoteca seguida de Adder y mi grupo.

- - ¡¿Pero te has vuelto loco?! ¡¿sabes lo que has hecho ahí dentro?! – arroje el auricular al suelo.

- - ¡Sí! ¡Salvarte el pellejo de ese miserable!

- - Chicos calmaos – se metió uno de los míos.

Pero nosotros dos seguimos discutiendo ajenos de los demás.

- ¡No! Has puesto en peligro mi tapadera ¡estoy de servicio Adder! ¡Joder se cuidarme solita! ¡Lo has echado todo a perder1

- Si claro ¿y que ibas a hacer cuando ya te hubieras tomado la copa con la queta mina y algo más? ¡eso no lo viste ¿verdad?!

- ¿Qué? No puede ser… que más te dará – parpadeé incrédula - ¿chicos? – los mire

- No vi nada, volveré dentro la copa aún estará – se metió de regreso dentro y regreso al poco con la copa y abrió el maletero del coche abriendo el maletín de prueba y saco las huellas.

Yo espere hasta que asintió y me lleve la mano a la cabeza dando una vuelta sobre mi misma incrédula. Jack estaba que sacaba fuego por la boca.

- - Te dije que te alejaras y te centraras.

- - Vale, ni una palabra de todo esto, vamos a por ese capullo y a ver que sacamos en claro, no creo que sea quién buscamos pero almenos la noche no habrá sido en balde – mire a los chicos uno a uno hasta llega a Jack que seguía con los brazo cruzados - ¿Jack?

- No me gusta Niki, estás perdiendo el norte ¿en qué pensabas? – fulmino con la mirada a Adder – Te está utilizando, es un manipulador ¡quién te dice que no lo haya organizado él mismo?

- ¡Por Dios Jack! ¿Te estás oyendo? Pareces un marido celoso. Ahí sentada noche tras noche no conseguiré nada, he de parecer una más entre esas personas que van a pasarlo bien. El tipo no es estúpido, vamos si se nota a la legua.

Él miro el suelo apretando los dientes aún.

- Jack… sabes que eso es cierto.

- Está bien Nik, pero ten cuidado. Y tú no vuelvas a entrometerte en una operación policial o te arrestare por intromisión a la justicia – lo fulmino deteniéndose justo cuando pasaba a su lado – Ah y otra cosa. Aléjate de la agente Bliard a mi no me engañas y no me gusta lo que estás haciendo con ella, pero ten por seguro que no te será tan fácil engatusarla, ella no es de las que se enamoran – se volvió a mirarme y se alejo metiéndose en el coche cabreado.

Adder me miro preocupado y cuando todos se alejaron volvió a hablar.

- ¿Estás bien?

- Sí.

- ¿Seguro?

- ¡Deja de preguntar eso! – bufé -Vete a casa Adder. Estoy cansada – me aleje entrando en el coche.

****************

A Adder le ardía la sangre, abrió de malas maneras la puerta trasera de la discoteca y regreso a dentro con la adrenalina recorriendo sus venas, su camisa aún tenía la fragancia de Niki ¿Qué tenía aquella chica que le hacía perder la cabeza? Piensa fríamente Adder se reprendió pero estaba demasiado cabreado como para pensar con claridad, engullo otra copa y se sentó en el privado apoyando el mentón en su mano derecha.

Cerró los ojos y aspiro pensando en el día de la playa, había sido casualidad pero le había ido tan bien, definitivamente ella era distinta y se resistía. Con ninguna había hablado así ni se había sentido tan… extraño, era sobre protector y posesivo, hasta galán ¿Cuándo había sido él algo similar? Iba a lo que iba y se acabo la diversión rápida y sin complicaciones. Tenía que centrarse él también o todo se iría al traste y era algo que no podía permitirse y menos aún con la investigación aún abierta y la espada de Damocles pendiendo sobre su cuello.

***********************

Cuando llegue a la comisaria había un silencio tenso, todos iban de un lado a otro y yo mire alrededor sin entender que ocurría. Jack me esperaba y me dijo que fuera con él sin añadir nada más, Durel estaba en la puerta de su despacho y la cerro enseguida que entramos.

- ¿Alguien va a decirme que ocurre?

Durel arrojo el periódico sobre su meja, en plena portada aparecía la foto del chico de la noche anterior muerto. El pulso se me descontroló.

- Estas jugando con fuego Niki – se apoyo Jack en el mueble de la izquierda.

Yo cogí el diario y lo leí en silencio tomando asiento.

- Niki… este tipo intento drogarte anoche y hoy aparece muerto en extrañas circunstancias sin una sola pista. Es más desde que empezó todo lo del caso McKoy no ha habido ningún movimiento de Eros… - empezó Durel

- No, no es él – me levante de golpe.

- Tranquilízate Niki, no estamos acusando a nadie por el momento, pero me estoy viendo obligado a apartarte del caso, Jack me explico el incidente de anoche y parece que no es la primera vez que se te acerca.

Yo le mire recriminatoriamente furiosa.

- Genial Jack, genial – dije y salí dando un portazo que resonó por todo el despacho.

Jack salió tras de mí y por supuesto nuestros gritos también se escucharon desde el parking hasta la azotea. No me lo podía creer, era una traición. Estaba que echaba chispas…

- Tenías que hacerlo ¿no? Jack. Me has vendido ¡¿ya habéis comprobado su cuartada?! ¡No es Eros! Sé muy bien como es ese malnacido y no encaja en el perfil. ¡Es mi caso llevo metida en él más que tú! ¡Se supone que eres mi compañero y que puedo confiar en ti! ¡¿Por qué lo hiciste?!

- Por supuesto que lo hicimos. Estas ofuscada Nik no ves la realidad objetivamente, no es un buen tipo, te hará daño.

- - ¡¿y qué?! ¡¿Dónde estaba?! – omití el resto.

- Estuvo con cinco personas más que confirman su ubicación así como las cámaras de seguridad del lugar donde estuvo tras dejar la discoteca

- - ¡Estupendo y aún así sigues con esa obsesión!

- - ¡Sí! ¡Por qué no me gusta cómo te mira! ¿es que no te das cuentas de lo que estás haciendo, en que piensas Niki?! Lo estas poniendo todo en juego por nada. Demonios Nik no te enamores por lo que más quieras… no de él, yo sería el primero en alegrarme de tu felicidad pero no así.

- ¡¿Pero cuál es tu problema?! ¡Es mi vida!

- ¡Ya basta! ¡Bliard cógete el día libre hasta que te calmes! – se metió en la discusión Durel. Estaba que mordía.

Cogí mis cosas de una sacudida y salí de allí conduciendo como una loca sin dirección alguna, estaba desorientada y agresiva. Al final aparque frente al centro comercial de lujo y baje. Almenos allí dentro no haría ese maldito calor sofocante. Una vez dentro cogí el teléfono y llame sin siquiera pensar en las consecuencias ni en nada.

- Ven al centro – le dije y colgué.

Al cabo de media hora Adder ya estaba allí y vino directo hacía mi cogiéndome la cara entre sus manos.

- - ¿Qué ocurre?

- - ¿No has visto las noticias?

- - Me desperté cuando me llamaste.

- - El tipo de anoche… apareció muerto de madrugada.

- Niki… ese tipo estaría en el punto de mira de unos cuantos tíos con lo que hacía.

- Lo sé, lo sé – me moví como un animal enjaulado.

- ¿Qué pasa que el soldadito me ha acusado? – me miro serio.

- Tranquilo ya te han descartado aunque sigues en el punto de mira.

- Vamos anda… - me paso el brazo por los hombros andando hacia las escaleras mecánicas.


Continuara ....


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