16 de junio de 2010

Noche de Calor Cap.2 Cuarta parte



- Tock, tock ¿Cómo estás hoy preciosa?

- Pasa anda y cierra la puerta, tengo un dolor de cabeza de campeonato y este maldito calor no ayuda.

- Más bien diría resaca por tus ojos.

- Jack…

- Vale, vale no me meto es tu vida – levanto las manos a modo de paz.

- Repasemos todo ¿te parece?

- Vamos Nick pero si está muy claro, sólo hay que encontrar a los cómplices…

- ¿Si fueras tú el rico heredero que está en la cama con otra de igual calaña y aparece muerta estando esas mismas familias enfrentadas seguirías en la cama tan tranquilo a menos que no fueras culpable? – le mire fijamente.

Él hizo tamborilear los dedos sobre la mesa y al final suspiro sin mirarme a la cara.

- Vale, no… por sentido común no pero…

- ¿Pero qué? No tiene sentido por ningún lado. Jack hay algo bien turbio en este caso, hasta tú lo hueles ¿Por qué haces como si no lo vieras? Siempre te han gustado los retos…

- Serás mi perdición Bliard ¿lo sabes verdad? – me sonrió cogiendo los dosieres.

Le devolví la sonrisa y nos pusimos a trabajar. Llevábamos ya un buen rato cuando Jack volvió a romper el silencio.

- Es guapo ¿no?

- ¿Qué? ¿a qué te refieres?

- Vamos… están todas babeando con el playboy asesino.

- Jack… todos son inocentes hasta que se demuestra lo contrario.

Él suspiro negando con la cabeza y volvió a fijar la vista en los papeles hasta que nos avisaron de que ya era la hora de soltarlo. Baje seguida de Jack y vi como la letrada esperaba ya junto a la celda de Adder, a ella si deberían llamarla víbora…

Tan buen punto aparecí los ojos de él se dirigieron hacia a mí, Abigail carraspeo mirando impaciente al agente que tenía las llaves.

- No tengo todo el día señores – espeto ella mirando su perfecta manicura.

Durel miro al agente y lo hizo proceder, cuando salió y paso junto a mí sus ojos volvieron a devorarme.

- Volveremos a vernos Castillo, no vaya muy lejos – le dijo Jack

Él lo ignoro y fue hacia el tablero para recoger sus cosas y firmar el impreso de salida.

Mi teléfono sonó y descolgué era del laboratorio.

- Niki las huellas son inservibles, pero si te puedo decir que tienen una marca muy característica y que las del sospechoso no tiene ninguna así.

- Aja

- Y Nik efectivamente fue con una cuerda y no con un pañuelo, este sólo se puso de más a más. Y por la forma del dibujo diría que fue una cuerda de escalada.

- Gracias Charles – colgué apretándome el puente de la nariz.

Eso sólo había hecho empeorar mi dolor de cabeza pero extrañamente… me había aliviado. Digamos que eso de soltar al mundo de nuevo un asesino en potencia no me hacía mucha gracia pero menos aún tenerlo encerrado erróneamente. Podía demandarnos perfectamente después de todo y no levantaríamos cabeza.

- ¿Qué sucede Bliard? – me pregunto Durel bajo la atenta mirada de Jack y los otros dos.

- No fue él – dije secamente y me acerque hasta donde estaba Adder aún intentando coger sus cosas.

Le quite las esposas yo misma y acabe de entregarle sus pertenencias, cogió el reloj que valía más que tres nominas mías juntas y lo cerró alrededor de su muñeca mirándome.

- Gracias – dijo apoyando las palmas de sus manos en el mostrador con sus ojos fijos en los míos.

- No las de, sólo hacemos lo que debemos. Siento las molestias.

Él asintió y se volvió hacia su abogada que se despidió indicándole que subiera.

- ¿Pero qué has hecho Niki? – me miro molesto Jack

- Evitar que nos pongan una demanda.


Subí y me quede tras los cristales tintados con los brazos cruzados viendo como Adder salía de la comisaria para ser engullido por una masa de periodistas hambrientos que empezaron a disparar sus cámaras y cercarlo con sus micrófonos mientras Abigail intentaba abrirse paso hasta el inicio de las escaleras para hacer sus declaraciones. Los chicos de dentro subieron la televisión para saber que decían.

Fue un día largo y duro y por la noche volvimos a organizar un mini operativo para cazar a Eros, como siempre fue una velada frustrante al igual que la siguiente. Amanecía ya cuando al salir tras haber despedido ya al equipo lo encontré al salir de la discoteca, allí estaba Adder aún riendo con sus colegas y yo al otro lado de la calle. Sus ojos fueron directos hacía mí… borro la sonrisa de la cara y se volvió hacia sus amigos.

- Chicos, dadme un segundo, enseguida regreso – les digo y se volvió corriendo hacía mi con una gracia y una naturalidad envidiable – No pensé que pudiera encontrarte en un sitio así.

- ¿Acaso tengo cara de monja de clausura?

Él rio negando y volvió a fijar sus penetrantes ojos en los míos, todo mi interior se removió inquieto y di un paso atrás.

- Mis amigos me montaron una fiesta para ya sabes… - se encogió de hombros.

- Ya, en fin me voy. No deberíamos estar hablando.

Adder miro la hora extrañado y arqueó una ceja a la vez que asomaba a sus labios una sonrisa picara.

- Que yo sepa ya no está de servicio ¿Qué hay de malo?

- Que sigue siendo el principal sospechoso de mi investigación.

- Vale, empecemos de nuevo. Hola buenos días, soy Adder es un placer conocerte – me tendió la mano.

Yo dude descolocada ¿de veras estaba haciendo aquello?

- ¿Pero qué pretendes? No me gustas Adder, no me fió de ti.

- En ese caso déjame demostrarte que te equivocas conmigo, pensaba

Que eras distinta a los demás, pero debe ser que siempre me equivoco con la gente.

Su leve tono de dolor en la voz no me paso desapercibido, suspire mirando la calle y le cogí la mano.

- Niki – dije.

Él sonrió encantador.

- Te apetece ir a tomar una copa, si quieres puedo despedirles – señalo a sus amigos.

- Me teme que tendrá que ser en otra ocasión – me cruce de brazos observando al grupito de chicos que lo esperaban entre risitas y vítores. Hombres… pensé.

- Entonces te cojo la palabra. Así me tendrá controlado y vigilado… agente Bliard – me guiño el ojo aún sin borrar esa sonrisita arrebatadora y regreso con los demás.

- Nik… te estás metiendo en un mal camino – me dije yendo hacia mi coche.

*****************************

Dormí hasta bien pasadas las once de la mañana y me gire mirando el techo, no había dejado de soñar con él y ese maldito calor seguía empecinado en no querer abandonarnos, me levante empapada y me metí en la ducha, tenía un unos días libres que decidí tomarme antes de que me diera algo y salí con Lobo hacía la playa, hacía años que no pisaba una. Consulte el mapa y torcí por una de las salidas, si no recordaba mal la cala estaría por allí, solía ser bastante tranquila y poca gente la conocía, seguí trazando curvas y por fin vi el senderito, me metí con cuidado y reduje hasta llegar al final, aparque y mire distraída los otros tres coches que había. Hice bajar a mi compañero y cerré el auto bajando el resto de camino a pie.

Una vez abajo extendí la toalla y me tumbe al sol, a un lado había una pareja y a otro un grupito de chicos, el resto estarían surfeando o en el agua ya que había toallas vacías. Llevaba ya un buen rato relajada bajo el sol cuando una gota de agua me cayó en el estomago y me hizo encoger y una figura me tapo el sol.

- Volvemos a encontrarnos ¿debo suponer que esto es acoso policial?

Abrí mucho la boca, no podía creer lo que estaban viendo mis ojos ¡¿Qué hacía él allí?! ¡de todas las playas y calas que había en Acapulco tenía que estar precisamente en esa! Y joder… que imagen…

- Estoy de permiso así que tranquilo.

Él se hecho el pelo atrás y tras mirar hacia el horizonte clavo la punta de su tabla en la arena y se agacho a mi lado para que el sol dejara de darme en los ojos ya que me había sentado de golpe.

- ¿Y te han dejado tomarte unos días? Increíble.

- Nadie es imprescindible – le mire ya que volvía a mirar el agua ausente.

Dios… porque tenía que ser tan atractivo… Lobo lo olisqueó y él le rasco tras las orejas sonriendo. Si Lobo se le acercaba no podía ser malo… ese perro tenía un buen instinto para eso…

- ¿No vas al agua? Hace mucho calor y se nota que no has pisado una playa desde hace tiempo.

- Que observador.

- Anda vamos, esta estupenda – me tendió de nuevo la mano.

Se la mire y acabe sonriendo negando con la cabeza.

- Debo estar loca de remate – se la cogí y deje que me ayudara a levantarme y fuimos hacía el agua.

Nos metimos y nadamos un rato en silencio.

- ¿Por qué policía? – me miro curioso

- ¿Por qué no?

- ¿Qué te marco en tu pasado para que decidieras meterte en eso?

Tragué, juro que tragué ¿Cómo podía decir aquello? ¿Cómo podía saberlo o haber dado justo en el blanco? Sí… desde luego no se equivocaban en decir que era peligroso. No era para nada el chico descerebrado que aparentaba…

- No te gusta responder ¿eh?

- Suelo ser yo quien hace las preguntas.

Él sonrió y me rodeo la cintura cuando un golpe de mar nos acerco, carraspeé incomoda sin saber dónde mirar.

- ¿Has pedido ya mi historial medio y psicológico?- me aparto un mechón de la cara con suavidad, el roce de sus dedos me hizo estremecer… y me aparte al sentir el propio calor que desprendía mi calor.

- Me temo que eso es secreto de sumario.

- Claro… Niki… ¿puedo preguntarte algo?

- Puedes, que responda será otra cuestión.

Adder volvió a torcer la boca en esa sonrisa entre triste y traviesa.

- ¿Cómo crees que habría sido si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias? Si pudieras olvidar estos malditos tres días.

- No lo sé, creo que no nos hubiéramos conocido simplemente.

- ¿Por qué? – me miro serio

- Tú estás en un mundo y yo en otro.

- Entiendo, no te hubieras fijado en alguien como yo.

- Sería más bien alreves ¿no?

Él rio negando con la cabeza.

- Que poco te valoras – volvió a recortar distancia conmigo y mi pulso se disparo cuando me cogió la mano y me atrajo hacia su cuerpo – Entonces dime que no deseaste esto la primera vez que me viste – colocó mi mano sobre su piel deslizándola lentamente por tu torso.

- ¿Te han dicho alguna vez que te lo tienes muy creído? No me gustan los tipo como tú – me aleje hacía la orilla.

Adder sonrió divertido y vino detrás de mí. Me ardía absolutamente todo, apreté las piernas intentando contener ese maldito cosquilleo que palpitaba dentro de mí y cogí la toalla secándome.

- Niki… ¡oh vamos Nik! – rió poniendo las manos a ambos lados de su perfecto cuerpo - ¿No tienes sentido del humor? Lo siento – me cogió la toalla – Concédeme una tregua, te invito a comer anda. Total, tu lo has dejado muy claro, no soy tu tipo así que estas a salvo ¿no? – sonrió de un modo que puso por las nubes mi ritmo cardíaco.

- Pero nada de tonterías.

- Prometido. Enseguida vuelvo.

Suspire dándome una palmada en la frente y le espere al borde del sendero de subida, el regreso al poco tras despedirse de algunos de los chicos y me cogió la bolsa sin decirle nada. Puse los ojos en blanco y le seguí. Mientras tenía un pequeño monologo interior.

¿Qué demonios estas haciendo Niki? No te conviene para nada, no necesitas esto, no te compliques… es un sospechoso y tu una agente, no te puedes sentir atraída por este tipo… reacciona. No sientas o la fastidiarás

- Mejor vamos en mi coche.

- Como quieras – se encogió de hombros él subiendo tras que lo hiciera Lobo.

- Tú dirás donde vamos.

Me guió por la carretera y por fin llegamos a un restaurante situado en un peñasco, había unas vistas geniales desde ahí de la bahía y en la terraza se estaba de primera y podíamos tener a Lobo con nosotros. El maître nos atendió enseguida y Adder pidió por los dos, ahí si se le noto su verdadera clase social… le observé en silencio y comimos con una suave brisa fresca que enredaba mi cabello.

Para el postre ya llevábamos un buen rato hablando y riendo, ni siquiera sé cómo había sido pero estaba tan a gusto con él que me olvide de todo, era como si no hubiera nada más en el mundo que nosotros. No recordaba cual había sido la última vez que había hablado tanto con alguien, era una especie de intimidad extraña y aunque mi mente me decía que no debía estar allí hice callar a toda razón y cordura. Adder me miro y se puso de pronto serio.

- ¿No tienes miedo a que nos vean? ¿No te importa?

- No estoy haciendo nada indebido.

- No, pero si algún periodista se enterara no lo interpretaría como algo inocente.

Yo deje la copa en la mesa y apoye la espalda en la silla mirándole.

- No quiero ponerte en problemas Niki, no tengo derecho yo…

- Vale, no te preocupes, aquí no hay nadie. Es cosa mía soy mayorcita y puedo cuidarme sola, soy más fuerte de lo que parezco.

- Sí, lo sé, no lo decía por eso. Ahora ya conocen mi cara y quién soy en realidad. Sin mencionar lo del incidente…

- Bueno siempre puedo estar controlándote, ya te entendí la primera vez – sonreí maliciosa guiñándole el ojo y él rió de nuevo iluminando su rostro.

- Por supuesto ¿llevas las esposas por si acaso?

Ahora me reí yo y acabé de meterme en la boca el último trocito de mi helado de mandarina.

- ¿Por qué, vas a ser un chico malo? – clave mis ojos en los de él sin borrar mi sonrisa enigmática.

- Eso depende – dijo dando unos golpecitos sobre la mesa nervioso.


Continuara...

4 comentarios:

  1. Creo que Nikki corre un serio peligro de caer absolutamente rendida en brazos del seductor Adder, se está metiendo en terreno pantanoso y debe mostrar la suficiente cordura de mantenerse al margen y refrenar sus instintos. Por muy apetecible que resulte el muchacho, todavía pesa sobre él la sombra de la sospecha.

    Besos wapa, nos leemos, que últimamente estoy desbordada de curro. :(

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  2. No te preocupes, sabemos que ahi estamos cuando hace falta guapi.

    Pues si, pero aveces sin riesgos no hay historias... jaja besitos.

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  3. Me has dejado en extasis.. eso de continuar luego no se hace (sabias?)

    mi beso
    dru

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  4. jajajaja gracias Dru ;) me alegra que te guste significa mucho. Un saludo de esta lokita por las letras. Muaks.

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