10 de junio de 2010

Noche de Calor - Cap.1

Hola de nuevo, os presento la primera entrega de esta nueva historia que tengo entre manos, así que ire alternando semanalmente la subida de los capitulos de las tres "novelitas" que ocuparan por ahora el blog.

Es decir, cada semana se posteara un capitulo diferente, siendo las historias las siguientes:

  1. La Felicidad Perdida (El Secreto de Lúa)
  2. S.O.S
  3. Noche de calor

Espero os vayan gustando y que comenteis dejando vuestras impresiones, siempre es bueno compartir vuestra opiniones para mejor e inclusoencarrilar las historias, podeis aportar vuestra visión o incluso aportar ideas de como os gustaría que se fueran desarrollando o que os gustaría encontrar. Se aceptan críticas y otras indicaciones e incluso me estoy planteando hacer alguna encuesta para ver opción tiene más aceptación. Lo dicho que todo bloger se alimenta de vosotros pero no olviden que mejor o peor todo se hace con la mejor intención, ilusión y dedicación porque esto es mi pasión, escribo lo que viene a mi cabecita, lo que mi corazón sale y es así de simple y sencillo es por gusto y no se trata de minar ni herir a nadie.

Os saluda en mitad de la noche,

Nikta.




Introducción


Seis de la madruga de un sábado cualquiera en Acapulco, unas cortinas se cierran y el teléfono suena en la comisaría… tras una noche de lujuria, una joven y poderosa heredera aparece muerta junto al chico que la sedujo. Adder, dolorido y confuso es sacado de entre las sabanas aún húmedas y es acusado de asesinato. Pero la investigación, llevada a cabo por una hermosa agente pone de manifiesto una complicada trama de venganzas e intereses entre las dos familias más poderosas del momento.

¿Será Adder el chivo expiatorio o un verdadero asesino?, ¿Es, a pesar de su dudosa vida, el joven traumatizado y bueno que dice ser o un mujeriego problemático sin oficio ni beneficio?

Las pruebas son claras, él la estrangulo, ¿pero a quien vio el vecino tras el brillo de un arma?

Dos familias, un cadáver y una agente no corrupta, un resultado impredecible.

Capitulo 1

Una noche más pensó Adder apartando las húmedas sabanas. Tanteó la mesita y sin dejar de mirar al techo se encendió un pitillo, dio un par de caladas y se levantó.


Como siempre no estaba solo, una atractiva chica rubia dormía a pierna suelta en su cama, apartó el jersey de leopardo del pasillo y se dirigió al baño haciendo rodar un vaso que chocó contra la pared. Tropezó con la licorera que derramo el poco alcohol que quedaba en ella soltando una ristra de maldiciones y por fin encendió el grifo del agua fría metiéndose debajo.

Le dolía la cabeza y tenía la boca reseca, la ducha lo despejó un poco, hacía demasiado calor así que apenas se seco, busco su ropa por el suelo y salió del apartamento a medio vestir hasta que recordó que aquella era su casa.

Rebuscó entre los bolsillos y sacó las llaves, suspiró y volvió a entrar admirando el desastre. Botellas vacías por doquier, vasos aquí y allá, ropa tirada, suelo pringoso… tendría que limpiar, se aparto el pelo de la frente y se puso manos a la obra.

La música, a todo volumen resonaba por todo el complejo, la bajo y contemplo las magnificas vistas que su ático le ofrecía, por su parte, la chica del dormitorio no tardo en despertarse, se ducho y salió de la casa tras despedirse de él entregándole una tarjeta que guardo con todas las demás. No la llamaría, nunca lo hacía. Cambió las sabanas y se fue a comprar esperando a que llegara de nuevo la noche para salir de caza, ese era su único entretenimiento.

Una vez hubo terminado se dejo caer sobre el sofá de cuero negro y su imagen se vio reflejada en la cristalera situada en frente, llevaba los vaqueros desabrochados, iba descalzo y sin camiseta. Su torso musculado estaba perlado de sudor, y el cabello castaño claro se pegaba acentuando sus facciones marcadas y sensuales.

Estaba cansado, hoy no iría al gimnasio, seguramente iría a la playa, sí, lo haría, cogería su tabla y conduciría hasta algún cayo apartado, pero no desconocido y pasaría allí el día exhibiendo su cuerpo atlético y bronceado.

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Ya era Sábado, se había pasado la noche sin pegar ojo sentada en la butaca y con la ropa pegada a la piel a causa del incesante calor, debería ir a trabajar pero no le apetecía. El vaso de agua con lima pendía de su mano lacia hacia un costado, el hielo hacía horas que se había derretido pero aún conservaba algo de frescor, metió la mano en la cubitera y saco un puñado vertiendo la mitad en la bebida mientras deslizaba otro por su bronceada piel haciendo que sus pezones se erizaran.

Abrió los ojos y vio su pistola tendida sobre la mesa de madera, intento alcanzarla con las puntas de los dedos estirándose todo lo que podía desde su posición pero desistió al comprobar que era incapaz de alcanzarla sin levantarse.

Suspiró y tras coger fuerzas se incorporó tambaleándose, dio los buenos días a su lobo y se metió en la ducha, le dolía la cabeza y hacia mala cara. Dejó que el agua enfriará su cuerpo y luego salió chorreando, abrió el armario y saco el pote de aspirinas ingiriendo un par, cerró el armario y pasó la mano por el cristal.

Su tez tostada se reflejo en él, sus labios rosados y apetecibles se abrieron en una mueca de incredulidad, ¿Cuánto tiempo hacia que no se miraba al espejo?, estaba más delgada y sus ojos verdes eran más claros y brillantes de lo que recordaba. Pico algo de hielo con el cuchillo y lo vertió en el depósito del ventilador, cogió el peine y cepillo su larga y espesa cabellera color azabache. ¿Desde cuándo lo tenía tan largo?, lo ignoraba pues siempre lo llevaba recogido. Era una chica realmente hermosa, de sensuales curvas, piel suave y largas piernas bien torneadas como el resto de su firme cuerpo. Cogió la crema y observó de reojo el uniforme “casi” diario, debería empezar a pensar un poco más en ella, iría de compras antes de ir al trabajo pensó, sí, lo haría, tenía que darle otro rumbo a su monótona vida. Así que se dio la loción y se vistió en un salto, llamó a su compañero y lo saco a pasear antes de dirigirse al centro a gastar unos cuantos ahorros.

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El armario se cerró con un leve siseó y su imagen quedo al descubierto, ya estaba listo, pantalones blancos y camisa a juego para realzar su bronceado, cogió las llaves y con paso decidido se dirigió al local elegido, uno, dos, tres pasos ya esta, estaba dentro, alfombra roja y luces de neón azules, todo muy chic y ¡caro!

Adder se deslizó entre la gente y pidió una copa en la barra, Bacardi con lima para no perder la costumbre, miró hacia la pista y sonrió malicioso al encontrar lo que buscaba, dio un trago y se aproximo hasta su objetivo.

- Esta es la noche – se dijo para sus adentros y tras aguardar unos segundos la chica se le acercó.

Era una mujer atractiva, de pelo corto rubio y rizado, ojos azules y vestido de Gucci, zapatos Jimmy Choo y bolso a juego, dio una calada a su pitillo y libero el humo en la cara de Adder que le tendió una copa, intercambiaron un par de miradas y al poco ya bailaban (bueno lo intentaban) entre magreos y más alcohol. Ambos sabían lo que querían así que no perdieron más tiempo, ella le hizo una seña y él la siguió hasta la salida donde le tendió las llaves de su Aston Martin descapotable con matrícula Kylie. Sonrió complacida y de un salto se repantigó en el asiento del acompañante esperando a que su improvisado chofer hiciera lo propio.


- Vamos a tu casa – le pidió susurrando en su oído a la vez que su mano reptaba por el “cambio de marchas”, rió y se aparto el cabello de la cara dando un grito al sentir el rugido del motor acelerando a medida que enfilaban hacía el apartamento.

La puerta se abrió y tiro el bolso al suelo a la vez que, bajándose los tirantes dejaba que el vestido cayese al suelo, y sin dejar de besarse se afanó en desnudar a su compañero mientras iban dirigiéndose hacía la habitación dejando tras de sí una estela de ropa y botellas vacías que se estrellaban en el suelo inundando el lugar con el olor dulzón del ron. Cayeron sobre la cama y dieron rienda suelta a sus deseos hasta quedar bien satisfechos.

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Suspiró y con resignación miró el reloj, las tres de la madrugada y nada, ya llevaban más de tres semanas con aquello y no habían tenido éxito. Aquella misión era una pérdida de tiempo pero no había una opción mejor, se aparto el mechón que caía por su nuca y bebió un trago de su Martini. Miro a su alrededor y estiro las piernas discretamente cambiando de postura, ya estaba harta de largar a niñatos y machitos gilipollas que tan sólo intentaban meterse en sus bragas noche tras noche con ese chunda chunda ritual metido en los oídos, estaba claro que aquel tipo no aparecería, es más, estaba segura de que aunque estuviera no se acercaría a ella, era demasiado listo.

¡Joder! Quería atraparlo de una vez por todas, ya habían muerto demasiadas chicas a manos de ese psicópata. Volvió a echar un vistazo al local, debía ser un chico atractivo, agradable y sobretodo de labia viperina, ya que las seducía sin problemas, no se trataba del típico gigoló de discoteca de eso estaba segura así que fue descartando instintivamente a los chicos que iba viendo.

- Aburrida – dijo de pronto una voz a su izquierda. Niki se sobresaltó y se giró para ver a su interlocutor - Llevo un rato observándote, y he llegado a la conclusión que no estás aquí por placer ¿esperas a alguien o estás trabajando?

- Me temo que me han plantado.

- No me lo creo, una chica tan guapa como tu ¿quién sería capaz de rechazarte?

- Un imbecil- dijo con naturalidad.

- Eso seguro, soy Ike – se presentó alargando su mano. Niki se la miró y cuando por fin se decidió a estrechársela él la agarró del brazo acercándola hasta él, ella dudo un instante pero luego sonrió al notar una copa en su mano y oír la voz de él murmurar es un placer en su oído. Ella se presentó y conversaron hasta que su móvil empezó a vibrar en su bolso.

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Cuando despertó al día siguiente le dolía la cabeza, era como si un elefante bailara sobre su cerebro, intentó levantarse pero apenas tenía fuerza y el sabor a sangre en su garganta le hizo sentir nauseas, tosió y se llevo la mano a la nuca que estaba húmeda y pegajosa.

Acercó su mano a la altura de los ojos y se levanto como un resorte al ver las manchas de sangre sobre sus yemas.

No recordaba absolutamente nada, la cabeza le daba vueltas y tenía la sensación de que iba a desplomarse en cualquier momento, intentó recordar que había hecho la noche anterior pero era como una página en blanco, tosió un par de veces más y probó a levantarse cayendo sobre una botella de ron que se desparramo, maldijo entre dientes y probo a levantarse sin dejar de repetir la palabra mierda una y otra vez. Se sentó sobre el suelo mojado y saco un pitillo de la mesita, lo encendió y dio una buena calada que le sentó como un tiro, se levantó y dio un paso clavándose un cristal y volvió a soltar una retahíla de maldiciones y tacos mientras llegaba al baño cojeando, estiro de golpe la toalla y metiendo el pie bajo el grifo se quitó el cristal con una mueca de dolor y se lo vendo como buenamente pudo, volvió al dormitorio, eran las casi las cuatro y media de la madrugada, la vista se le nublo y sintió como la almohada se incrustaba sobre su cara.

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Las sirenas de los coches patrullas hizo aumentar su dolor de cabeza, Jack, su compañero le alargó una taza de café intentando que Niki bajara las manos de sus ojos.

- Gracias Jack, pero no me gusta el café- refunfuñó como una niña

- Lo sé pero te sentara bien – insistió haciendo que lo cogiera acercándole el vaso a los labios.

La llamada se había producido hacía unos diez minutos, la alarma la había dado alguien desconocido pero la policía ya se había puesto en marcha, por fin apagaron las sirenas y el motor dejo de ronronear definitivamente, aunque para ella más que eso era un zumbido constante. Abrió la puerta y bajo del coche para dejar que el aire le diera en la cara.

- Yo iré subiendo, no sea que nos desbarajusten las pruebas esos inútiles- comentó Jack poniéndose bien el cuello de la camisa.

- Está bien, cuando nuestros colegas hayan terminado avísame.

- De acuerdo.

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Aporrearon la puerta varias veces pero nadie respondió, un minuto más tarde ya estaban dentro, un golpe seco y un tirón brusco levanto a Adder de la cama, apenas tocaba el suelo y le falta el aire, abrió los ojos y lo único que logro ver de forma borrosa fue a cuatro policías que le examinaban abriendo desmesuradamente sus ojos sensibles a la luz.

Le echaron las manos a la espalda y el frío acero de las manillas se cerró sobre sus muñecas con fuerza, no entendía nada, tenía la garganta reseca y pastosa, alguien le tiro del cabello para que levantara la cabeza, pero lo único que oía eran murmullos lejanos.

- Este tío va puesto hasta el culo- escucho comentar pero los ojos apenas se le mantenían abiertos.

- Adder Castillo, queda detenido por el asesinato de Kylie Mckoy. ¿Entiende estas acusaciones? Tiene usted derecho a un abogado, si no puede pagarse uno se le otorgara uno de oficio…- la voz del oficial se fue apagando pero sus primeras palabras aún resonaban claramente en su mente, intento resistirse, protesto y forcejeo pero un golpe en el estomago lo dejó plegado y sin resuello hasta que lo último que pudo ver aparte de la tapicería manchada del coche policial fueron las rejas de la celda cerrándose tras de sí y el sonido seco de la llave al girar en medio del silencio.


Continuará....

2 comentarios:

  1. Wow Nikta, esta historia tiene todos los ingredientes para enganchar al lector: protagonistas guapos y jóvenes, intriga, y un muchacho ocioso y sin ningún tipo de respeto por el género femenino. Por cierto, yo también soy asidua al Bacardi con lima... jejejjeje

    Espero el siguiente capítulo

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  2. Me encanta el primer capitulo..me ha dejado intigada...tiene de todo la historia!!!!

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