1 de junio de 2010

El Baile

Lúa había permanecido en silencio durante todo el viaje, estaba como ausente y seria, por no decir tensa. Y la verdad era que, aunque estuviera acostumbrada a lo que iba a encontrarse estaba nerviosa.

Seguía habiendo ese no se qué que la desasosegaba, Andrei le estrecho la mano con suavidad para hacerle saber que no estaba sola pero aún así no conseguía calmarse a medida que el reloj devoraba las horas y señalaba por fin la hora de la verdad.

June y Andrei esperaban en la salita, ambos compartían aquel mismo silencio tenso de horas antes. La puerta de Lúa se abrió y salió por ella dirigiéndose hacia ellos que contuvieron el aliento. Casi parecía que flotase, tenía un porte tan digno y sobrecogedor… Andrei le tendió el brazo y Lúa lo rodeo dedicándole una fugaz sonrisa.

- ¿Lista?

Ella asintió y miro a June que asentía a su vez sintiendo como su corazón se aceleraba con un encogimiento recordándole aquel mal augurio que no la abandonaba. Hoy se decidiría todo, como decían la suerte estaba echada sólo faltaba jugar los ases y conocer los jugadores. Suspiro y miro el deslumbrante aspecto de Lúa, aquel vestido negro y morado destacaba aún más la perfección de su cuerpo femenino de forma elegante y sensual. Se mordió el labio inferior y deseó desechar esas frivolidades de su mente, pero por un momento desearía poder ser ella la que llevase algo así y ver los ojos de la persona amada mirarla de aquel modo arrollador. Carraspeó y ando junto a Lúa que la miraba con su preciosa cara serena, almenos ella no la miraba con compasión ni ternura… eso no lo soportaba.

Ya era bastante duro tener que ir siempre de la mano de alguien como para que los suyos la trataran con deferencia por su aspecto frágil y dulce. Ella no era dulce, no era ingenua ni tonta.

Enseguida el vehículo los dejo frente a la verja del palacete, la alta verja de hierro forjado ya estaba abierta y un sendero de antorchas y altos arboles reseguían el camino hacia la sinuosa contrucción. Los jardines en penumbra parecían al acecho, el mozo les abrió la puerta y Andrei les tendió una a una la mano para ayudarlas a bajar como buen caballero, la alfombra roja ascendía por la escalinata y una vez con Lúa a su lado miro a June que permaneció a un lado y arqueó la ceja.

- ¿No vienes con nosotros? – se extraño Andrei.

- Voy con alguien.

- June – se acerco a ella Iser tendiéndole la mano.

Andrei gruño y Lúa le puso una mano en el hombro.

- Tranquilo, no pasa nada – le susurró Lúa al oído.

- Andrei, Lúa – los saludo con una grácil e impoluta reverencia – Os la devolveré más tarde si ella lo desea.

June entrelazo su mano con la de él y ascendió por la escalera tras dedicarle un guiño cómplice a Andrei, siempre era mejor tener bien cerca a los enemigos…

- No te dejaré sola – miro a Lúa

Ella le sonrió y absorbió el olor que se desprendía de la piel de Andrei cuando la envolvió entre sus brazos besándola.

Las risas de un grupo lejano la hicieron saltar y tras relajarse miro la entrada de donde salía una agradable música y se dirigió hacia esta de la mano firme de Andrei. Sólo esperaba que el ensordecedor latir de su corazón no fuera audible en ese momento para los demás.

Las luces doradas fue lo primero que vieron a medida que subían las escaleras, allí otro empleado recogió todo lo que no necesitaban guardándolo en un guardarropía. Andrei volvió a mirar a Lúa y le entrego su emplumada mascara exquisitamente decorada con brillantitos y delicadas filigranas.

El joven que esperaba a un lado la indicación de Andrei abrió la enorme puerta y la pareja cruzó al otro lado otra escalinata los recibió, desde lo alto de esta se podía ver toda la sala. Lúa trago discretamente y adopto su postura natural, digna de una reina. Andrei sonrió tras la máscara y levantando sus manos iniciaron el descenso mientras ambos observaban la inmensidad de la sala.

Muchos de los presentes dejaron de danzar mientras la música sonaba para mirarles, todas esas mascaras, los elegantes trajes, el olor a perfume y esas miradas casi le hicieron rodar la cabeza a Lúa. Casi parecía la escena de una película de época, una vez llegaron al final de la escalera otro hombre anuncio su llegada.

Los murmullos no se hicieron esperar pese a quedar amortiguados bajo el sonido de los violines y el resto de instrumentos, y ambos avanzaron por el centro del pasillo que habían abierto, sus miradas la taladraban sometiéndola a un minucioso escrutinio, era algo angustioso pero siguió con la cabeza erguida y la mano elegantemente apoyada con delicadeza sobre la de Andrei que avanzaba de igual modo pese a estar pendiente de Lúa, él sabía perfectamente lo impresionante y angustioso que podía resultar aquello…

Todos aquellos desconocidos gélidos y peligrosos observándote… nada muy agradable pese a lo elegante y hermoso que podía parecer desde fuera.

Andrei se detuvo y atrajo a Lúa hacía él cuando estuvo frente a él cogiéndola para bailar, una vez roto el momento inicial se retiraron a un lado aceptando una copa de les ofrecían.

Lúa recorrió de nuevo la sala con la vista, al final de todo estaba el estrado con las sillas del consejo ahora vacías, cuando fuera la hora estos entrarían por la puerta del fondo y las ocuparían. Andrei iba explicándole todo el protocolo y diciéndole nombres mientras ella le escuchaba con atención intentando retener toda la información que le daba.

Suspiro una vez más e ignoro todas las miradas que convergían sobre su persona y observo a June que estaba en un rincón apartado e íntimo junto a Iser que estaba frente a ella algo encorvado. June río a algo que este dijo y se llevo la mano a la boca para volver a dejarlas tras la espalda tocando la pared.

- ¿En qué piensas June? – la miro Iser fijamente con el semblante ahora serio.

La verdad es que hasta ese momento habían estado tan a gusto… incluso había reído, hacía mucho tiempo que no recordaba lo que era disfrutar así de una compañía, divertirse compartiendo complicidades y tonterías.

- Cyrus me llamo Casandra – murmuro aún sumida en sus cavilaciones y luego alzó la cara sorprendida de estar respondió a las preguntas del otro de forma tan natural ¿Por qué lo hacía? No podía fiarse de él. Pero era tan agradable… no parecía para nada el mismo tipo frío y agresivo que conició hace ya unas noches.

- El oráculo de Apolo… - ella siguió mirándolo atentamente con curiosidad creciente – Eso es porque lo fuiste June. Tienes el don de la visión. Puedes causar dolor y anular los dones de los demás para protegeros. Eso sin contar que te has convertido en una adversaria a tener en cuenta a pesar de todo – June parpadeó incrédula – Dime June… ¿has visionado algo desde hace unos días? – ella negó con la cabeza – Eso significa que él está aquí… - tenso la mandíbula.

- ¿A qué te refieres con que él está aquí?¿Quién? Iser… no me gusta nada lo que estás insinuando.

Iser siguió con la vista fija en ella a la vez que una inusual calor invadía la estancia erizándoles el bello, era una sensación extraña, apabullante y sobre todo angustiosa, los nervios de June se dispararon crispándole los músculos. El pulso se le lanzo a la carrera e intento llevarse aire a los pulmones con una mano en el estomago, no podía apenas respirar y un impertinente cosquilleo recorrió su menudo cuerpo aniñado. ¿Por qué le resultaba familiar esa sensación de éxtasis y terror? Sus pupilas se dilataron y se volvió inmediatamente hacia el estrado donde estaban situados los tronos, el silencio era alarmante, así como aquella oleada general de alarma.

La puerta se abrió tras un silencio sepulcral roto por el aviso de la entrada del consejo y trago.

El pulso de Lúa se disparo a medida que los lugares fueron siendo ocupados a excepción del de Galen que permaneció de pie al borde del estrado.

- Bienvenidos seáis todos hermanos, espero que la velada de esta noche sea grata para todos. Hay mucho de lo que debemos hablar – hizo una pausa mirando la audiencia – Como sabéis he decidido que ha llegado el momento de ceder mi puesto y de ocupar las lamentables perdidas que hemos sufrido – desvió su atención hacia uno de los lugares vacios.

Los murmullos volvieron a recorrer la sala como una oleada. Pronto todo estallaría como la pólvora.

- No voy a extenderme mucho más porque la noche es larga y me gustaría que a pesar de todo lo que hay por debatir todos pudierais disfrutar de la fiesta. Además, se que estáis impacientes por conocer quién estará al mando… - extendió su mano hacia la puerta con una sonrisa que borro enseguida – Azael…

Una figura oscura se recorto en la puerta y a medida que avanzaba la luz iba iluminando su cuerpo, era alto, afilado con movimientos felinos, de pecho ancho y fuerte, su rostro duro y masculino era peligroso y sumamente atractivo pero fueron sus ojos increíblemente dorados los que tan dolo salir fueron directos como un ave de presa a los de Lúa cuyo pulso se puso a la carrera cuando torció sus labios en una sonrisa enigmática.

Continuará…

Nikta

1 comentario:

  1. ainnnssssss que me quedo chofff
    pude imaginarme mientras leía ese pasillo de antorchas, el jardín en penumbra, la sala maestuosamente decorada, y esos bailarines ataviados con sus máscaras venecianas...
    Una sorpresa y un placer el descubrir a mi June tan poderosa y digna de tomar en cuenta, espero que Iser sea agradable con ella y no le llene el corazón de falsos anhelos.
    Espero la continuación para descubrir la identidad del nuevo personaje

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