23 de mayo de 2010

El día antes del baile

Desde hacía dos días Lúa se había vuelto taciturna y reservada, sus hermosos ojos estaban apagados y sus labios siempre estaban apretados en una mueca de preocupación, Andrei ya no sabía qué hacer y encima estaba esas malditas pesadillas que la asaltaban cada vez de se dormía haciéndola despertar envuelta en sudor, gritos y un llanto amargo. Empezaba a temblar y ni siquiera su abrazo conseguía calmarla, le sucedía algo terrible pero no hablaba de ello.

Suspiro una vez más desvelado y en la penumbra de su hogar recostó la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá. June lo observaba desde la puerta de su habitación con pesar y tras asegurarse de que no iba a rechazar su compañía se sentó a su lado respetando su silencio apoyando su mano sobre la de él.

- No sé qué más puedo hacer June, me siento frustrado.

- Dale tiempo, al fin y al cabo es lo que más tenemos ¿no? – fijo sus enormes ojos en él.

Andrei sonrió y le revolvió el peo ¿Qué haría sin su pequeña June? Siempre tan practica y desenvuelta…

- Cierto.

- Andrei… - se puso seria – No deberíamos ir a ese baile, tengo un mal presentimiento.

Él la miro dejando escapar el aire lentamente de su cuerpo y asintió.

- No podemos hacer otra cosa. Están sucediendo demasiadas cosas últimamente y no es habitual.

- ¿Qué no me has contado Andrei? ¿Crees que no he dado cuenta de que hay muchos de los chicos del cuerpo de elite vigilando las calles? Las normas no se están siguiendo ¿aún hay neonatos liándola?

Andrei se froto las sienes cansado y miro a su pequeña ¿Qué podía decirle? Ya ni él sabía nada. Y la carta de Galen aún le quemaba la mano… ocupar él su lugar ¿Cómo iba a hacer aquello? Él desconocía tantas cosas y los había odiado tanto…

¿Por qué le ofrecía el puesto si ya estaba adjudicado a otro del que nadie sabía absolutamente nada? Su viejo amigo le ocultaba demasiado y las posibilidades que se barajaban no le calmaban en absoluto.

Lúa se revolvió en la cama y ambos miraron hacia la habitación, la puerta entre abierta les dejaba entrever su figura crispada, estaba soñando de nuevo y al poco se despertó jadeando.

Se aparto el pelo pegado a su frente y se abrazo las piernas apretando los ojos con fuerza. Sus músculos aún tensos ardían y se sentía morir. Nunca debió reunirse con León y Edriene a escondidas, aquello sólo hizo empeorar su estado y no podía dejar de pensar en sus palabras, sabía de no debía dudar pero…

- No entiendo como habéis burlado el hechizo pero no podrás evitarlo Lúa ¿Cómo piensas evitarlo? Tú no sabes nada de tu destino. Acepta que no cambiaras nada, nos perteneces. El collar no se destruyo pequeña.

Le había dicho León, su cuerpo se estremeció una vez más y una lágrima amenazo con rodar mejilla abajo. ¿Por qué no había destruido ese maldito talismán? Era casi lo único que podía encarcelarla ¿Por qué no lo había hecho? Una punzada de dolor cruzó su corazón ¿estaba realmente condenado su amor? Pero ella quería sentir, estaba viva, era la única dueña de su vida y era ella quién tenía la fuerza ¿Por qué todo aquello? No lo entendía. Pero esa nueva pequeña traición… casi era como que él mismo hundiera el puñal en su corazón.

- ¿Cuántas veces más dejarás que te mate? Sólo es una marioneta Lúa.

Ella se tapo los oído y sacudió la cabeza, no había nada imposible, no podía volver a repetirse la misma historia ¿estaba condenada a eso? ¿A repetir una y otra vez los mismo errores? ¿Acaso no era ella quién debía decir destinos y dirigir? Ella podía comerse el mundo era un peligro para todos, un peligro que debía ser controlado. Quizás si tenía razón él que le dijo que no debería haber nacido…

¿Tanto habían minado su personalidad? ¿Cómo había dejado que la hundiera y usaran así? Sólo esperaba que ellos no supieran que esta vez era distinto, que había algo que no sabían… de todos modos estaba inquieta, nerviosa. Había algo acechándola, amenazándola… sentía su aliento tras su nuca y su energía embriagadora envolviéndola de forma seductora, era algo atrayente y aterrador a la vez y eso… era verdaderamente alarmante.

- Nunca podrá tenerte, no te quiere de verás Lúa. Traicionó todas las reglas de los Padres Lúa, se dejó engañar, te daño y se condeno. Jamás recordará en cambio nosotros…

Se obligo a no pensar más y se levanto de la cama para dirigirse a la ducha, sabía que Abdrei y June estaban pendientes de ella y tenía que ser fuerte. June había averiguado demasiado y era peligroso, peligroso para todos y para ella y aún no sabía cómo iba a protegerlos si ni siquiera sabía cómo controlar su propia condición aún. Los ataques constantes de sus enemigos la debilitaban y ella hacía todo lo posible para sus compañeros no supieran de ellos, no era sencillo bloquear los sentidos de June y ocultar la magia además Andrei seguía sin demostrar recordar absolutamente nada ¿había sido un error? No… lo que sentían era real, estaba harta de ocultarse, de dejarse llevar… y aquel maldito baile erra un grave error.

Pero tenía que ir, es más deberían estar arreglándose ya para partir… abrió el agua con un suspiro y se metió debajo dejando que esta se llevase sus pensamientos desagüe abajo y se intento relajar sintiendo el agua resbalar por su espalda. Cuando se volvió Andrei estaba frente a la ducha mirándola, parpadeó sobrecogida y se quedo quieta dando un paso atrás cuando él la atrapo contra la pared y la beso.

Su calidez arrolladora acabo de llevarse su angustia su se colgó de su cuello cuando la alzo a peso introduciéndose en ella, gimió y dejo que fuera su ser el que tomara las riendas alejándola de allí, sólo estaba él y ella, nada más… hasta acabar ambos en la cama presos de su propia pasión. Andrei era tan intenso y salvaje, quizás era esa alma rebelde e independiente lo que tanto deseaba, él era y sería el único que realmente conocía como era ella, nadie más. Él que podía ser el más terrible demonio guerrero y el hombre más dulce que existiera sobre la faz de la tierra. Andrei tenía alma, su corazón latía y podía comprender el mundo, él no quería el poder sino que fluía con él.

El estallido final fue tan abrumador como siempre, jadeó y le mordisqueó el hombre paro intentar no gritar mientras se estremecía, abrió despacio los ojos y le sonrió acariciando su mejilla. Andreí la beso y aún sobre ella la miro con sus profundos ojos.

- Deberíamos irnos ya – dijo con voz ronca.

Lúa asintió pero se abrazó a él sin ganas de moverse, suspiro y volvió a mirarle, quizás tras ese día no podría volver a estar así con él si quería mantenerlos a salvo.

- Lúa, estaré a tú lado. No te dejare sola.

Ella sonrió dándole un fugaz beso y se levanto dándole la espalda para que no viera su cara de tristeza, tener que separarse de él de nuevo sería casi como morir otra vez. Lo más duro de todos modos sería conseguir que se fueran intactos. ¡Tenía que pensar algo maldita sea! Odiaba sentirse tan inútil con todo lo que podía hacer… quizás esta vez tuviera que usar ella la amenaza. No dañarían a los suyos, no la chantajearían, esta vez sería ella la que iría un paso por delante, ya iba siendo hora de que aprendiese a usar su fuerza y que mejor modo que practicando.

Quizás al fin y al cabo aquello velada fuese a ser divertida sonrió maliciosa arreglándose.

En pocas horas ya estarían en su hotel esperando la noche del temido baile de mascaras.

Continuará…

Nikta.

1 comentario:

  1. empiezo a vislumbrar levemente el misterio que rodea a Lúa, y creo que será interesante ir descubriendo más a poquitos.
    Me gusta cómo describes sus encuentros íntimos, una dulzura y una unión sublimes.
    Nos vemos en el baile... ;D
    besos

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