22 de mayo de 2010

Descubriendo el pasado

La lúz iluminaba ya por completo el salón y Andrei observo cómo esta incidía sobre Lúa de un modo extraño pero no le importaba, ya no quería pensar más, sólo estar con ella,

- ¿Y qué me voy a encontrar en el baile Lúa?

- Problemas

Andrei suspiro mirándola aún fijamente y acarició la mano de Lúa de forma distraída.

- ¿Cuántas sorpresas más me tienes reservadas? Espero que tantas emociones no acaben con este viejo vampiro que no recordaba tener corazón – bromeo con una sonrisa sin soltar la cintura de ella que río llenando el dañado piso con su alegría.

Lúa hizo una mueca traviesa y le paso las manos tras la nuca.

- Mmm unos cuantos… pero descuida – le guiño el ojo – Sobrevivirás – le mordisqueo el labio inferior aún con una sonrisa.

- Entonces tendré que aprovecharme bien ahora – la acerco más a él besándola.

Ella volvió a reír divertida y lo aparto con suavidad.

- Por supuesto pero mejor luego, estoy hambrienta – sonrió aún con el rubor tiñéndole las mejillas.

Andrei rió de buena gana y ambos salieron tras arreglarse para ir a alimentarse, una vez saciados y de dejarse llevar por la terrible cadencia de los corazones negándose a sucumbir dieron un agradable paseo para seguir luego el consejo de June volviendo a retozar en la cama como dos chiquillos.

June era incapaz de descansar, llevaba ya más de veinticuatro horas sin dormir pero sus neuronas se negaban a dejar de pensar, miro el reloj y con un bufido se levanto una vez y salió de casa. No podía contener más sus ansias de saber… ella había visto y algo se agitaba sin tregua en sus entrañas pidiéndole a gritos que revolviera aquello.

¿Qué terrible secreto escondía Lúa? ¿Quién era? ¿Y Andrei… siempre tan contenido y humano? ¿Qué era aquello que no conseguía recordar, que era esa energía que entre veía encerrada en él? Siempre había sabido que Andrei era más complejo de lo que parecía, el también cargaba un misterio sobre sus hombros, siempre decía que era su castigo ¿pero por qué? Ella aún recordaba verlo despertar en mitad de la noche gritando tomado por horribles recuerdos que lo torturaban hasta hacerlo enloquecer. Lo había visto volverse terriblemente peligroso como si no fuera él.

Aquello no podía seguir así, tenía que saber. La mansión de Cyrus lucia maravillosa bajo la dorada luz del sol, lo que antes parecía un mal presagio tétrico ahora era resplandeciente, las líneas victorianas de la construcción era soberbia y simplemente perfectas dentro de su sobria elegancia y opulencia. Atravesó la verja sin pulsar el timbre y cruzo la puerta que el sirviente ya mantenía abierta para ella.

June sonrió para sus adentros y subió otra vez aquella escalinata llevándose una mano al estomago pues tenía la sensación de estar repitiendo exactamente las mismas cosas una y otra vez. Alzo los nudillos para picar en la puerta del despacho del vampiro pero luego se detuvo, aquello no era necesario para nada.

- Deberías haber comido algo June.

- Sabía que me ofrecerías algún piscolabis querido Cyrus – dijo ella como si nada arrancando una sonrisa a este que la observaba pasear sus deditos sobre los objetos que descansaban en las estanterías.

- ¿Aún recuerdas como se interpretan las estrellas June?

- Si ¿Por qué?

- Entonces deberías pasar aquí parte de la noche. Siempre has sabido descifrar los signos querida pitonisa…

June se volvió prestando toda su atención en él.

- O quizás debería decir Casandra.

- ¿De qué hablas Cyrus?

- Oh, claro… eso fue en otros tiempos, tú no lo recuerdas. Una verdadera lástima que permitieran esa debacle – murmuró sirviendo una copa de elixir carmesí que tendió a la pequeña – Pero quizás sólo sea cuestión de volver a despertarlo al fin y al cabo donde hubo fuego siempre quedan rescoldos. Acompáñame.

Ella lo observo en silencio un buen rato y finalmente lo siguió aceptando la copa que le tendía, en verdad la necesitaba… ella también debería haber ido a alimentarse como era debido pero con todo aquello ni siquiera había prestado atención a sus propias necesidades. Cyrus echo la vista atrás una fracción de segundo antes de volverse hacia las puertas de la gran sala de la biblioteca y empujo las puertas con elegancia.

Estas se abatieron con suavidad y la luz del sol incidió en impertinentes haces sobre el pulido suelo entrando através de los ventanales. Las cortinas de terciopelo granate estaban cogidas a cada uno de los lados de estos, suspiro apretó los dientes al notar la presencia de otro no muerto en la sala.

- ¿Qué hace él aquí? – increpo a Cyrus con frialdad recalcando el él con los ojos puestos con dureza sobre Iser.

- Quiere saber al igual que tú.

- Él ya sabe y esta con ese traicionero de Hitch. So obsesión por Andrei ha ido más allá de lo correctamente admisible. Haría arder toda la ciudad por tenerlo.

Cyrus torció la boca y desestimo el veneno y el odio que rezumaban las palabras de June porque muy en el fondo sabía que había algo más en aquella reacción de la vampiresa. La presencia de aquel hombre la alteraba y June siempre era impasible ante todos a menos que fuera la guerrera. Siempre era fría y comedida, cínica pero sobretodo agresiva a otro nivel. Aquel desprecio camuflaba otro sentimiento muy distinto.

- Él no te merece June – paso junto a ella Iser – Lamento que mi presencia te resulte tan insoportable. Pero tienes razón soy un tipo despreciable un burdo asesino del consejo.

- ¿Podemos empezar? – los miro Cyrus con los brazos cruzados a al altura del pecho.

June gruño por lo bajo y vacio su copa ocupando la silla que retiro para ella, odiaba sentirse como una marioneta y más verse como en el primer día de colegio. No lo soportaba y Cyrus estaba disfrutando de lo lindo con su cara malhumorada. ¿Por qué demonios tenía que estar Iser allí? ¿Era acaso una prueba del consejo? ¿Un espía? ¿No confiaban acaso en dejar a Cyrus solo con ella? Sin darse cuenta miro de reojo al aludido y sus mejillas se encendieron al encontrarse con la mirada de este y rápidamente la aparto. ¿Por qué no intervino para ayudar a su compañero cuando Andrei podría haber herido a Hithc? Debía saber que Andrei jamás se rebajaría a eso porque al otro le dolería más su desprecio que un buen puñetazo en la cara. ¿Qué papel tenía allí el “as” del consejo?

- ¿Seguimos de cháchara señoritas o vamos pro faena? – los miro por turnos molesta.

Cyrus sonrió fugazmente y coloco varios volúmenes frente a los ojos de la ansiosa vampiresa.

- Vas a estar bastante entretenida ¿otra copa?

Iser asintió y June cogió el primero de los tomos encuadernado en piel negra, retiro el cerrojo con sumo cuidado y conteniendo el aliento abrió el libro sintiendo el tacto apergaminado de sus hojas y el olor de la tinta, aspiro y resiguió el grácil trazo de aquella escritura con sus dedos mientras empezaba a leer para sus adentros.

Y deberán darse diversas condiciones para que los ojos de la Dama vuelvan a abrirse, plateado su color así como lo es su símbolo. Las conjunciones serán las que marquen el inició, el día será noche y la noche día como signo de su procedencia. Dualidad eterna, triple en su inicio”

Los labios de June repitieron la última frase una vez más y sus ojos se fijaron en la ilustración que había casi al final de la página, su corazón empezó instintivamente a latir más deprisa y siguió leyendo:

“ Se fundirán en la elegida parte de los dones ocultos de la triple, reencarnación de lo que fue en los tiempos oscuros la señora de los cielos, creadora, madre, hermana y amante. Señalará la lanza de la noche la luna negra. Para retomar su legado saqueado”

- Por todos los… - murmuró observando la pintura que recreaba una ancestral batalla.

Así que el tema venía de otro tiempo, tenía que buscar más atrás. Cerro el libro tras ojearlo rápidamente anotando mentalmente los puntos más importantes y cogió el libro más antiguo de todos los que había sobre la mesa. Dio un sorbito a su copa y abrió la tapa con sumo cuidado bajo la atenta mirada de ambos chicos que almenos siguieron en silencio. Las pupilas de June se dilataron, en aquel libro había tantas cosas que deseaba saber… si sólo pudiera retenerlo entero... era tanto lo que ahora estaba comprendiendo ¿ Por qué se lo mostraba ahora a ella cuando siempre lo habían vetado a cualquiera que no fuera del Consejo? Y quizás ahora entendiera porque… o no del todo, esos conocimientos deberían enseñarse.

Pero en toda aquella recopilación de vidas pasadas que se remontaban más allá de lo comprensible, había algo…lo que buscaba estaba allí o almenos parte de la explicación. Una historia de amor, traición y codicia… al fin y al cabo eso debía ser igual en todos los mundos, por que el sentir ya fuera humano o divino era idéntico para todos.

Lo que creía una simple leyenda ahora sabía que era cierta, y sus ojos estaban leyéndola eones después, tenía que avisar a Andrei, el debía saberlo, tenía que abrir los ojos a tiempo, debía recordar su pasado… tantas vidas habían transcurrido… pero debía hacerlo o estarían en peligro. Había demasiados cabos sueltos aún pero su cabecita se afanaba por ir haciendo las conexiones. Nada pasaba por causalidad, había pequeñas pistas por todos lados…

Desecho una desobediente lagrima de sus ojos y cerro el volumen, tenía mucho en lo que pensar, si no se equivocaba la cosa se iba a poner muy fea y no tendría tiempo de organizar nada. ¿Pero si el consejo sabía de ese asunto…

El vello se le erizo sólo de pensar en esa posibilidad, debió hacer caso a sus instintos, debió haber detenido a Andrei, tendría que haber esperado pero era inevitable. ¿Cómo pudieron reencontrarse así? Había algo oscuro metiendo la mano, lo sentía en cara poro de su piel, era una presencia opresiva, saturaba los sentidos y la hacía estremecer, era algo tan subyugante…

- “ Y el que permaneció imparcial movió los hilos del destino al intervenir tras siglos de contemplación. Los planos se acercaron, las puertas se abrieron y el sello se debilito rompiendo las ataduras que frenaban el resurgir del último legado de los antiguos. Mientras, agazapado en las sombras del día espera el tigre revelar su presencia y reclamar lo que siempre deseo fundiendo antiguos pretendientes en uno mismo” – recito recordando uno de los versos del libro abstraída de la presencia de los otros dos vampiros que intercambiaron una mirada sombría.

Cyrus se echo hacía atrás y la observo con detenimiento ¿Era posible que en tan poco lo hubiera captado todo? Desde luego aquella era una criatura extraordinaria, sublime sin duda. Era increíble ver en acción a aquella pequeña genio.

Ninguno de sus congéneres se había parado a pensar en las dificultades que debía superar día a día June ¿Cuánto hacía ya que la habían hecho lo que era? Aún hoy se negaba a aceptar que fue un ataque sin premeditación, June era una pieza demasiado importante como para que todo hubiera sido una simple fatalidad del destino. Siempre creyó allí había intervenido la mano oscura de alguno de los de arriba y sin embargo como bibliotecario nunca halló nada, salvo quizás algún pasaje sospechoso.

June alzó la cabeza y sus rizos enmarcaron su aniñado rostro, suspiro y desvió la vista hacía Iser que ahora s estaba concentrado en uno de los grabados que ocupaba las dos páginas del tomo que tenía enfrente. Resiguió las líneas duras de sus facciones masculinas, su piel no tenía ni una simple marca… su nariz afilada daba cohesión a su hermoso rostro confiriéndole esa agresividad tan sensual sino casi podría parecer según como un rostro juvenil ¿Qué edad tendría cuando ocurrió? No parecía que hubiera sido siempre así. Tenía los pómulos suavemente marcados y los labios perfectamente definidos. Un mechón rebelde se su cabello negro caía sobre su frente, lo llevaba peinado de punta y resaltaban el tono de su piel. Los ojos turquesa de este seguían fijos en el lienzo y June se entretuvo mirando sus manos, parecían demasiado finas para ser las de un matón pero que esperaba… ¿manos rudas y enormes? Eso no les hacía ninguna falta a ellos para ser letales.

Los dedos de Iser acariciaron con suavidad la página y ella entreabrió los labios atrapada en su delicado movimiento ¿Por qué la desconcertaba tanto aquel tipo odioso? Era peligroso… y lo sabía. ¿Y por qué demonios no era capaz de captar el don de Iser? Nunca le había sucedido aquello. Ni siquiera parecía capaz de poder infligirle dolor porque la primera vez que lo conoció lo intento y nada sucedió salvo que él le sonrió de esa forma arrogante y superior.

- June si averiguan que empiezas a saber estarás en peligro – rompió el silencio Cyrus.

- Lo sé, aunque lo estoamos de todos modos ¿Por qué Cyrus? ¿Qué ocultas tú, que ganas? Porque conociéndote no me trago que sea un acto desinteresado…

- Me hieres querida – se hizo el ofendido.

- ¿Y tú que pintas ahora mismo en esto? Creo que tu compañero te ha dejado en fuego cruzado a menos que lleves otras órdenes – fijo su mirada en Iser entrelazando sus manos sobre la mesa.

- Conoces demasiado bien que no obtendrás respuesta a eso – le sostuvo la mirada serio.

June no aparto los ojos, no pensaba hacerlo pese a que le temblaran las piernas, alzó el mentón y se levanto.

- Señores, deberán disculparme por hoy pero tengo cosas que hacer – se volvió dándoles la espalda y ando hacia la puerta – Ah y Cyrus… no eches el cerrojo, no he terminado con eso – ladeo la cabeza mirando los libros.

Este asintió y ella volvió a girarse con un mar de rizos y tela flotando en el aire tras ella que abandonó la sala con decisión haciendo resonar sus pasos en la diáfana estancia dejando a ambos chicos en pie.

Cuando Andrei salió al comedor ya recogido se encontró a June sentada en el sofá, la luz crepuscular hacia brillar sus bucles dorados.

- Tenemos que hablar Andrei.

- Ahora no June.

- Andrei…

- ¿Sucede algo? – la miro preocupado.

Ella se perdió en sus ojos y acabo suspirando negando con la cabeza. No quería estropearle ese momento de felicidad, quizás fuera mejor que por el momento siguiera así, tampoco podría hacer mucho ni la creería en ese momento, así que se resigno. Quería tanto a ese hombre que haría todo lo posible por mantenerlo a salvo, hacia tanto que no sonreía así que prefirió dejarlo por el momento. Quizás durante el trayecto hacia el baile…

- No, nada… ya hablaremos luego – sonrió.

- Te preocupa algo June, te conozco… siento que te estoy descuidando – se sentó a su lado atrapándole la mano para que no se fuera aún – Dímelo.

- Estáis en peligro Andrei.

- Lo sé – dijo con el rostro ensombrecido y acarició la mejilla de la pequeña.

- No quiero que os pase nada Andrei – lo abrazo.

- No dejaré que suceda June. Tengo la sensación que ahora eres tú la que a perdido la alegría.

- ¿La he tenido alguna vez? – rodeó el rostro anguloso de él con sus manitas – Dime… si hubiera sido de otro modo ¿hubiera tenido una oportunidad? ¿tendría yo cabida en tu corazón? – lo miro con una sonrisa apagada.

- June…

Ella hizo otra media sonrisa y se acerco a él besándole los labios y después se deshizo despacio de la mano que le tenía puesta en la cintura y se fue a su habitación. ¿Por qué era todo tan complicado? ¿Deberás sería imposible, volverían a perderse ambos? Era demasiado terrible pensar que pudieran volver a herirles, no deseaba que volvieran a separarlos pero por otro lado… No, ellos dos no lo merecían. Cerró la puerta tras ella y dejo caer la cabeza hacia abajo ocultando el rostro entre sus rizos, sentía todo el peso de el mundo sobre sus hombros y el corazón se le rompía extrañamente y lloro..Lloró como hacía años que no lo hacía…

Continuara…

Nikta

1 comentario:

  1. Admiro la madurez de June, pese a ser solo una chiquilla, aunque con siglos a sus espaldas.Me apena que ella cargue con el peso de conocer el secreto de Lúa y tener que ocultarlo, para no herir a su amado, a su hermano, a su adorado Andrei...
    Resignación y esperemos el ansiado baile, sospecho que se desenmarañarán muchos misterios.
    Besos V..V

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