5 de mayo de 2010

Comienza la partida

Debo agradecer primero de todo en este capítulo la colaboración de mi gran amiga Akasha y ante todo agradecerles a todos sus aportaciones. Sigan comentado ya que nos nutrimos de ideas y nos anima a seguir saber si va gustando la historia para continuar escribiendo. Gracias.

Andrei sentía en esa cavidad suya un corazón enjaulado, rebosante de vida, de una vida ya casi olvidada muchos siglos atrás y que creía desaparecida con los restos de su humanidad. Ahora saltaba a cada paso que Lúa avanzaba hacia él y el vaivén de sus caderas lo volvía loco, al igual que esa fragancia que emanaba de su densa melena.... ¿sería posible que ese órgano que ya creía yermo fuera capaz de estallar de placer con el simple contoneo de su cuerpo? paso la lengua por sus labios y la miro un eterno instante...ella era su vida ahora, el motor que lo hacía continuar y deseaba que esa noche no terminara nunca mientras la veía descansar entre sus brazos completamente tranquila, inmortal y… suya.

Qué extraña se le hacia esa palabra tras tantos siglos de soledad sin contar con June. Quizás fue ella entonces quién lo rescato de poner fin a todo cuando se creía perdido y ahora justo cuando tocaba fondo hastiado de todo había hallado a Lúa.

Iser seguía pensativo sentado en el butacón del hotel con las manos apoyados cobre sus labios y la vista fija en la moqueta, había estado muy callado durante todo el trayecto y parecía bastante reacio a romper aquel silencio.

- Ya conociste a la pequeña y entrometida June, tiene carácter la mujercita – dijo desde la habitación Hitch arrojando su americana sobre la cama.

- No es una mujercita como tú la llamas Hitch. Su situación no es nada agradable, a saber lo insufrible que serías tú en su pellejo. Además es muy interesante e indómita.

- Sí… incontrolable, salvaje y agresiva desde luego. Y posee unos dones increíbles.

- Y ambos se resisten a ti – clavo su mirada en él – Pero Andrei es intocable, el consejo está con él. Galen lo quiere como si fuera su propio hijo, se ha ganado su lugar.

- Andrei – suspiro – Hasta a ti te ha hechizado.

- No te confundas amigo.

- Oh… claro, a ti que ha gustado su pequeña fiera guardiana – rió divertido Hitch.

- Su compañera es extraordinaria, nunca vi nada semejante. Es algo imposible de describir, es fuego. Hasta tú la deseas, su energía eriza la piel. Eso si te fastidia amigo… no puedes tener a ninguno de los dos o puede que tengas una buena baza para tener a tu Andrei bajo tus órdenes.

- Lúa – repitió con un deje de lujuria – Será una situación interesante, ya veremos cómo se desarrolla todo, creo que habrá muchas sorpresas cuando se sepa la verdad…

- La rueda del destino no ha hecho más que empezar a girar – se levanto Iser – Descansa Hitch, tenemos mucho sobre lo que reflexionar – le dio la espalda dirigiéndose hacia su habitación.

Ya a solas Hitch apretó sus manos y estrello su copa contra la pared donde dejo una mancha color burdeos, estaba claro que aquella noche no iba a poder pegar ojo, su turbación era tal que ni siquiera era capaz de ordenar sus ideas sobre todos los acontecimientos vividos. Podía notar aún vibrar cada poro de su piel al rememorar todas las sensaciones y pensamientos que había robado de Andrei al darle su sangre, furtivamente había penetrado en su mente y había sacado todo lo que había podido. Era abrumador aquel cúmulo de sensaciones contradictorias y aún así nunca Andrei había sido tan completo como lo era ahora. Su complejidad seguía azorándolo pero ahora todo se reducía a su tesoro…

Debería alegrarse por él pero no ser él el objeto de su feliz lo molestaba sobremanera ¿Cómo podía aquella mujer ejercer esa influencia sobre él’? Ah! El amor… que sentimiento tan humano y poderoso. El consejo quería a Andrei en sus filas, pero quizás algunos de los “recién incorporados” prefirieran sacarlo de en medio ¿podría entonces él ejecutar la sentencia? Había querido a ese hombre desde el primer momento que lo vio y él siempre lo rechazo y ahora encima estaba ella. A June podía odiarla y admirarla al mismo tiempo… pero ahora sentía arder el mismo fuego que encendía el pecho de Andrei, esa mujer tenía algo… algo demasiado salvaje y poderoso como para no darse cuenta. Todo su cuerpo se lo decía erizándosele hasta el bello de la nuca.

Sólo había una cosa segura… él jugaba con ventaja. Conocía todas las piezas del puzle y Andrei no… Lúa era más de lo que ninguno imaginaba y si él pudiera tenerla…

Una sonrisa maliciosa cruzo sus labios y se tendió en la cama con las manos tras la cabeza. Sólo tenía que jugar bien sus cartas y esperar a que todos mostrasen sus caras para asestar su golpe magistral.

Nikta

1 comentario:

  1. wooow, parece que va a haber duelo de titanes por el amor de Lúa, o por su simple posesión, en este caso concreto. mmmm se me hace la boca agua, querida, afila tu pluma porque has de continuar... besos

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