18 de abril de 2010

Malos augurios

June contuvo el aliento haciendo un mohín. Andrei no quería escucharla, parecía que no le importasen ni las normas ni las advertencias. ¿Pero porque se estaba comportando ella ahora así? Creía quizás que podría soportarlo, que era lo mejor para él… pero algo se rompía en su interior. Miro de nuevo lo poco que podía ver del cuerpo de aquella chica, quizás no soportara el cambio, no todos eran adecuados… sin embargo parecía tan apetecible, era perfecta hasta para ella. Gruño por lo bajo y les dio la espalda haciendo ondear sus bucles, tenía la mandíbula apretada y le escocían los ojos. Andrei había sido su vida, sin él ni siquiera estaría ahora allí, solamente él entre todos los suyos había intercedido por ella cuando la sometieron al juicio del consejo. No había sido precisamente buena ni discreta, pero era demasiado pequeña como saber que le había sucedido, Nunca supo de su creador. June suponía que sólo pretendía alimentarse, debería haber muerto pero sin embargo… vivió, pero era más sencillo creer que fue sólo carnaza a que alguien la hubiera querido a ella del mismo modo en que veía ahora a Andrei. ¿Por qué perder la cabeza así? ¿Fue quizás una mujer la que lo hizo? ¿Alguien que desesperado por no poder vivir la maternidad la encontró a ella? Una muñequita de porcelana… ¿o fue otra cosa? ¿Qué verían en su pequeño cuerpo de niña de ocho años? ¿Era quizás su don oculto? ¿Por qué pensaba ahora en ello? Sacudió la cabeza y decidió darles intimidad, decidiese lo que decidiese Andrei ella siempre estaría con él. Ella podría quererle como ella nunca podría. Debía aceptar que para Andrei no era ese tipo de compañera, era más una hija o una hermana. La suerte ya estaba echada y aquella chica parecía ser la pieza que encajaba a la perfección con Andrei. Ya era hora de que recuperase las ganas de seguir adelante, de enterrar aquel vacio enfermizo. June sabía perfectamente contra todo lo que estaba luchando Andrei, podía sentir su estado de ánimo, se sentía morir. Aquello era realmente difícil para él. ¿Podría hacerle aquello? Tenía muchas dudas, sufría y luchaba contra él mismo. Hasta ahora siempre habían sido ellos dos contra el mundo. Suspiro y contuvo el estremecimiento que le subía por la espina dorsal, no sabía porque, pero algo en su interior le avisa sobre aquella chica de la que no conocía ni el nombre. ¿Pero el qué? Se apoyo contra la pared con los brazos cruzados y mire el cielo aún oscuro apartándose un bucle de la frente. Sólo tenía que esperar…

- June ¿Qué haces sola aquí?

La voz de Hitch la pillo por sorpresa y miro al atractivo hombre que la miraba desde el principio de la callejuela, este no iba solo, lo acompañaba otro de los suyos, era un chico moreno, de pelo corto con un estilo similar al de Hitch. Sus ojos era negros como el carbón y debajo de su camisa negra entreabierta se advertía un torso blanco pero fuerte. Era atrayente, pero tenía algo que le daba repelús, nunca había visto algo tan gélido como aquel chico de aspecto duro y chulo.

- ¿No está Andrei contigo?

- ¿Qué hacéis aquí? – se acercó hasta ellos.

Tenía que alejarlos de allí y avisar a Andrei sin que estos se dieran cuenta y sobretodo… blindar su mente. Almenos hasta que lo que fuere estuviera hecho.

- Estamos de paso y decidimos hacer algunas vistas.

- A controlar diría yo. Esta todo bien por aquí así que dime… Hitch ¿para que manda el consejo a su guardia de elite aquí? No creo que les guste teneros lejos a menos que haya algo.

- Tan aguda como siempre – sonrió divertido observando cómo June pasaba por enfrente de él.

- ¿Y tú eres? – miro con descaro al otro chico.

Puso los brazos en jarras y frunció el ceño molesta, además iba a resultar un maleducado.

- Él es Iser, June – lo presento Hitch.

Ella desvió sus aceradas pupilas hacia este y volvió a fijar la vista en el tal Iser.

- ¿Y qué pasa, que ahora no os enseñan educación? Tiene pinta de matón mafioso – bufo tras repasarlo de arriba abajo andando para que la siguieran.

Hitch rió y enseguida la alcanzo.

- Sigo diciendo que es un desperdició que no estés entre nosotros. Serías increíble puliendo algunos aspectos. No te retiene nada aquí, allí tienes un lugar de honor esperándote.

- Yo no soy el juguete ni el arma de nadie Hitch así que ve al grano por favor.

- Hay un grupo descontrolado al sur y quieren que pongamos orden, alguien está convirtiendo y masacrando sin control alguno. Pero de eso ya debéis estar al corriente – miro de reojo a la vampiresa que asintió jugueteando con sus guantes de seda – Han detectado algo… inquietante – dijo deteniéndose y mirando a June.

Sus palabras habían tenido el efecto deseado así que torció levemente la sonrisa y desenlazo las manos que había mantenido tras la espalda mientras andaban.

- ¿Ahora esperas que te pregunte el que, verdad?

- Hitch – lo aviso el otro.

June alzo el mentón fijando su rostro en el del otro ¿Qué ocultaban aquel par?

- Calma Iser – le dijo este sin volverse hacia él haciendo un gesto negativo con la mano – Tan alerta y linda como siempre – le acaricio la mejilla acercando su rostro al de ella que se aparto con un mohín.

Él hizo una mueca y se irguió.

- Bien, vayamos a celebrar este encuentro ¿te parece? – la miro poniéndose bien su levita – Lástima que no nos acompañé Andrei, peor ya te encargaras de avisarlo…

Como si ella no supiera como querían todos esos estirados hacerse con Andrei… ahogo un gruñido por lo bajo y los acompaño en silencio. Todo aquello no le gustaba nada. Algo muy, muy mal…

Nikta

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