23 de abril de 2010

Invitación al Baile

Hitch interpuso su brazo a la altura del pecho de Iser y este lo miro, tenía la otra mano en las sienes.

- Ni un paso más – los aviso Andrei

- Calmaos. Nadie a atacar a nadie – dijo el primero dejando escapar el aire entre los dientes bajando los brazos.

Lúa sonrió para sus adentros y levantando bien la cabeza salió de detrás de Andrei poniéndole una mano en el hombro para que se tranquilizara. Ninguno había podido apartar la vista de ella…

- ¿Ya vais dejar de comportaros como niños? – puso los brazos en jarras June – Lo siento, no pude detenerles – miro a Andrei.

- No pasa nada – le puso bien los rizos despeinados de la carrera – Hubieran venido de todos modos – fijo sus ojos en ambos hombres.

- ¿No vas a invitarnos a pasar? – dijo de modo arrogante Iser mirando de reojo a Lúa.

Desprendía una especie de fuerza que hasta a él lo incomodaba. Además… era tan tentadora…

Andrei se puso a un lado de la puerta y los invito con un gesto de la mano.

- Vas a presentarnos a esta hermosa criatura o tendremos que hacerlo nosotros mismos – lo miro Hitch cogiendo con delicadeza la mano de Lúa.

Andrei se tensó al instante, conocía demasiado bien esa mirada de ansia y deseo en los ojos de Hitch, Y sólo hasta entonces había querido una cosa por encima de todo…

Iser lo retuvo apretándole los hombros mientras Hitch acercaba la palma de Lúa a sus labios.

- No consultaste con nadie esta… transacción Andrei. Las normas están para todos – le habló Iser junto al oído – Pero claro era algo imposible de contener. Es muy hermosa ¿verdad? Y especial. Parece que al fin y al cabo si vas a estar vivo y todo – Andrei se revolvió.

Lo soltó con brusquedad riendo ante el bufido de June que le mostraba los dientes como una Leona.

- No puedes hacerme daño pequeña – se sentó con arrogante superioridad en uno de los butacones.

- Apuesta por ello – lo fulmino con la mirada ella.

Iser se echo hacia delante y le sostuvo la mirada hasta que June se ruborizo y se sentó enfurruñada con los brazos cruzados y el sonido de su vestido al cortar el aire con ímpetu.

- ¿Qué hacéis aquí? – se volvió Andrei hacia Hitch poniéndose bien el cuello de la camisa.

- Venimos a traeros la invitación al baile de mascaras – respondió Hitch sacando un sobre de dentro de su americana y dejando el sobre dorado sobre la mesita de cristal.

El lacre era inconfundible.

- Muy interesante – volvió a hablar tomando asiento con su elegancia habitual apartando la americana a los lados, cruzo una pierna sobre la otra y entrelazó sus largos y finos dedos bajo su mentón.

- Ya nos ha dejado el encargo Hitch así que…

- Que prisas querido… puedes alimentarte aquí – fijo sus ojos en los de él – June querida, acompáñala.

June fue a protestar pero Andrei negó con la cabeza indicándole que fuera. Resopló por la nariz y se levanto de mala gana haciendo resonar sus pasos pro el piso y salió por la puerta delante de Lúa.

Sólo cuando ambas chicas hubieron abandonado el lugar volvió a abrir los labios.

- ¿Pero qué has hecho Andrei? Debió ser algo sublime y complicado para ti – se levanto situándose frente al ventanal con las manos tras la espalda – Así que ella… es tu todo.

- No permitiré que le hagáis ningún daño – lo amenazo.

- Nadie va hacérselo, no podrían – murmuro.

- Me temo que la rueda ya ha empezado a girar – se metió Iser sirviéndose una copa de brandy que observaba a contra luz haciendo mover el líquido por el cristal.

- ¿De que estáis hablando? Que me perdí – los miró él - ¿Y qué es lo que sucede en el consejo, que es eso de que Galen cede su puesto?

- Todo se desvelara en el baile… - le puso una mano en el hombro Hitch con una sonrisa misteriosa.

Lúa siguió en silencio a June y espero a que esta se detuviese y se girase para mirarla. Por suerte no tuvo que esperar mucho más, sus ojos desprendían chispas y sus labios temblaban, tenía los puños tan apretados que creyó que se haría daño.

- June, yo no soy el enemigo – ladeo la cabeza con un suspiro.

La pena que reflejo en su rostro hizo suavizar la expresión a June. Pero más que eso fueron sus ojos, estos ahora no eran de aquel verde felino increíble sino plateados, tenían el mismo tono que la luna…

Dio un paso atrás con los labios entreabiertos.

- No puede ser… podría ser que tú…

Lúa se agacho despacio frente a ella con una media sonrisita dulce y traviesa y se llevo el índice a los labios a modo de silencio. Las pupilas de June se dilataron por completo al empezar a comprender.

Nikta

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