21 de abril de 2010

El Detonador

- June, June… June ¿Qué nos está ocultando esa linda cabecita tuya? – la miro Hitch son su soberbia y distinguida sonrisa que a tantas había cautivado.

Su interior dio un respingo pero se mantuvo impasible devolviéndole una inocente sonrisita aniñada. La cuestión exacta era más bien qué sabían ellos.

- ¿Por qué supones eso querido? – acaricio suavemente su cuello blanco como la nieve – ¿Acaso no puedo andar sólo sin la sombra de Andrei? ¿Olvidas acaso mi edad Hitch? – se acerco levemente a él con una mirada nada infantil – Oh, ya se… lo que pasa es que te fastidia no haber dado sólo con él.

Volvió a ocupar su sitió con una picara sonrisita en sus labios menudos al arrancarle un leve gruñido al vampiro que tenía en frente.

- No hace falta que disimules Hitch, se perfectamente lo que quieres de él – siguió ahora muy seria sin apartar la vista de este.

Para qué negarlo, ellos dos nunca se habían llevado muy bien aunque parecía que las cosas había cambiado un poco. June aporto uno de sus rizos con un simple gesto de cabeza y aguardo el siguiente movimiento. Si algo había aprendido era a ser paciente…

Lúa se apartó cuando él envolvió su rostro entre sus manos, ambos jadeaban como si acabasen de haber corrido una maratón. Se sentía extraña y su cuerpo se estremeció. Andrei la alzo en volandas como si nada y entro en el piso. Ahora ya no eran dos figuras fundidas en un abrazo recortadas contra la oscuridad sino algo más. Con devoción la dejo sobre el mullido sofá y se llevo la mano a los labios dándole la espalda. ¡¿Pero que había hecho?! Su humanidad había decido ante el monstruo… no ella se lo había pedido, ella quería… ¿no era más humano eso? Deambulo como un animal enjaulado durante unos instantes y se sentó en el butacón de enfrente con las rodillas separadas y el mentón apoyado en la mano que cerraba sobre su boca aún palpitante. Podía recordar perfectamente el dolor que se sentía al morir, los cambios que sufría el cuerpo…

- No sufras por mí, no has hecho nada malo – medio murmuró Lúa.

Andrei cogió su mano y espero mientras se convulsionaba y retorcía sin la más mínima queja ¿A cuántos había oído chillar y suplicar la muerte? No sabría decir… cuando por fin el dolor pareció remitir sus cabellos se esparcían por el sofá de un modo seductor, su rostro ahora placido descansaba, su pecho subía y bajaba de forma regular, más despacio que antes pero ahí estaba… seguía allí… viva y real. De sus labios escarlata aún resbalaba un leve reguero de sangre, cuando sus parpados se abrieron unos ojos increíblemente verdes lo recibieron con una sonrisa.

- ¿Cómo te sientes? – se arrodillo frente a ella.

Lúa parpadeo y se sentó despacio contemplando todo a su alrededor, era increíble lo que podía captar ahora con sus nuevos ojos, sus sentidos se habían agudizado de un modo alarmante pero era increíble, le gustaba aquella sensación salvo quizás… por una pequeña cosa… sentía un hambre atroz como jamás había sentido.

- ¿Será siempre así? – hasta su propia voz le sonó distinta.

- Con el tiempo se hace un poco más soportable – dijo ayudándola a levantarse.

La acompañó hasta el baño y fue a por algo de ropa, una vez estuviera lista y le hubiera explicado todo lo que necesitaba saber saldrían, ambos debían alimentarse y él necesitaba calmarse y ordenar sus ideas. Todo había sido demasiado extraño y rápido… y aún así sentía a Lúa por todo su cuerpo y saboreaba la dulzura de su sangre que lo hacía enloquecer. Nunca se había sentido arder de aquel modo tan brutal.

June ni siquiera sabía cómo había ido la cosa pero apenas tuvo tiempo de impedirles que abrieran la puerta que se vio siguiéndoles a la carrera e interponiéndose en su paso con los brazos en cruz. Hasta ella había podido sentir aquella pulsión y aquella descarga de energía que la zarandeo de pies a cabeza. Algo había sucedido, todos y cada uno de los suyos lo había notado.

Aún con el pulso a la carrera atronándole tras los oídos cogió fuerzas para bloquearles el paso con su cuerpo.

- ¡Quietos ahí! – dijo apenas sin resuello.

El tiempo se paralizo casi al instante cuando las miradas de los que acaban de irrumpir en la vivienda encontraron los de la pareja que estaba a punto de salir por la puerta antes de ser sorprendidos.

Andrei rápidamente puso a Lúa tras él y atrajo a June protectoramente a su lado adoptando una pose agresiva, los labios de Iser se retrajeron con un sonido sordo y amenazador…

Nikta

1 comentario:

  1. me encanta ese nuevo renacer, me cambio por Lua ya mismo.... V..V

    ResponderEliminar

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales