17 de abril de 2010

Decisiones

Andrei envolvió entre sus manos el rostro de ella, no lo entendía, como aquel ángel no tenía miedo delo que era, es más ¡¿Cómo podía conocerlo?! Debía ser todo una broma macabra del destino. Tenía unos ojos profundos y brillantes, de un verde casi imposible.

- Andrei – lo llamo impaciente June

Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba junto a él y que miraba con esa cara de autosuficiencia a la chica con la que aún mantenía contacto. Su ceño estaba de nuevo fruncido con disgusto, no soportaba perder el tiempo y menos dejar de ser el centro de atención.

- ¿Qué? ¿Vas a hacerlo o qué? – la miró despectivamente un instante para volver a fijar sus pupilas en él - ¿Le vas a dar el don?

- ¿A qué viene esto ahora June?

- A que hay algo que no me gusta Andrei, sí, se que antes te dije que hicieras lo que tuvieras que hacer pero… ¿Qué sabes de ella? ¿Cómo puede saber de ti? – dijo nerviosa, desconfiada – Tú mismo lo dijiste, no puedes ver nada a través de ella. Creo que deberías planteártelo antes de hacer nada – se cruzó de brazos – Vayámonos de aquí – miro alrededor.

Nunca en todos aquellos años había visto a June tan inquieta y antes de que pudiera hacer nada ella cogió la mano de la joven y empezó a andar hacia uno de los callejones, él no tardo en alcanzarlas. Una vez en la seguridad de las sombras se detuvo y soltó a su ángel.

Su pulso por fin se relajo al verla libre de la mano de June aunque no pudo evitar ponerse un paso por delante de ella. Pues su pequeña compañera era impredecible y la estaba estudiando nuevamente. ¿Qué veía ella cuando la miraba? Estaba seguro que su tristeza no la abrumaría como a él. Él podía sentir su angustia, el dolor de su corazón, el anhelo que nunca desaparecía de su interior y ese vacío, melancolía…

No era sólo su belleza, ni su fragilidad… era toda ella, su forma de ser, de moverse… como si no perteneciera a ese mundo, como si estuviese echa sólo para aquella existencia que él tanto detestaba a veces. ¿Podría condenarla a su misma tortura? ¿A ser muerte, a la soledad, a la eternidad? Ver como los siglos pasan uno detrás de otro mientras todo se deteriora y mure… adaptándose una y otra vez, como una sombra…

Pero la fiera de su interior gritaba cada vez, necesitaba tenerla, nunca había deseado nada tanto, era casi insoportable, ardía, no podía controlar al demonio que albergaba, tenía que probar su sangre, su piel, su vida…

June intento hablar pero Andrei la detuvo con un gesto de la mano, su voz era demasiado ronca ahora para hablar, se volvió hacía la muchacha y acerco su cuerpo duro a la suavidad del de ella que se vio atrapado contra la pared, su cuerpo tembló levemente, cálido… perfumado, le acaricio la mejilla y rodeo su cintura con su otro mano acercándola, ella seguía con la vista fija en sus ojos. No había ninguna suplica, ni miedo… ¿se había resignado, quería morir o era otra cosa?

- ¿Por qué? – susurro apretando su frente contra la de ella su voz tomada por el deseo fue un ronquido que erizo el bello de Lúa de forma placentera.

Acerco su rostro a su cuello y aspiro su aroma cerrando los ojos. Sus rojizos labios se entreabrieron dejando asomar la punta afilada de unos colmillos…

1 comentario:

  1. mmmm ese final tan sensual .... me va gustando cada vez más. Quien sera esta Lúa? Besos

    ResponderEliminar

Tus comentarios cuentan, gracias.

Blogs Especiales